Los Ángeles, 14/05/25 (Más).- Un juez del condado de Los Ángeles resentenció este martes a Erik y Lyle Menéndez, quienes desde 1996 cumplen cadena perpetua por el asesinato de sus padres en 1989 en su mansión de Beverly Hills. La nueva sentencia, que establece un rango de 50 años a cadena perpetua, les abre por primera vez la posibilidad de solicitar libertad condicional.
La decisión judicial permitirá a los hermanos, ahora de 53 y 56 años, acudir a una audiencia de libertad condicional programada para junio. En ella se evaluará si están en condiciones de ser liberados tras más de tres décadas en prisión.
Ambos reconocieron haber asesinado a sus padres, Kitty y José Menéndez, pero aseguraron que actuaron en defensa propia luego de años de abusos sexuales y psicológicos por parte de su padre. También afirmaron ante el tribunal haber alcanzado un proceso de rehabilitación personal tras más de 30 años privados de la libertad.
Por su parte, la fiscalía sostuvo que los hermanos planearon los asesinatos con el objetivo de acceder a la fortuna familiar. Argumentaron que no han asumido completa responsabilidad por el crimen y que deben seguir en prisión.
El caso Menéndez ha dividido a la sociedad estadounidense desde su origen. El 20 de marzo de 1989, Erik y Lyle llamaron a la policía para reportar que sus padres habían sido asesinados a tiros en su residencia de Beverly Hills. Inicialmente, fueron tratados como víctimas. Sin embargo, el comportamiento posterior de los hermanos, que incluyó gastos excesivos en bienes de lujo, y una confesión hecha por Erik a su psicólogo, los puso en la mira de las autoridades.
En 1990 fueron arrestados. El primer juicio, celebrado en 1993, se convirtió en un espectáculo televisivo nacional. En él, revelaron haber sufrido años de abuso sexual por parte de su padre. El proceso concluyó sin veredicto. Un segundo juicio, ya sin cámaras, concluyó en 1996 con una condena por asesinato y cadena perpetua sin derecho a libertad condicional.
Desde entonces, familiares y simpatizantes han impulsado campañas para su liberación. Alegan que el juicio no permitió presentar testimonios cruciales sobre los abusos sufridos y que, hace tres décadas, el conocimiento sobre la violencia sexual intrafamiliar era limitado.
En 2023, la causa de los hermanos Menéndez tomó un nuevo impulso cuando Roy Rosselló, exintegrante del grupo musical Menudo, declaró que José Menéndez también abusó sexualmente de él cuando era adolescente.
Durante la audiencia de este martes, los hermanos ofrecieron declaraciones emocionales mediante videollamada. También se escucharon los testimonios de familiares, entre ellos Anamaria Baralt, prima de los Menéndez, quien pidió al juez concederles una segunda oportunidad. “Ha sido una pesadilla. Estoy desesperada por que este proceso termine”, expresó.
Baralt afirmó que habla con Erik y Lyle con frecuencia y que ambos han reconocido sus crímenes. Añadió que Lyle confesó haber intentado manipular parte del proceso judicial anterior pidiendo a un testigo que mintiera.
Los hermanos se mostraron visiblemente conmovidos durante la audiencia. En momentos se secaban las lágrimas y reaccionaban con gestos de angustia mientras escuchaban los relatos de familiares sobre cómo los asesinatos y el juicio posterior afectaron a la familia.
El tribunal decidirá en junio si los hermanos Menéndez, que pasaron más de tres décadas tras las rejas, podrán recuperar su libertad. La sociedad estadounidense sigue dividida sobre su destino: para unos, fueron víctimas convertidas en victimarios; para otros, asesinos calculadores. La audiencia marcará un nuevo capítulo en uno de los casos criminales más mediáticos de las últimas décadas.
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