Por Leslie Zamora
Saltillo, Coahuila, 05/06/2026 (Más).- La posible implementación del fracking en Coahuila requiere un análisis profundo de sus implicaciones ambientales, económicas y sociales antes de que se tome cualquier decisión sobre su desarrollo, coincidieron especialistas durante un foro realizado en la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro.
Los participantes señalaron que el debate en torno a la fractura hidráulica debe sustentarse en evidencia científica, estudios técnicos y mecanismos de regulación que permitan valorar de manera objetiva tanto los beneficios potenciales como los riesgos asociados a la actividad.
El presidente del Colegio de Economistas de Coahuila, Alberto Damián Flores Araujo, advirtió que uno de los principales desafíos para la entidad es la disponibilidad de agua, debido a que una parte importante de los acuíferos del estado presenta condiciones de déficit.
“Tenemos 28 acuíferos de los cuales, 19 están en déficit. Estamos en una situación crítica y lo más importante es buscar alternativas que generen el menor daño posible al medio ambiente”, dijo.
Flores Araujo explicó que, más allá de las posturas a favor o en contra, resulta indispensable evaluar tecnologías y esquemas de operación que reduzcan el impacto ambiental, particularmente en una región donde el recurso hídrico enfrenta una presión creciente.
Por su parte, el doctor investigador del Centro de Investigaciones Socioeconómicas de la Universidad Autónoma de Coahuila, Sergio Colín Castillo, sostuvo que cualquier discusión relacionada con el fracking debe construirse a partir de información verificable y no únicamente de percepciones.
“Como economista estoy acostumbrado a trabajar con datos y con hechos. La interpretación viene después, pero primero debemos tener información sólida para entender realmente cuáles son los impactos y cuáles son las alternativas”, manifestó.
El académico consideró que la situación económica de algunas regiones del estado ha llevado a que parte de la población vea en esta actividad una posible oportunidad de empleo y reactivación económica, por lo que destacó la importancia de impulsar investigaciones que permitan medir con precisión sus efectos.
En su intervención, el expresidente del Colegio de Economistas de Coahuila, Jesús Javier González Alcázar, señaló que cualquier evaluación debe considerar simultáneamente los beneficios económicos y las externalidades negativas que podría generar la explotación de gas shale.
“Tenemos que poner en una balanza los aspectos positivos y los aspectos negativos de esta técnica de fractura hidráulica”, indicó.
González Alcázar expuso que la actividad podría traducirse en generación de empleo, inversión e ingresos públicos, pero advirtió que también sería necesario establecer mecanismos fiscales que permitan atender los costos ambientales derivados de la explotación y evitar que estos recaigan exclusivamente en las comunidades afectadas.
Los especialistas coincidieron en que el principal reto consiste en desarrollar una evaluación integral que permita determinar la viabilidad del fracking en Coahuila, considerando factores ambientales, económicos, sociales y regulatorios, así como las experiencias registradas en otras regiones donde esta técnica ya ha sido aplicada.
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