Lic. Marco Campos Mena
Mucho se habla sobre transformar al país, se habla de cambiar las leyes para hacerlas más ad-hoc a las necesidades de los transformadores (no del pueblo en realidad) y sobre todo, se pregona a los cuatro vientos que estos cambios traerán bienestar y una mejor vida para todos a “corto plazo” …
Un verdadero cambio con el que se podría, o más bien, se DEBERÍA comenzar es con la profesionalización de la carrera política y de los funcionarios, en verdad ese es un primer paso con fundamentos transformadores.
Sin hacer menos a la capacidad de algunos gobernantes cuya formación ha sido por completo distinta a la función pública y que incluso han dado mejores resultados que quienes se ostentan como politólogos por sus estudios en ciencias políticas, estos son algunos puntos que deberían ser tomados en cuenta para el fin práctico.
Lo primero, y quizás más controversial, para ser legislador es necesario como mínimo ser formado con orientación a leyes.
En otras palabras, para ser legislador se debe tener un título en derecho o al menos tener formación complementaria para no llegar a ser un calienta bancas y levanta mano pagado; es claro y necesario que los legisladores, encargados de crear el estado de derecho, sean conocedores al menos en sus bases, para que no les vengan con la frase del ignorante del deber ser del ESTADO DE DERECHO y base de nuestra sociedad “a mí no me vengan con el cuento de que la ley es la ley”
¡Vaya! Hasta Enrique Peña Nieto, quien había pasado como el presidente del que más se habían burlado decía muy acertadamente “nadie por encima de la ley” frase que por desgracia se quedó en la teoría y que ahora parece ser antítesis del modelo de gestión gubernamental actual.
Bien sabido es que hemos llegado a tener la vergüenza de tener legisladores que ni la primaria tenían terminada, y digo vergüenza porque elegimos a personas con poca preparación para puestos en los que se requiere una gran preparación porque nuestras vidas están en sus manos.
Hagamos esta analogía, ¿usted contrataría a alguien que a duras penas terminó la educación básica para una operación a corazón abierto? El simple y sencillo uso de la lógica nos hace inferir que ni siquiera sabrá que es necesario la anestesia o como hacer la incisión, mucho menos sabrá cómo operar un órgano vital en pleno funcionamiento.
Le aseguro que ni siquiera le confía la reparación o el servicio del carro a alguien que no tiene nociones de mecánica… Eeeeentonces…¿por qué dejamos las riendas del país en manos de quienes creen que ello es sencill0? Recuerde lo que hablamos la semana pasada, si hablan con gran seguridad, se arriesgan a opinar de todo como expertos y juzgan todo como algo sencillo, que no tiene ciencia (como sacar el petróleo de las profundidades del mar… “¡fácil! ¡eso no tiene ciencia, se mete un tubo y listo!”) sepa que en algún momento van a meter las cuatro y pueden mandar todo lo que se ha construido en décadas directo a la basura… eso si es muuuuy fácil, solo basta demostrar no saber de qué se habla para ahuyentar a los inversionistas y hacernos perder la calificación crediticia, aeroportuaria, entre otras más y ver una tasa de interés muuuy alta en condiciones atípicas.
Recordemos que la tasa de interés que por estos días está muy de moda hablar de ella, es un reflejo de la situación de un país, entre más alta, más riesgoso es y por eso pagan mucho más para invertir en dicho país, después de todo, es como estar en un mercado, “¿quién da más? ¿quién paga más por el dinero invertido?” a mayor riesgo, mayor tasa de interés… igual que en los bancos, entre mejor sea en el manejo de su crédito, le ofrecerán mejores condiciones por que el riesgo es menor y usted pagará menos intereses, pero si prácticamente no hay ni antecedentes ni garantía, la tasa de interés puede llegar a ser agiotista…
A los siguientes en profesionalizar es a los ejecutivos en los tres órdenes de gobierno… y si, son ÓRDENES, NO NIVELES, desde allí sabemos que las bases de muchos están mal al hablar de ese tema, esto porque el ejecutivo estatal no es jefe de los municipales, ni el federal de los estatales y municipales, resuelven y gestionan diferentes aspectos de la sociedad, pero no hay una relación de supra-subordinación.
¿Cómo ponemos a manejar a una persona que no sabe nada sobre las normas de tránsito? Lo más probable es que nos lleve por el rumbo equivocado, se vaya en contra y le eche la culpa a los demás y a los conductores anteriores y quiera cambiar el reglamento de tránsito para llegar más rápido a su casa, aunque cause un caos vial para todos los demás y nos desvíe de nuestra ruta… así más o menos es un mal ejecutivo.
Por último, pero no menos importante, hay que crear perfiles profesionales y que correspondan perfectamente a la función a desarrollar dentro de todos los puestos de la administración pública, eso nos hará obtener mejores resultados en vez de tener a una persona improvisada que recibe un sueldo alto por sus apoyos en campaña.
No está mal que ganen sueldos dignos, claro, hay áreas de oportunidad como el que el impuesto se cobre a todo su sueldo y no darles esos beneficios libres de impuestos, equilibrar el ingreso de los diversos puestos, hay algunos que trabajan mucho y ganan poco, y desinflar la nómina de todos esos que están allí por compromisos de campaña sin hacer nada, la única manera de sacar el país adelante es trabajando todos en el mismo sentido y dignificando el ingreso, no recortarlo, pero más importante aún, quitarnos el estigma, cáncer mexicano, de pensar que todos los ricos son malos, y los pobres todos son buenos, merecemos dignificar nuestra vida con pensamientos correctos, merecemos calles en buen estado y nosotros debemos cuidarlas, merecemos servicios de calidad y todos pagar por ellos en tiempo y forma, merecemos una policía que regule el tránsito de manera efectiva y nosotros respetar las normas de tránsito, merecemos buenas autopistas, y nosotros debemos contribuir para que sigan siendo buenas, merecemos poder impulsar a los negocios que van abriendo y nosotros debemos comprar en ellos sin regatear, y del mismo modo en todos los aspectos de nuestra vida, lo he dicho antes y lo volveré a decirlo cuantas veces sea necesario, ¡no esperemos a que alguien haga algo, ese alguien somos nosotros y tenemos todo para cambiar este país! No esperemos a un mesías que nos salve y arregle todo, comencemos por nuestra casa y con el buen ejemplo, apostemos por una mejor educación y apostemos por ser un país que aplaude la mejora sin celos y envidia, seamos ese perfil que se busca para hacer crecer a nuestra sociedad y no seamos uno más queriendo pasar de incognitos en el problema.
“La rebelión sentimental de las masas, el odio a los mejores, la escasez de estos… He ahí la razón verdadera del gran fracaso hispánico.”
JOSÉ ORTEGA Y GASSET
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