Militares estadounidenses reportan la recepción de mensajes intimidatorios por parte de delincuentes. La operación Ardent Vanguard mantiene el despliegue de 9 mil efectivos
Ciudad de México, 25/06/26 (Más).- Militares estadounidenses desplegados en la frontera con México han sido blanco de hackeos a sus teléfonos celulares y de mensajes intimidatorios presuntamente enviados por integrantes de cárteles del narcotráfico, en un contexto de creciente tensión derivado de las operaciones de seguridad que el Pentágono mantiene en la región fronteriza.
De acuerdo con un reportaje de The New York Times elaborado por el corresponsal de seguridad nacional Eric Schmitt, el Pentágono mantiene desde hace más de un año alrededor de 9 mil soldados en servicio activo distribuidos a lo largo de más de 3 mil 200 kilómetros de la frontera con México para apoyar acciones contra la migración irregular, el contrabando y las organizaciones criminales.
Según funcionarios del Congreso estadounidense citados por el diario, después de la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) conocido como “El Mencho”, ocurrida en febrero en un operativo que habría contado con apoyo de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), varios militares detectaron que sus teléfonos celulares habían sido vulnerados y posteriormente comenzaron a recibir mensajes amenazantes.
El despliegue militar ha obligado a los grupos criminales a modificar sus rutas de operación, desplazándose hacia regiones montañosas y de difícil acceso para evitar ser detectados por las patrullas que realizan labores coordinadas con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos y con elementos del Ejército Mexicano.
No obstante, mandos militares consultados por el rotativo señalaron que hasta ahora no se han registrado ataques con drones ni bajas entre el personal estadounidense destacado en la zona.
El costo económico de esta operación también ha generado cuestionamientos. El Pentágono informó en mayo que únicamente durante los primeros cuatro meses del despliegue se destinaron 525 millones de dólares, aunque la dependencia no reveló cuánto asciende el gasto acumulado. Legisladores han advertido que mantener miles de efectivos en la frontera implica un desembolso de decenas de millones de dólares cada semana.
Durante una audiencia en el Senado, el legislador demócrata Jack Reed expresó su preocupación por el impacto financiero de la misión, al señalar que el Ejército enfrenta un déficit cercano a los 2 mil millones de dólares debido a que el Departamento de Seguridad Nacional aún no ha reembolsado los recursos utilizados para respaldar las tareas fronterizas.
El senador sostuvo que esta situación podría afectar programas de entrenamiento considerados prioritarios para la preparación militar.
El despliegue también ha provocado un intenso debate político en Washington. Diversos integrantes del Congreso cuestionan si las fuerzas armadas deben destinar personal en servicio activo a labores de vigilancia migratoria en lugar de concentrarse en su preparación para eventuales operaciones en otras regiones estratégicas del mundo, como Europa del Este, Medio Oriente o el Indo-Pacífico.
En ese contexto, la representante demócrata por California, Sara Jacobs, manifestó durante una audiencia celebrada en marzo que los militares no se alistaron para trabajar en el control de la inmigración, y esta maniobra política está poniendo sus vidas en riesgo, al criticar la permanencia de las tropas en la frontera.
El reportaje también destaca el fortalecimiento del componente tecnológico de la operación. Desde su inicio, el Ejército estadounidense ha realizado más de 800 vuelos de vigilancia y reconocimiento, cifra muy superior a los aproximadamente 160 efectuados el año anterior. Para estas tareas se emplean aeronaves U-2, RC-135 y drones RQ-4 Global Hawk, además de sistemas avanzados para la detección de actividades ilícitas.
Asimismo, por primera vez se han desarrollado patrullajes conjuntos entre militares de Estados Unidos y México utilizando radios encriptados y sistemas láser de alta energía para neutralizar drones presuntamente operados por organizaciones criminales.
Paralelamente, el Pentágono habilitó cinco franjas de terreno en California, Arizona, Nuevo México y Texas que funcionan como extensiones de instalaciones militares, donde los soldados pueden retener temporalmente a migrantes hasta que sean puestos a disposición de la Patrulla Fronteriza.
La misión, denominada Ardent Vanguard, es encabezada actualmente por el general de división Curtis D. Taylor, sin que exista una fecha definida para su conclusión.
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