Lic. Marco Campos Mena
No es novedad para ninguno de nosotros que en la política se den una gran cantidad de indirectas y conductas que dejan ver mucho más que lo que se dice con palabras, de allí que la frase “se aprende más de lo que no se dice con palabras” tenga tanto sentido en la política desde sus inicios.
Empezando por los acontecimientos locales, ¡la gubernatura está en juego! Y los actores que la buscan se encuentran en algunas encrucijadas un tanto complicadas tanto por los tiempos como por las coyunturas que se están dando; inexorablemente se habrán de tomar las decisiones que más convengan a los partidos para postular a sus mejores candidatos ante un panorama parco.
Hay quienes consideran que el PRI está a punto de ser enterrado definitivamente al considerar que solo restan los dos últimos bastiones que se discutirán el próximo año, Coahuila y el Estado de México, más las sorpresas pudieran estar a la vuelta de la esquina por muchos de los acontecimientos recientes.
El Estado de México puede parecer el más fácil de explicar, todo apunta a que ya hubo una entrega a morena para que puedan adjudicarse casi en automático la victoria, incluso las mismas encuestas favorecen al partido presidencial ampliamente, pero como ya hemos visto y vaya que nos hemos curtido en experiencia, las encuestas no siempre aciertan y de vez en cuando se dan vueltas bastante interesantes en la preferencia electoral de un día para otro; López Obrador tiene amplia experiencia en ello, pues un comentario desafortunado le hizo pasar en elecciones pasadas de llenar grandes foros a congregar a solo unas pocas personas, asunto que dominó para 2018 y que fue determinante para no perder su impulso, ¿lograrán eso los candidatos morenistas?
Coahuila es un punto y aparte, más importante para nosotros que vivimos en este estado y sobre todo para quienes somos conscientes de las implicaciones económicas que podría traer al Estado la alternancia con uno u otro partido, y no por experiencia por que en toda su historia política eso no ha existido, pero si por los antecedentes que hemos vivido con respecto a las inversiones en el Estado ante un cambio de régimen federal o incluso una simple declaración; Bien sabido es que si se hubiera aprobado la reforma eléctrica de la 4T habríamos perdido la mayor parte de nuestra fuerza económica con la partida de General Motors (GM) y también sabemos que un gran impulso por las energías limpias está por darse y Coahuila pinta para ser estandarte de producción.
Por otro lado, la reforma para la paridad que, contra lo que dice la misma Constitución, PRIVILEGIA, con todas sus letras y bien ratificado por funcionarios en entrevistas donde se trata el tema.
¿Cuál es el problema aquí? Siempre que hablamos de derecho, hablamos también de obligación y como la misma palabra lo menciona, de beneficio, pero el enfoque trascendental debe ser el ¿para quién?
Los derechos políticos electorales claramente están diseñados para un doble propósito; el primero de ellos, poder participar en la vida pública mediante la postulación para desempeñar un cargo de elección popular, el segundo de ellos, e igualmente importante, el derecho de la ciudadanía a estar debidamente representados por personas competentes que nos lleven por buen rumbo. ¿Cuál considera más importante? ¿El derecho de uno o el derecho de todos?
Vayamos más allá, este PRIVILEGIO deja fuera de posibilidad a un candidato o a una candidata con alta preparación para desempeñarse y llevar al Estado por muy buen rumbo, en cierta forma se vulnera la libre autodeterminación política para poder ser representados ¿No se supone que para eso hay encuestas internas donde todos pueden contender?
Por el momento olvidémonos de todos los dimes y diretes, que, si es un dedazo, un destape de corcholatas o una simulación y supongamos que vivimos en este país de leyes en el que nos asumimos y en el que predomina el estado de derecho, “la ley es la ley”.
A como está escrita la ley, en Coahuila tendría que contender por el PRI una mujer por la gubernatura y en el Estado de México si podría ser un hombre, ya que como es bien sabido, en Coahuila tiene más posibilidades de ganar el tricolor, mas nuevamente entramos en un contexto ambiguo y controversial, ¿no se supone que votamos el candidato que más nos convence para tener una preferencia electoral más que por un partido ciegamente? Remarco lo dicho, hablamos de nuestro hipotético y utópico México en el que las cosas funcionan como deben funcionar, y esto lo hacemos para entender como se debe hacer una ley o una reforma a la misma si queremos que en un futuro funcione de tal modo.
En nuestro panorama hipotético, las probabilidades no son del todo precisas si el candidato no es claro para determinar ello, ¿Qué fue primero, el candidato o la preferencia? En todo caso, para la correcta aplicación de la ley a como está escrita, primero debería hacerse un sondeo entre los posibles precandidatos a fin de poder descartar vía externa y especulativa al candidato (y ya tenemos aquí otro error en el proceso) que quedará por cada partido, por lo que, si el candidato idóneo es hombre, tendría que ser cambiado por una mujer, y si esta no tiene la fuerza de atracción de la intención del voto, se deja de ser el partido con mayor probabilidad de ganar… El dilema continúa.
Todo esto, por increíble que parezca, pone en juego también el que el PRI continúe existiendo como partido para los siguientes años, incluso pudiéramos estar viendo como algunos prospectos pudieran saltar al creciente MC en busca de oportunidades que son negadas tanto por el partido como por la “ley”.
Los golpes seguramente continuarán y nos espera un circo en el que solamente podemos especular sobre las estrategias que habrán de aplicar para afrontar este embrollo legal en el que las representaciones quedan en el aire… ¿representan a la ciudadanía o al partido? Ya veremos cómo se mueven las piezas con el paso de los días.
Cambiemos ahora al contexto nacional brevemente, esto es lo que tiene que ver y analizar para anticiparse a algunos hechos.
Las corcholatas fueron destapadas con mucha anticipación y lo único que ha logrado el presidente con ello es desgastar la figura de cada uno de ellos con una guerra interna, pero ¿hay algo más detrás de ello? Probablemente, y considerando la astucia política de López Obrador su intención fue debilitar a quienes más problemas le pudieran ocasionar con sus intenciones presidenciales y sus antecedentes como gobernantes. Si algo es cierto es que Claudia Sheinbaum está cayendo en popularidad y credibilidad cada vez que el metro sale una vez más en las noticias… por otro lado, Marcelo Ebrard es el principal blanco de la jefa de gobierno para ser desprestigiado en sus intenciones de una u otra forma y Monreal no ha pasado de ser más que un bufón del que hace mofa el presidente al negarle sus intenciones presidenciales, su figura no resalta y por el contrario, se ha marcado una contracorriente creciente a la de la 4T con las afirmaciones que hace.
Todas estas divergencias pudieran ser también clave en el desarrollo de las elecciones del próximo año al no verse un proyecto de nación unificado, en política es bien sabido que la unión es fuerza y la división es casi una derrota segura.
Por otro lado, Adán Augusto crece discretamente bajo la protección presidencial, ¿será esta la opción verdadera? Nuevamente estamos en terreno especulativo y solo el tiempo nos dirá quién y como y si los pensamientos que pasan por nuestras mentes son acertados o si fuimos víctimas de un juego de manos político.
Contrario a lo que pudieran pensar muchos, el que la oposición no tenga un candidato definido aún pudiera ser su mejor estrategia, veámoslo así, “no hay una figura de adversario, oposición o enemigo al cual atacar” toda la atención sigue dentro de las intenciones morenistas. Tomemos nuestro tiempo para seguir analizando y reflexionando los hechos, pero sobre todo, no demos nada por hecho.
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