Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila, 17/07/26 (Más).- El Programa de Gestión para Mejorar la Calidad del Aire de Coahuila (ProAire), lanzado en 2017 con ambiciosos objetivos para una década, entró en su recta final de vigencia sin que haya logrado demostrar una reducción de la contaminación.
Su evaluación más reciente se realizó hace casi tres años y ya no hubo más; entonces sólo acreditaba un avance de 35.77 por ciento en el cumplimiento de sus promesas, mientras reconocía rezagos en aspectos esenciales como el inventario de emisiones, el monitoreo atmosférico, el transporte público y la atención de contingencias.
A pocos meses de que concluya su vigencia, el programa mantiene pendientes algunos de sus compromisos más importantes como el inventario estatal de emisiones que continúa anclado en 2014; sólo se añadió una de las seis estaciones automáticas prometidas; en 2023 ninguna estación estatal entregó al Gobierno federal datos validados; la red automática de Torreón permaneció fuera de operación y tampoco se ha presentado el nuevo ProAire que debería comenzar en 2027.
El programa fue diseñado para aplicarse de 2017 a 2026 mediante 6 estrategias, 19 medidas y 110 acciones. Su objetivo era controlar las emisiones industriales y vehiculares, modernizar la movilidad, vigilar los efectos de la contaminación sobre la salud y proporcionar información oportuna a la población. Pero nada de eso pudo cristalizar el gobierno.
Aunque la Secretaría de Medio Ambiente de Coahuila todavía lo identifica como vigente, el último balance integral disponible está fechado el 15 de noviembre de 2023. Desde entonces no se ha publicado una nueva evaluación que permita conocer qué ocurrió durante 2024, 2025 y la primera mitad de este 2026.
En aquel corte, elaborado por la dependencia estatal bajo la metodología de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, se reconoció un avance general de apenas 35.77 por ciento en todas sus mentas.
Esto significa que, después de casi 7 de los 10 años previstos para su ejecución, sólo se había acreditado poco más de la tercera parte de las acciones. El Gobierno estatal tampoco ha informado públicamente si el rezago pudo ser corregido durante los últimos años.

Inventario de emisiones sigue desactualizado
Una de las principales promesas incumplidas fue la actualización del inventario de emisiones, instrumento que debía identificar qué sectores generan la contaminación, en qué cantidades y en cuáles municipios.
El ProAire estableció que el inventario debía actualizarse y publicarse cada tres años, pues sería la principal herramienta para comparar las emisiones y conocer si las medidas estaban funcionando.
Sin embargo, el portal de la Secretaría de Medio Ambiente reconoce que el inventario más reciente sigue siendo el del año base 2014, utilizado para elaborar el diagnóstico original del programa.
De acuerdo con aquellos datos, los vehículos generaban 84 por ciento del monóxido de carbono emitido en el estado, mientras la industria metalúrgica aportaba 59 por ciento de las partículas PM2.5 y 43 por ciento de las PM10.
Más de una década después no existe un inventario actualizado que permita determinar si esa distribución cambió, si surgieron nuevas fuentes contaminantes o si las emisiones efectivamente disminuyeron.
El propio balance de 2023 admitió que actualizar el inventario era indispensable para poder saber el resultado de las acciones implementadas. Por tanto, sin esa información, el Gobierno no puede demostrar el cumplimiento del objetivo central del ProAire.

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