Ciudad de México, 17/10/26 (Más).- Las negociaciones entre México y Estados Unidos para reducir los aranceles a los automóviles, el acero y el aluminio mexicanos presentan versiones distintas sobre su avance, luego de que un reporte periodístico señalara obstáculos por parte del secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, mientras el secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, rechazó que las conversaciones estén estancadas y aseguró que continúan los acercamientos entre ambos gobiernos.
De acuerdo con información publicada por EFE y un reporte de The Wall Street Journal (WSJ), Lutnick se ha opuesto a reducciones importantes de los aranceles de 25 por ciento a los automóviles mexicanos y de 50 por ciento al acero, el aluminio y sus manufacturas. Según personas cercanas a las conversaciones citadas por el periódico estadounidense, ambos países se encontraban cerca de un posible acuerdo que contemplaba reducir los gravámenes a cambio de concesiones de México.
El reporte señala que la postura del funcionario estadounidense representa un obstáculo para las negociaciones encabezadas durante meses por el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer. Esta situación podría dificultar que se concrete un acuerdo antes de las elecciones intermedias estadounidenses de noviembre, aunque funcionarios de ambos países negaron, según el WSJ, que exista un estancamiento formal.
Frente a esta versión, Ebrard aseguró que las conversaciones continúan y rechazó que la posición de Lutnick haya detenido el proceso. Tras comparecer ante diputados, el secretario mexicano afirmó que el funcionario estadounidense no le ha manifestado directamente su oposición a las reducciones arancelarias solicitadas por México.
El titular de Economía explicó que los contactos entre ambos gobiernos se mantienen prácticamente a diario, aunque reconoció que todavía no existe una fecha definida para la cuarta ronda formal de negociaciones. Su expectativa, dijo, es que ese encuentro se realice antes de que concluya 2026.
Ebrard sostuvo que México mantiene su objetivo de reducir del 25 al 15 por ciento el arancel aplicado a los automóviles, con la intención de obtener condiciones similares a las concedidas a vehículos procedentes de Corea del Sur. El funcionario consideró que alcanzar esa tasa permitiría mejorar la posición competitiva de la industria automotriz mexicana en el mercado estadounidense.
La propuesta mexicana también contempla un mecanismo de reembolsos que reconozca el contenido de los tres países integrantes del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). El objetivo es que las mercancías que incorporan componentes regionales reciban un tratamiento que tome en cuenta la integración productiva de América del Norte.
El secretario de Economía advirtió que las condiciones arancelarias más favorables otorgadas a competidores asiáticos pueden afectar a fabricantes estadounidenses que cuentan con plantas de producción en México. Entre los casos mencionó a General Motors, cuya operación regional depende de cadenas de suministro que cruzan las fronteras de los países socios.
Las diferencias sobre los aranceles se presentan en un momento de retroceso para la industria automotriz mexicana en materia de producción y exportaciones. Durante septiembre, las exportaciones de vehículos ligeros disminuyeron 11.9 por ciento anual, al ubicarse en 277 mil 369 unidades, mientras que la producción cayó 15.1 por ciento, hasta 301 mil 803 vehículos, de acuerdo con las cifras oficiales citadas en los reportes.
En contraste, las ventas de vehículos en el mercado interno aumentaron 7.9 por ciento durante el mismo mes, hasta alcanzar 129 mil 274 unidades. Estados Unidos se mantuvo como el principal destino de las exportaciones mexicanas, al recibir alrededor de 76 por ciento de los vehículos enviados al extranjero entre enero y septiembre de 2026.
El sector siderúrgico también enfrenta dificultades por los gravámenes estadounidenses. La Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero (Canacero) reportó que las exportaciones mexicanas de acero hacia Estados Unidos disminuyeron 49 por ciento durante 2025, mientras que la utilización de la capacidad instalada de la industria se mantuvo por debajo de 60 por ciento.
Estas cifras reflejan la importancia de las negociaciones para los sectores automotriz y siderúrgico, debido a su vinculación con el mercado estadounidense. Una reducción de los aranceles podría modificar los costos de exportación, mientras que la permanencia de los gravámenes actuales mantendría las condiciones que las empresas mexicanas enfrentan para colocar sus productos en ese país.
Por otra parte, Ebrard defendió la aplicación de aranceles mexicanos a determinados vehículos importados y afirmó que esta política redujo sus entradas hasta 70 por ciento en algunos casos, sin provocar incrementos en los precios. Según explicó, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) revisa estos precios cada quince días para dar seguimiento a su comportamiento.
El funcionario también señaló que cerca de 80 por ciento del comercio de México con Estados Unidos permanece libre de aranceles y que la tasa efectiva promedio aplicada a las exportaciones mexicanas es de 3.2 por ciento. Esta proporción distingue el comercio que mantiene condiciones preferenciales de los productos afectados por medidas arancelarias específicas.
Aunque las declaraciones de Ebrard apuntan a la continuidad de las conversaciones, el desacuerdo reportado sobre las reducciones de aranceles muestra que todavía existen puntos por resolver. La fecha de la próxima ronda formal y la posibilidad de alcanzar una disminución de los gravámenes dependerán de los acuerdos entre los equipos negociadores y de las decisiones de la administración del presidente estadounidense Donald Trump. Con información de EFE
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