Por Horacio Cárdenas Zardoni
¿En qué momento, que ni cuenta nos dimos, dejó de ser Saltillo una ciudad de entre quinientos mil y un millón de habitantes, para convertirse en una ciudad de más de un millón? Algo está muy confuso, o valdría la pena decir que bastante mal, en este hecho.
Porque a la hora que nos pusimos a buscar información para esta colaboración, entramos en la página del Centro de Investigación en Política Pública del Instituto Mexicano para la Competitividad, y oh sopresa, Saltillo aparece con un muy presumible y políticamente explotable segundo lugar, pero en la categoría de ciudades de más de un millón de habitantes, lo que nos obligó a echarnos un chapuzón rápido en Internet, donde buscando Saltillo nos encontramos con el dato que nos teníamos sabido, que la capital del estado de Coahuila tiene oficialmente 807 mil 537 habitantes, lo que dicen los letreros de carretera, pues. Sí, nada más que el Google y la Wikipedia nos propinan tremenda bofetada que nos descuadra la mandíbula, al enterarnos que los datos que ofrecen son del 2015…
Y aquí paramos las antenas ¿qué pasó?, ¿a poco no hay datos más recientes sobre la capital del estado, y para el caso sobre la población de la república, sus estados y sus municipios, que la del conteo de población del 2015?, y aquí pusimos a trabajar al Dr. Aloysius Alois Alzheimer, ¿pues qué acaso no hubo censo, como Dios manda, en el año 2020, para dar continuidad al procedimiento ordenado en el bando de policía y buen gobierno del emperador Acamapichtli de que hay que levantar un censo cada diez años?, pues de haberlo lo hubo, de que estén sus resultados, ah eso es otro cuento, y de que le importe a nadie que estemos en el año 2023 y no se conozcan ni los datos preliminares, habida cuenta de que en esta época se cuenta con tecnología increíblemente superior a la que había hace veinte y treinta años, que tuvimos que trabajar precisamente con la información preliminar que proporcionaba el mismo INEGI, y que por ser esa la fuente se consideraban válidos y oficiales. Pues no, para todos los efectos Saltillo sigue siendo un rancho del que El Tal Rossasdecía que ni siquiera sabíamos tener hijos, toda vez que la población de Saltillo había permanecido estancada por treinta años o más, en cambio para el INCO… organización privada sin fines de lucro, pasamos del millón de saltillenses, sin haber manera, oficial, de que sepamos exactamente cuántos seamos, tan es así que estamos a nada del 2024, y a un año de que haya que hacer el conteo de media década, que nos agarrará con la novedad de que no conocemos el punto de partida de cuántos éramos en 2020… en fin…
El caso es que Saltillo, unestro Saltillo se ubicó en el segundo sitio entre las 66 ciudades que el INCO incluyó en su análisis, se supone que las más importantes del país, en las que habita el 62% de los mexicanos ¿qué caso tendría dejar fuera a otras que estuvieran por encima de estas?, así que bueno, somos el segundo sitio, solo después de nuestro eterno enemigo y archirrival, también hijo pródigo Monterrey, que quedó en primer sitio. El estudio considera nada más y nada menos que 69 indicadores, agrupados en diez subíndices. Por si sirviera para darle mayor validez al estudio, valga el dato de que en el sitio 12 de la misma categoría de ciudades de más de un millón de habitantes aparece La Laguna, que incluye preponderantemente a Torreón, y que en otra categoría, la de ciudades de menos de 250 mil habitantes, aparece en primer sitio de competitividad Piedras Negras, con todos los problemas que nosotros los coahuilenses sabemos que ambas tienen.
Acá entre nos, y porque las hemos visitado recientemente, nos sorprende que ciudades como Guadalajara, San Luis, Querétaro y Juárez, el mismo Valle de México, con impresión de muy pujantes, estén por debajo de Saltillo, pero allí está la metodología del INCO y allí están los resultados. Que tampoco está como para tronar cuetes, porque de los seis niveles de competitividad que se manejaron, desde muy alta hasta muy baja, sí hubo ciudades como Cuautla, Chilpancingo y San Francisco del Rincón que se hallan en el sótano, mientras que como muy alta… no hay ninguna en ningún lado, lo cual algunos considerarán como una vergüenza y otros como un área de oportunidad, dependiendo del optimismo de cada quien.
La única temática que la síntesis del estudio destaca para Saltillo, es la informalidad laboral se ubicó en nuestra ciudad en un 29.1%, mientras que en otros sitios alcanza el doble. Pero lo importante es que los resultados positivos son consistentes para la capital coahuilense, entre las que se mencionan las estrategias para la atracción de inversiones, gracias a las cuales nuestra región es de las más beneficiadas como receptoras de inversión extranjera directa, y también nacional, se cuenta con importantes avances en cuanto a gobierno digital para la mejor gestión de los recursos, el catastro es razonablemente eficiente para una conveniente planeación; el tratamiento sostenible del agua para garantizar el acceso y hacer frente a los riesgos climáticos; los sistemas de movilidad seguros e inclusivos, entre otros. Y sí, amparados en la metodología y los resultados que arroja, podemos decir que Saltillo está bien y vanagloriarnos de ello, pero…
Fuera de la estadística comparativa ¿cómo nos vemos nosotros? ¿de veras estamos felices de vivir en la segunda ciudad más competitiva del país, y para quienes de vez en cuando o seguido se dan una vuelta por Monterrey, se le hace que los vecinos viven en la gloria del primer lugar?, ese es un punto de vista a partir de lo elevado, pero está el otro ¿cómo estarán de veras las cosas en los sitios en los que aparecen como en una situación de competitividad baja o muy baja?, y si la quiere más dramática todavía… ¿Cómo vivirán aquellos paisanos que radican en poblaciones que no entraron en la primera criba del INCO, o sea que no merecen ni siquiera una mención de raquítica competitividad?, no queremos ni imaginar.
Y no estamos hablando de sitios como Badiraguato, sitio predilecto de las giras presidenciales, hay en México cientos de ciudades. Aquí mismo en Coahuila, no incluyeron a Parras de la Fuente, a Acuña o Sabinas, a Monclova y Frontera sí, pero les fue medio mal.
Entre las dificultades que todos sabemos que tenemos: el agua, el transporte, la vialidad, el empleo, sí debemos pensar que tenemos una buena base para buscar solucionar los problemas y llegar a un nivel con el que estemos de veras a gusto. Porque tampoco nos agradaría perder lo que llevamos, y no en cuanto al sitio en la tabla, sino a los resultados de los indicadores, que es lo que cuenta. Algunas ciudades tendrán oportunidad de mejorar más que otras, más que nosotros, lo que no se puede permitir es la pérdida de aquello que sí tenemos a la mano. En fin, un año más con la estrellita en la frente, que no se nos suba a la cabeza.
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