Ciudad de México, noviembre 10. El impacto de la inteligencia artificial (IA) en la economía global está generando un escenario de contrastes que ha impulsado a los mercados financieros a niveles sin precedentes, pero también ha encendido señales de alerta sobre posibles burbujas de activos.
El S&P 500 se ubica en 6,700 puntos, casi el doble que hace cinco años, impulsado principalmente por los siete gigantes tecnológicos que representan cerca del 40 por ciento del índice y que han apostado billones de dólares a que la IA transformará el mundo. De acuerdo con especialistas, incluso la aparente fortaleza de la economía podría estar sostenida por esta inversión: Deutsche Bank estima que, sin la infraestructura asociada a la IA, Estados Unidos ya estaría en recesión.
La información original fue publicada por el portal de Forbes México, que detalla que este comportamiento ha creado un mercado inusual donde señales tradicionalmente predictivas, como la inversión de la curva de rendimiento registrada entre junio de 2022 y agosto de 2024, no derivaron en una desaceleración inmediata como ocurría en ciclos anteriores. En paralelo, la IA habría contribuido al segundo mejor inicio de recuperación económica en medio siglo.
A este impulso tecnológico se suman otros factores que han llevado a distintos activos a niveles cercanos o superiores a máximos históricos. El oro y el café registran precios sin precedentes; el bitcoin ha aumentado más del 130 por ciento desde su incorporación a fondos cotizados en bolsa en enero de 2024; los precios de vivienda continúan escalando en medio de guerras de oferta; y los bonos basura se negocian con una complacencia que sugiere que los mercados ignoran riesgos de impago.
Las señales que suelen anticipar burbujas se acumulan. El economista John Kenneth Galbraith explicó que estos fenómenos siguen un patrón repetitivo: una nueva idea genera entusiasmo, el crédito se expande, los precios suben, las expectativas se inflan y, finalmente, la realidad colapsa la ilusión. Galbraith sostenía que el verdadero motor no es el crédito, sino la esperanza desmedida y la memoria fugaz, un espíritu que parece resurgir en el actual ciclo económico dominado por la IA.
Además del impulso tecnológico, diversos indicadores muestran desequilibrios crecientes. El ratio CAPE-Shiller, que compara precios y ganancias ajustadas por inflación en una década, se sitúa cerca de 40, lejos del promedio de 28 desde 1995 y cercano al máximo de la burbuja de internet, cuando alcanzó 44. El oro, ajustado a inflación, se duplicó desde 2023 y superó los 4,000 dólares por onza, lo que sugiere que los inversionistas buscan refugio en activos tangibles ante posibles pérdidas del patrimonio en papel.
La deuda de margen, utilizada por inversionistas para adquirir activos, ya representa el 35 por ciento del Producto Interno Bruto nominal, el nivel más alto desde al menos 1995. Como advierte Jim Stack, director ejecutivo de Stack Financial Management, el apalancamiento no causa mercados bajistas, pero sí los amplifica.
En el sector de criptomonedas, el índice de Criptomonedas del S&P se ha duplicado desde 2023 y opera cerca de máximos históricos. La integración de estos activos en finanzas tradicionales mediante ETF amplifica su influencia en el mercado general. En el ámbito inmobiliario, el precio medio de vivienda en Estados Unidos equivale ahora a cinco veces el ingreso familiar promedio, frente a cuatro veces en la década de 1990, lo que apunta a compradores forzando sus finanzas y a un mercado potencialmente desconectado de la realidad económica.
También se observa complacencia en el crédito de alto rendimiento, donde los diferenciales del índice ICE BofA High Yield muestran primas anormalmente bajas para deuda riesgosa. Mientras tanto, los futuros del café alcanzaron los 4 dólares por libra por primera vez, impulsados por sequías, aranceles establecidos por Donald Trump e inflación, señalando que las burbujas pueden formarse incluso en bienes cotidianos.
El índice Morningstar PitchBook Unicorn 30, que mide la evolución de empresas privadas como OpenAI, SpaceX y Stripe, recuperó sus máximos históricos tras haber caído 50 por ciento en 2022. Aunque la IA impulsa los mercados públicos, analistas advierten que el ajuste podría comenzar en los mercados privados.
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