Los partidos de oposición en México han intensificado sus esfuerzos para iniciar un proceso de desafuero contra Adán Augusto López, actual coordinador de Morena en el Senado y exgobernador de Tabasco. El motivo: sus presuntos vínculos con Hernán Bermúdez Requena, exjefe de Seguridad Pública estatal, acusado de tener relaciones con el grupo criminal La Barredora, responsable de una ola de violencia en la entidad durante la administración de López.
Tanto el PAN como el PRI han presentado denuncias penales contra altos perfiles de Morena, encabezadas por Adán Augusto. En paralelo, operan políticamente para que la Fiscalía de Tabasco envíe al Congreso una solicitud formal de desafuero, lo que permitiría abrir un juicio político contra el morenista. La estrategia, explican fuentes de oposición, busca mantener vivo el escándalo y desgastar la imagen de López y del partido en el poder.
La información fue difundida por el portal en México del diario El País, que señala que el diputado panista Germán Martínez, integrante de la Sección Instructora de la Cámara de Diputados —órgano encargado de tramitar procesos de desafuero—, exhortó públicamente al gobernador de Tabasco, Javier May, a presentar la solicitud. “A ver si somos parejos”, declaró el legislador, aludiendo a las solicitudes similares que pesan sobre el dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno, impulsadas por la Fiscalía de Campeche.
Mientras tanto, Morena ha blindado a su coordinador en el Senado, bloqueando cualquier intento de debatir el tema en la Comisión Permanente del Congreso. La mayoría morenista impone su control sobre la agenda legislativa y también domina en la Sección Instructora, lo que dificulta que la oposición avance con la solicitud sin apoyo del gobierno estatal.
Según el portal, a pesar de estos obstáculos, la oposición no cede. En paralelo, Alejandro Moreno “Alito” ha presentado denuncias en La Haya y ante la Fiscalía General de la República, en las que acusa a diversos actores morenistas —incluido Adán Augusto y el expresidente Andrés Manuel López Obrador— de encubrimiento, corrupción y responsabilidad política en la expansión del crimen organizado en Tabasco.
El caso ha reavivado las comparaciones con el escándalo que envolvió al exsecretario de Seguridad de Felipe Calderón, Genaro García Luna, actualmente preso en Estados Unidos por nexos con el narcotráfico. La oposición acusa al morenismo de incurrir en el mismo patrón que criticó durante años: proteger a figuras del partido involucradas en estructuras delictivas desde cargos públicos.
Durante julio, el caso ha ocupado buena parte del debate político nacional y podría marcar el tono de los enfrentamientos rumbo a las elecciones de 2027. La oposición ha encontrado en Adán Augusto una figura clave para socavar la narrativa de renovación ética del partido en el poder y no parece dispuesta a soltar esa bandera.

