La Bahía de Loreto quedará cerrada al arribo de cruceros entre 2026 y 2030, tras la decisión federal de revertir el decreto que convertía el puerto en terminal de altura. La Semarnat informó que la medida busca proteger el patrimonio natural de la zona y atender las advertencias de habitantes, científicos y ambientalistas sobre riesgos para ballenas y otras especies marinas
Loreto, Baja California Sur, 04/07/26 (Más).- La Bahía de Loreto permanecerá libre del arribo de cruceros luego de que el Gobierno de México revirtiera el decreto que permitía convertir al puerto en una terminal de altura, una decisión que representa un triunfo para la comunidad local y organizaciones ambientalistas que durante semanas advirtieron sobre los riesgos para las ballenas y otras especies marinas protegidas.
De acuerdo con información de Infobae, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) confirmó que la medida fue adoptada por instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum, con el objetivo de preservar el patrimonio natural de la Bahía de Loreto y garantizar que cualquier decisión futura sobre el desarrollo portuario sea construida con la participación de la sociedad y con sustento científico.
Durante la tercera mesa de trabajo sobre la regulación administrativa del puerto, la titular de la Semarnat, Alicia Bárcena, anunció: “Por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en Loreto no habrá cruceros ni puerto de altura. La Bahía de Loreto es un patrimonio natural de gran relevancia y su regulación se debe construir escuchando a la comunidad”.
Como parte de esta determinación, la Administración Portuaria Integral de Baja California Sur notificó a empresas navieras y agentes marítimos que no se autorizará el arribo de cruceros al Puerto de Loreto entre 2026 y 2030. Con ello, el puerto conservará su condición de zona de cabotaje, tras dejar sin efectos el decreto publicado el 25 de mayo de 2026 que modificaba su categoría para permitir la llegada de grandes embarcaciones.
La resolución implica que durante ese periodo no estará permitida la navegación de cruceros bajo el régimen de puerto de altura. La decisión fue comunicada a representantes de diversas dependencias federales, entre ellas las secretarías de Gobernación, Marina y Turismo, así como a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, el Ayuntamiento de Loreto y ciudadanos vinculados con la defensa del Parque Nacional Bahía de Loreto.
La Semarnat informó que las mesas de trabajo permitieron recoger solicitudes de información técnica, jurídica, normativa y ambiental formuladas por representantes de la sociedad civil. La dependencia aseguró que las respuestas serán públicas y que servirán para elaborar un nuevo instrumento regulatorio sustentado en criterios científicos y en la actualización de los mecanismos de manejo del área natural protegida.
La decisión tiene como antecedente el compromiso asumido por la presidenta Claudia Sheinbaum el 22 de mayo de 2026, cuando anunció que corregiría el decreto impulsado originalmente por la Secretaría de Marina. En ese momento, habitantes de Loreto, investigadores y organizaciones ambientalistas alertaron sobre los posibles impactos que la llegada de cruceros tendría sobre las ballenas, debido al incremento del tráfico marítimo, el ruido submarino, el riesgo de colisiones y la alteración de sus rutas migratorias.
Mientras la Secretaría de Marina había planteado la conversión del puerto como una estrategia para fortalecer la actividad económica y diversificar el turismo, especialistas y ciudadanos presentaron estudios que advertían sobre las consecuencias ambientales para uno de los ecosistemas marinos más importantes del país. Esos argumentos fueron retomados durante las mesas de diálogo para respaldar la revisión de la medida.
Con la revocación del decreto, el Gobierno federal reiteró que la Bahía de Loreto continuará bajo un esquema de protección ambiental y que cualquier decisión sobre el futuro del puerto deberá sustentarse en estudios de impacto ambiental, evidencia científica y el consenso de la comunidad. Al menos hasta 2030, las ballenas y el resto de la biodiversidad marina de la región permanecerán resguardadas de la operación de cruceros internacionales.
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