Informe a dos caídas y sin límite de tiempo

Torreón, Coahuila, 21/11/25, Más.- En lo que pudiera ser un reflejo fiel de su vida política, el diputado local por Morena, Antonio Attolini Murra, rindió su informe de actividades lanzándose, literalmente, desde la tercera cuerda, en medio de una función de lucha libre.

En lugar de un podio, el representante popular utilizó como plataforma un ring de lucha libre y desde ahí rindió su informe ante unas mil personas que acudieron a la arena Coliseo Tony Arellano, en la ciudad de Torreón, la noche del 20 de noviembre.

Pero no solo fue el escenario, Attolini contrató luchadores profesionales e incluso participó en la función.

La primera evolución en el ring protagonizada por el morenista fue la famosa “aburridora”, no se trata de una llave de lucha libre sino el mensaje político que le aplicó al respetable público a dos de tres caídas y sin límite de tiempo.

“Comenzamos una revolución pacífica, democrática y valiente, la revolución de un pueblo que ya no acepta el abandono, el desprecio y la corrupción” aseguró el diputado al tiempo en que se movía de un lado a otro del ring con su clásico paliacate y su chaleco guinda.

Attolini se refirió a los retenes establecidos en el vado del río Nazas, que dividen a Torreón y Gómez Palacio, a Coahuila y a Durango. Dijo que la seguridad no se garantiza con retenes sino activando los mecanismos para que el pueblo tenga acceso a una vida digna.

Del discurso pasó a los hechos, con la ayuda de uno de los luchadores y con no pocas dificultades, subió a la tercera cuerda, en el entarimado ya lo estaban esperando tres luchadores más para cacharlo y que no se hiciera daño, al recibirlo fingieron haber sido derribados y luego vino el clásico conteo del referi.

Luego Attolini se levantó como poseído gritando “ganó la cuatro T, no lo puedo creer”, mientras corría de esquina a esquina saludando al público con un ademán de victoria, en tanto su equipo aventaba confeti y papelitos de colores.

Todo un espectáculo, una farsa, el público sabía bien lo que presenciaba, una clara alegoría a la vida política en donde también hay rudos y técnicos, buenos y malos, escenificaciones que no engañan a nadie.

Como los luchadores que durante la función se cambian de bando, la actitud de Attolini, pasiva y sumisa frente a algún sector del priismo, pero hostil y belicosa contra los que percibe como enemigos del gobierno del estado de filiación priista, ha sido interpretada por algunos actores como una traición y como una forma de llevar una doble vida política en lo privado y en lo público.

Las peleas del diputado morenista no fueron solo las que tuvo en la Coliseo, afuera del ring ha sido detenido por lo menos en dos ocasiones.

La primera ocurrió el 6 de junio afuera de un concierto cuando protagonizó una pelea a golpes que ocasionó su detención y traslado a los separos municipales.

La segunda el día 29 de junio cuando manejaba un vehículo bajo los efectos del alcohol, según el parte de los oficiales de tránsito. En ese segundo espectáculo, Attolini dijo que solo bebió una cantidad mínima y que le habían tendido una trampa, además, histriónico como los luchadores que contrató, el diputado decidió no bajar del auto aún y cuando fuera trasladado por una grúa.

Las versiones difundidas en aquella oportunidad señalan que realizó algunas llamadas a funcionarios priistas del gobierno del estado quienes ordenaron la liberación del polémico lagunero.

En su informe reinó el espectáculo y, como siempre, fue fingido.


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