Incomunicados en la sierra de Guerrero

El huracán «John», que golpeó dos veces la costa del Pacífico la semana pasada, dañó caminos y puentes; además, persiste el riesgo de deslaves. No hay cómo entrar o salir de comunidades

Chilpancingo, 30/09/2024 (Más / IA).- Unas 20 mil familias en distintas comunidades de la Sierra de Guerrero se encuentran incomunicadas tras el paso del huracán ‘John’, que devastó caminos y puentes, dejándolas atrapadas sin acceso a agua potable, alimentos ni medicamentos básicos.

La situación ha generado temor entre los habitantes ante la posibilidad de derrumbes y deslaves, así como la urgencia de asistencia humanitaria, que no ha podido llegar debido a la destrucción de vías de comunicación y la crecida de los ríos.

El comisario de San José del Ciruelar, Crispino Barrientos Estrada, perdió la vida al intentar cruzar el río Santa Rosa para llevar ayuda a su comunidad. El comisario, junto a otros líderes comunitarios, había solicitado apoyo desde el primer día de las lluvias intensas, pero la crecida del río y la falta de infraestructura adecuada agravaron la situación. Barrientos murió ahogado cuando el caudal del río lo arrastró, y su cuerpo quedó atrapado entre las ramas de un árbol hasta que pudo ser rescatado y sepultado el domingo.

Una de las comunidades más afectadas, El Capulín, del municipio de Heliodoro Castillo, hizo un llamado de auxilio a través de redes sociales el domingo 29 de septiembre. Las 40 familias que habitan el pueblo, enclavado a más de 2,300 metros de altura en la sierra, temen por sus vidas ante el riesgo de deslizamientos del cerro en el que se encuentran sus viviendas.

Aunque intentan rehabilitar el camino que colapsó utilizando herramientas rudimentarias, su avance ha sido mínimo. Por ello, han solicitado al gobierno estatal el envío de maquinaria pesada para despejar los caminos y permitirles salir de la zona de riesgo.

Esta situación se repite en varias comunidades de la Sierra, entre ellas Primavera, Durazno San Vicente, Campo Morado, Chilpancinguito, Las Juntas, Pueblo Viejo, Tejamanil, Aurora y Renacimiento. Los habitantes piden al gobierno estatal que se envíen despensas, agua potable y medicamentos, ya que llevan días sin acceso a productos básicos y temen que los derrumbes continúen.

San José del Ciruelar, una comunidad de 279 habitantes en el municipio de Chilpancingo, ha sido una de las más afectadas. Desde el 25 de septiembre, los pobladores han solicitado apoyo urgente, especialmente para las 10 familias que viven del lado del panteón y que quedaron completamente incomunicadas tras la crecida del río Santa Rosa. Aunque los jóvenes han logrado cruzar la zona subiendo y bajando cerros, esto es imposible para los adultos mayores y personas con problemas de movilidad.

La comunidad lleva varios años pidiendo la construcción de un muro de contención para protegerse de las crecidas del río, y la obra de un puente vehicular quedó inconclusa desde 2021, lo que ha empeorado la situación de aislamiento. Las lluvias del huracán John volvieron a evidenciar la vulnerabilidad de la zona, que ya había sufrido deslaves durante el huracán Otis en 2023.

Las comunidades de la región Montaña baja de Guerrero también enfrentan graves problemas de incomunicación.

En el municipio de Zitlala, el puente que conecta a la comunidad de Teteyitic con la cabecera municipal colapsó el 28 de septiembre, dejando a 217 habitantes aislados. Los pobladores han pedido ayuda para rehabilitar el camino y han convocado a los pueblos vecinos a que les ayuden a restaurar el acceso, además de solicitar agua potable y alimentos.

En la Montaña alta, las fuertes lluvias provocaron el colapso de tramos carreteros en la ruta Chilapa-Tlapa y entre Cochoapa El Grande y Metlatonoc, afectando a cientos de personas que dependen de estas vías para acceder a servicios básicos. Los daños en estas carreteras han sido descritos como catastróficos, con hundimientos y colapsos que mantienen a las comunidades completamente aisladas.

El impacto del huracán ‘John’ ha dejado una huella de devastación en diversas regiones de Guerrero.

En la capital, Chilpancingo, cinco puntos del encauzamiento del río Huacapa han colapsado, lo que ha generado preocupación entre los habitantes por el riesgo de más desbordamientos e inundaciones. Las autoridades han alertado sobre el peligro inminente de nuevos desprendimientos de tierra, especialmente cerca de zonas urbanas afectadas como el mercado Benito Juárez y áreas residenciales.

En la región costera, la situación no es menos grave. El puente del kilómetro 21 en la carretera Chilpancingo-Acapulco fue destruido completamente, y en la carretera Acapulco-Zihuatanejo, tramos enteros colapsaron, aislando a diversas comunidades. Los habitantes han improvisado sistemas con cuerdas y escaleras para descender a las áreas más bajas y poder acceder a alimentos y víveres esenciales.

Ante la magnitud de la emergencia, los habitantes de las zonas afectadas exigen una respuesta rápida del gobierno estatal y federal para evitar una mayor tragedia. La urgencia de maquinaria pesada, despensas, agua potable y medicamentos es crítica para las miles de familias que se encuentran atrapadas en la Sierra de Guerrero, una de las regiones más vulnerables del estado.

El paso del huracán ‘John’ ha dejado a miles de personas en una situación de extrema necesidad, y las autoridades locales y estatales enfrentan el desafío de brindar una respuesta efectiva ante esta crisis humanitaria.


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