Hoteles siguieron operando porque no hubo avisos

Redacción Más / IA

Tres horas antes de que el huracán Otis, catalogado como categoría 5, azotara las costas de Guerrero, Acapulco se desenvolvía en su rutina habitual, ajeno a la magnitud inminente de la catástrofe. La agencia Animal Político publicó la información que detalla el panorama previo al desastre natural.

A pesar de las alertas emitidas, la vida en Acapulco transcurría normalmente. Incluso durante la inauguración de la XXXV Convención Internacional Minera, las acciones no se vieron interrumpidas por la gravedad del huracán.

El gerente del hotel Elcano y cónsul honorario de España en Acapulco, Pedro Haces Sordo, recuerda cómo la información se actualizaba minuto a minuto, mientras se mantenía en comunicación con los organizadores del evento minero.

La Convención Minera transcurrió sin interrupciones a pesar de la advertencia, con un coctel de bienvenida y la cancelación de la participación de la gobernadora, lo que llevó a algunos asistentes a permanecer en el evento hasta altas horas de la noche.

La llegada del huracán, confirmada después de las 8 de la noche por el presidente de la República, fue pronosticada para entre las 4 y 6 de la madrugada del día siguiente. Esto llevó a la mayoría de los establecimientos a permanecer abiertos hasta las 22:00 horas, sin prever la magnitud del desastre que se avecinaba.

Una vez que Otis tocó tierra, la devastación fue evidente, sumiendo a la región en el caos y dejando a Acapulco sin autoridad ni preparación para enfrentar semejante catástrofe.

‘La gente no sabía qué hacer’ En el hotel Elcano, con 180 habitaciones, la ocupación rondaba el 45%. Los huéspedes se refugiaron en los baños, y tras el huracán, la destrucción fue visible en todo el establecimiento.

El desastre y la falta de autoridad en las calles dejaron a la ciudad en una situación desesperada, con la ausencia de electricidad, teléfono e internet, sin ayuda para los turistas y residentes.

‘A Acapulco lo devastó el huracán, y la rapiña’ El desgobierno posterior al huracán agravó la situación. La falta de previsión no solo provocó daños por el meteoro, sino también saqueos a establecimientos, evidenciando la ausencia total de autoridad en las calles.

Las 48 horas posteriores al huracán Otis dejaron a Acapulco sumido en un desgobierno total, donde la Guardia Nacional y el Ejército no llegaron a controlar la situación hasta el día siguiente. Las autoridades civiles brillaron por su ausencia.


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