Sabinas, Coahuila, 29/07/26 (Más).- Un total de 82 especies de plantas y animales que habitan en la región Carbonífera y la Cuenca Don Martín se encuentran incluidas en alguna categoría de riesgo, situación que evidencia la necesidad de reforzar las acciones para proteger los ecosistemas del noreste de Coahuila y contener las actividades humanas que amenazan su conservación.
De acuerdo con información publicada por Noticias NRT, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) identificó que 12 de las especies registradas corresponden a flora y las 70 restantes pertenecen a la fauna. Las aves constituyen el grupo con la mayor cantidad de ejemplares sujetos a algún esquema de protección dentro de la zona.
José Antonio Dávila Paulín, representante de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, explicó que los registros corresponden a un área natural protegida que comprende 15 municipios de Coahuila, en una extensión que abarca desde Acuña hasta Candela e incluye territorios de la región Carbonífera, Ocampo y Cuatro Ciénegas.
Las especies están incorporadas en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT, instrumento utilizado para identificar y clasificar plantas y animales cuya permanencia puede encontrarse comprometida.
La norma establece categorías como sujetas a protección especial, amenazadas, en peligro de extinción y probablemente extintas en el medio silvestre.

Aunque el oso negro, el águila real y la mariposa monarca figuran entre las especies protegidas más conocidas por la población, la lista también incluye reptiles, insectos, plantas y numerosas aves que enfrentan condiciones adversas y requieren medidas permanentes de vigilancia, recuperación y conservación de su hábitat.
Una revisión del listado de la NOM-059 y de los documentos oficiales de conservación de la Cuenca Don Martín permite identificar algunas de las especies protegidas presentes en esta zona de Coahuila. La relación no representa la totalidad de los 82 registros mencionados por la Conanp, pero muestra la diversidad de plantas y animales cuya permanencia enfrenta algún grado de riesgo.
Entre la flora aparecen el peyote, el peyotillo, la palma dulce, el viejito, el cacto de botón y distintas variedades de biznagas. En el grupo de los mamíferos figuran el oso negro, el puercoespín norteamericano, el murciélago trompudo y el murciélago magueyero mayor.
La lista incluye también aves como el águila real, el halcón peregrino, la cigüeña americana, el pato real y diferentes gavilanes y aguilillas. Entre los reptiles se encuentran la tortuga de casco suave de Cuatro Ciénegas, el galápago tamaulipeco y varias especies de cascabeles; además, están protegidos peces nativos, la rana leopardo y la mariposa monarca.
La condición de riesgo de una especie no siempre puede identificarse mediante alguna característica física visible. En numerosos casos, son los estudios científicos, los recorridos de observación y los programas de monitoreo los que permiten documentar disminuciones en el número d ejemplares o alteraciones en las zonas donde históricamente se distribuían.

Uno de los principales factores que afectan a la biodiversidad es la pérdida y fragmentación del hábitat, debido a que la transformación de terrenos reduce los espacios disponibles para la alimentación, refugio y reproducción de la fauna. La modificación de los ecosistemas también puede disminuir la presencia de especies vegetales esenciales para mantener el equilibrio ambiental.
A esta problemática se suman el aprovechamiento ilegal de ejemplares y la introducción de especies exóticas, las cuales pueden desplazar a la flora y fauna nativas, competir por alimento o transmitir enfermedades. Estas condiciones provocan alteraciones que pueden acelerarse cuando no existen medidas adecuadas de control y vigilancia.
Las actividades relacionadas con el crecimiento urbano, los proyectos de desarrollo, la agricultura y la ganadería también ejercen presión sobre los ecosistemas de la región Carbonífera y la Cuenca Don Martín. Aunque estas actividades son fundamentales para las comunidades, su expansión sin criterios de sustentabilidad puede ocasionar la degradación del suelo, la reducción de la vegetación y la pérdida de corredores naturales.
También existen factores naturales que pueden afectar las poblaciones de plantas y animales, entre ellos las enfermedades y la competencia entre epecies. Sin embargo, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas señaló que las actividades humanas continúan representando la amenaza principal para la conservación de la diversidad biológica.
La presencia de 82 especies bajo alguna categoría de riesgo muestra la riqueza natural existente en esta zona del estado, pero también revela la vulnerabilidad de sus ecosistemas. La protección de estos ejemplares requiere mantener programas de monitoreo, evitar la extracción ilegal y conservar los espacios utilizados para su desplazamiento y reproducción.
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