Gusano barrenador, otra amenaza para México

Ciudad de México, 28/02/25 (Más / IA).- El resurgimiento del gusano barrenador, una plaga erradicada en Norteamérica y Centroamérica en los años noventa, representa una nueva amenaza para México debido a su rápida propagación en Mesoamérica y el impacto que ya ha tenido en el comercio ganadero del país.

Según el primer boletín epidemiológico de febrero del Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), desde 2023 se han acumulado 63,579 casos en la región, con Panamá como el país más afectado, seguido de Costa Rica y Nicaragua.

La mosca Cochliomya hominivorax, responsable de la enfermedad, deposita sus larvas en heridas abiertas de animales de sangre caliente, causando una infección parasitaria conocida como miasis. Esta afección afecta gravemente al ganado, provocando pérdida de peso, disminución en la producción y, en casos severos, la muerte del animal. El problema no se limita al sector pecuario, ya que también puede afectar a otras especies, incluidos los seres humanos.

Uno de los principales focos de preocupación para las autoridades sanitarias es la acelerada expansión de la plaga en las últimas semanas, con 1,198 nuevos contagios registrados entre el 2 y el 8 de febrero de 2025. Nicaragua encabeza la lista con el 56.4% de los casos recientes, mientras que el país con más infecciones acumuladas sigue siendo Panamá, con 35,887 reportes, seguido de Costa Rica con 14,913 y Nicaragua con 11,930.

Para México, la presencia del gusano barrenador en la región ya ha tenido repercusiones económicas. En noviembre de 2024, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) suspendió temporalmente la importación de ganado mexicano, lo que representó pérdidas de aproximadamente 22 millones de dólares semanales. Esta medida refleja el alto riesgo que enfrenta la ganadería mexicana ante la posible llegada de la plaga.

Ante esta situación, el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el Departamento de Agricultura de Estados Unidos han implementado una campaña de contención y erradicación en la región. Washington ha destinado 2.3 millones de dólares a estas acciones, mientras que el IICA anunció recientemente en San José, Costa Rica, un fondo adicional de 250,000 dólares para fortalecer estrategias de comunicación y reducir el subregistro de casos.

“Estamos tratando que los productores vean que es buen negocio notificar los contagios, porque si no se reporta la enfermedad, va a ser subvalorada”, explicó Manuel Otero, director del IICA, en declaraciones a América Futura. Además de la campaña de comunicación y prevención, el IICA planea distribuir kits curativos a los ganaderos para facilitar la detección y tratamiento de los casos. “Estamos impulsando un trabajo interinstitucional con OIRSA, la FAO, pero fundamentalmente con los gobiernos y los ganaderos”, agregó Otero.

No obstante, el combate a la plaga enfrenta obstáculos en Nicaragua, donde la toma de decisiones está centralizada en el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo, lo que ha dificultado la coordinación con el resto de los países. Fuentes del sector agrícola centroamericano han señalado que Managua ha puesto trabas a la estrategia regional, lo que ha retrasado la respuesta sanitaria.

“Actualmente, no estamos pudiendo trabajar con Nicaragua. Esa centralización gubernamental dificulta la implementación de campañas de comunicación y el acceso a pequeños productores. Esto también retrasa la respuesta sanitaria, lo que contribuye a la rápida propagación de la plaga en la región”, afirmó una fuente anónima de uno de los países participantes en la estrategia.

El avance del gusano barrenador preocupa especialmente a Honduras, donde las autoridades temen que la falta de cooperación de Nicaragua facilite la propagación de la plaga. Los expertos advierten que contener esta amenaza requiere un alto nivel de organización y coordinación entre gobiernos, agricultores y organismos internacionales.

Mientras los ministros de Agricultura y Ganadería de la región se reunían en San José para fortalecer las medidas contra el gusano barrenador, la expansión de la plaga sigue en curso. México, cuya ganadería es un pilar clave de su economía, enfrenta el riesgo de que el parásito cruce sus fronteras, lo que podría generar nuevas afectaciones y restricciones comerciales.


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