Ciudad de México, noviembre 10.— La cumbre del clima COP30 inició este lunes en Belém con un llamado del presidente del encuentro, André Corrêa do Lago, para convertir esta conferencia en una cumbre de “ejecución” que impulse la adaptación climática y coloque la ciencia en el centro de las decisiones. Durante la inauguración, el diplomático destacó que la reunión de Naciones Unidas reunirá hasta el 21 de noviembre a representantes de 194 países para acelerar acciones frente a un panorama global marcado por desastres recientes en Brasil, Filipinas y Jamaica.
Según información del portal de El Mundo, Corrêa do Lago insistió en que el multilateralismo es “el camino” para enfrentar el cambio climático y recordó logros como la eliminación del 95 % de los gases que dañaron la capa de ozono gracias al Protocolo de Montreal y los avances del Acuerdo de París, firmado hace diez años, cuando se proyectaba un aumento de más de cuatro grados hacia finales de siglo. Aunque reconoció avances, pidió ser “humildes y realistas” ante la urgencia climática.
En su discurso, el presidente de la COP30 subrayó que los recientes desastres —un tornado en Brasil, el supertifón Fung-wong en Filipinas y el huracán Melissa en Jamaica— evidencian que las naciones tienen “una responsabilidad inmensa”. También destacó que, aunque hay motivos para celebrar, es necesario redoblar esfuerzos para evitar superar el umbral de 1,5 grados.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, coincidió en que el cambio climático es una “tragedia actual” y advirtió que fenómenos como incendios, inundaciones y temperatura creciente afectan sobre todo a las poblaciones vulnerables. Defendió la riqueza de la Amazonia, los derechos de los pueblos indígenas y llamó a que la comunidad internacional “coloque al ser humano en el centro” de la agenda climática, advirtiendo que millones caerán en pobreza y hambre si no se actúa con rapidez.
Lula pidió combatir la desinformación y el negacionismo climático, afirmando que esta debe ser “la COP de la verdad”. Reconoció que el mundo avanza “muy lento” para alcanzar la meta de 1,5 grados y que, a la velocidad actual, será imposible cumplirla. Por su parte, Simon Stiell, director general de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, señaló que, aunque la curva de emisiones ha comenzado a descender, se necesitan soluciones “mucho más rápidas”.
Mukhtar Babayev, presidente de la COP29, intervino al inicio de la jornada para pedir la implementación de los objetivos acordados en Azerbaiyán y desear suerte al nuevo liderazgo. Horas antes, Corrêa do Lago había advertido que los países ricos han perdido entusiasmo en la lucha climática, aunque expresó confianza en el sur global y en el liderazgo de China, destacando la reducción de costos de paneles solares y la oferta del viceprimer ministro Ding Xuexiang para reforzar la cooperación climática.
En contraste, destacó la actitud de Estados Unidos, marcada por el boicot de Donald Trump al Acuerdo de París y la decisión del país de no enviar una delegación de alto nivel, aunque sí participan representantes estatales y municipales. Por primera vez, China —el mayor emisor de CO₂— presentó un plan para reducir entre 7 % y 10 % sus emisiones hacia 2035, cifra considerada insuficiente frente al objetivo de reducción del 90 % para 2040 propuesto por la Unión Europea.
Al menos un centenar de los 194 países representados actualizaron sus Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional. Las primeras estimaciones apuntan a una reducción global de emisiones de CO₂ entre 10 % y 15 % para 2035, lo que elevaría la temperatura planetaria en 2,5 grados este siglo. Para evitar superar los 1,5 grados acordados en París, se requiere un recorte del 60 %.
El inicio de la cumbre también estuvo marcado por un nuevo análisis satelital de Kayrros que revela un aumento de 8,5 % en las emisiones de metano desde 2020 entre los seis mayores emisores, incluido Estados Unidos y Australia. Esto aleja el objetivo pactado por 159 países en la COP26 de Glasgow para reducir 30 % este gas en 2030.
Con el foco en el futuro de la Amazonia, la COP30 dio impulso al Fondo Bosques Tropicales para Siempre, que busca proteger más de mil millones de hectáreas de selvas mediante la atracción de 25.000 millones de dólares en financiamiento público y hasta 100.000 millones en inversión privada. Además, vuelven a escena las tensiones entre el norte y el sur global en torno al Nuevo Objetivo de Financiación Climática, tomando como base el compromiso de la COP29 de entregar 300.000 millones de dólares anuales a países en desarrollo.
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