Por: Alfredo Dávila/SIN PERMISO
Las ocurrencias y desatinos del candidato de Morena a la gubernatura de Coahuila son el
tema recurrente en los corrillos políticos del estado y del país. Pero eso no es todo, detrás
de la carátula de un ranchero norteño, pintoresco y simpático, se esconde la verdadera
cara de un sujeto sin escrúpulos, que se vale de sus influencias para amasar una cuantiosa
fortuna basada en la explotación, no solo del carbón, sino de los trabajadores de la región
Carbonífera; como, así mismo, explota a los campesinos que alquila en sus ranchos
ganaderos.
Armando Guadiana Tijerina no se limita solo a abusar de los mineros de la región
Carbonífera de Coahuila a quienes explota de manera inmisericorde con salarios de
hambre, jornadas extenuantes y alta incidencia de accidentes en las minas por falta de
esquemas de seguridad adecuados; no, también, en sus ranchos ganaderos, el senador
morenista muestra su verdadero rostro de empresario voraz y explotador, nada acorde
con los principios que postula su partido político.
Guadiana posee un rancho ganadero donde se cría ganado de lidia, es decir, toros bravos
que su ganadería llamada “D’ Guadiana” comercializa para eventos taurinos.
El rancho que nos ocupa se encuentra en el ejido San Elias de la Cardona, municipio de
Mazapil, Zacatecas, aproximadamente a tres horas de Saltillo; ahí, el legislador federal
mantiene una plantilla de treinta trabajadores, a quienes paga 750 pesos a la semana por
jornadas que frecuentemente superan las ocho horas, sin el pago de horas extras o
cualquier otro tipo de compensación.
Cuentan los peones que: “cuando el patrón organiza una tienta -una especie de novillada
para medir la bravura y la calidad de las reses- y tiene invitados importantes como
empresarios taurinos, toreros y algunos políticos conocidos, nos llevamos unas friegas
desde las cinco de la mañana hasta que se mete el sol”. Cuentan también que, en ese
lapso, no les comparten las viandas que degustan el anfitrión y sus invitados y ellos tienen
que llevar su propio lonche.
Hace ya casi dos años, cuando tenia 33 años el peón Arnoldo Torres Torres (un magnífico
jinete de rodeo, según cuentan sus compañeros) sufrió un accidente de trabajo cuando el
remolque de ganado que conducía tuvo un percance en la carretera; Arnoldo sufrió graves
lesiones en la columna vertebral que le dejaron paralítico de por vida. Como no contaba
con Seguro Social y/o seguro de vida, al igual que el resto de sus compañeros, Arnoldo no
fue atendido adecuadamente de sus múltiples lesiones y ahora prácticamente vegeta en
una cama de su humilde vivienda. Angelica Quiroz Betancourt, su esposa y madre de los
tres niños que procrearon, asegura que los mil 500 pesos por quincena que le entregan
por órdenes del patrón Guadiana no le alcanzan ni para alimentar de manera adecuada a
su familia. “Hemos tratado de hablar con Don Guadiana para que nos ayude a salir
adelante, pero ya ni nos contesta las llamadas y el administrador del rancho dice que si lo
seguimos molestando hasta los mil 500 por quincena nos va a quitar.”
Mientras Arnoldo languidece postrado en su lecho noche y día, su patrón, el senador
Santana Armando Guadiana Tijerina, continúa en campaña electoral por la gubernatura de
Coahuila, en la cual se ha hecho evidente el derroche de recursos económicos en un afán
de lograr a toda costa su objetivo, llegando a ser noticia nacional precisamente por su
extravagante y costosa manera de buscar el voto, como cuando tuvo la ocurrencia de
disfrazarse del personaje de Mario Bros de la serie de videojuegos de Nintendo, Mario
Kart Tour, durante la pasada elección donde buscó la alcaldía de Saltillo.
Ahora, la ignorancia y el protagonismo del empresario, metido a político y senador con
licencia gracias a las generosas aportaciones que hizo a la campaña del hoy presidente de
la República, AMLO, lo han llevado a ser la burla y el hazmereír de todo el país, gracias a su
hilarante intervención durante el debate de candidatos a la gubernatura de Coahuila,
durante el cuál se limitó a protagonizar verdaderos sketches cómicos, más apropiados
para el circo y los programas humorísticos de la TV, que para un ejercicio de presentación
de proyectos de gobierno a la sociedad.
Una pena para la clase política y para Coahuila, y los Coahuilenses.
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