Por Francisco Ortiz Pinchetti
Siempre recordaré la noche en que Fernando Landeros Verdugo nos hizo llorar frente al televisor a mi compañera Becky y a mí, al presentar durante una de las primeras ediciones del Teletón a una pequeña que no sólo enfrentaba una situación de vulnerabilidad extrema y secuelas físicas complejas, sino que además había cargado con el dolor de un pasado familiar sumamente violento y desgarrador, en una comunidad rural de Guerrero.
Chobi, como se le conoce a Landeros Verdugo, relató con profunda emoción, a punto de quebrarse su voz, cómo al principio la niña ni siquiera se dejaba tocar o abrazar debido al miedo y al sufrimiento acumulado, y cómo verla avanzar poco a poco representó una de las luchas más dolorosas e íntimas de su labor.
Desde entonces me pareció un gran tipo. Independientemente de su objetivo obvio, noble al fin, de motivar al auditorio televisivo para obtener donaciones, se vehemencia me pareció absolutamente sincera. Al correr de los años, hoy lo considero un empresario y un mexicano ejemplar, por su honestidad y su congruencia. Ya quisieran muchos hombres públicos tener su reputación.
Hijo menor del Rodolfo Landeros Gallegos –que fuera jefe de prensa del Presidente José López Portillo entre 1976 y 1980, Senador de la República y Gobernador priista de Aguascalientes (1980-1986) –, su perfil biográfico suele destacar un episodio personal previo a su nacimiento —cuando los pronósticos médicos plantearon riesgos sobre posibles discapacidades que su madre decidió desafiar—, lo cual marcó su sensibilidad temprana hacia la niñez vulnerable. En su formación y juventud, exploró distintas vocaciones al pasar por un seminario católico y estudiar posteriormente Derecho en la Universidad Iberoamericana, complementando su preparación con estudios en filosofía política y humanidades.
Antes de consolidar al frente de un grupo de empresarios el proyecto del Teletón en 1997, Landeros Verdugo tuvo una trayectoria sostenida en el activismo social y la filantropía organizada, fundando e impulsando diversas organizaciones civiles desde la década de 1980, tales como el movimiento juvenil Gente Nueva, el programa nutricional Un kilo de ayuda y el programa Lazos para el apoyo a escuelas y becas.
Los resultados lo avalan: bajo su liderazgo directivo al frente del Teletón, la organización evolucionó desde la construcción del primer Centro de Rehabilitación e Inclusión Infantil (CRIT) hasta estructurar la red de atención en materia de discapacidad, autismo y oncología pediátrica más grande del país, distanciándose de la etiqueta tradicional de filántropo para definirse a sí mismo como un articulador de causas sociales y metas tangibles de salud.
Desde su primera edición de recaudación realizada en diciembre de 1997, la institución ha desarrollado una red de infraestructura médica y de servicios. Esta red incluye un conjunto de 31 Centros de Rehabilitación e Inclusión Infantil Teletón (CRIT) distribuidos en diversos estados de la República, además de unidades de alta especialidad como el Centro de Autismo Teletón (CAT) y el Hospital Infantil Teletón de Oncología (HITO) en Querétaro.
Asimismo, la organización cuenta con la Universidad Teletón, enfocada en la formación profesional de especialistas en salud y rehabilitación. De acuerdo con los informes de la propia institución, la organización ha atendido a cerca de un millón de pacientes y otorgado más de 41 millones de servicios médicos y terapéuticos a lo largo de su historia.
Para el acceso a estos servicios, los centros operan bajo un esquema de cuotas de recuperación que se determinan a través de estudios socioeconómicos previos aplicados a cada familia. Para los pacientes en situaciones de mayor vulnerabilidad económica, las cuotas son mínimas o simbólicas, y la política institucional establece que la atención médica no se niega a nadie por falta de recursos.
En el ámbito financiero, la fundación opera bajo la figura jurídica de donataria autorizada ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT). Sus fuentes de recursos comprenden las colectas públicas nacionales, donativos de empresas aliadas, programas de apadrinamiento y campañas masivas de recaudación como el boteo. Los estados financieros de la institución son públicos y auditados de manera periódica por despachos contables externos e independientes.
La relación con el sector gubernamental ha presentado variaciones a lo largo del tiempo. Por un lado, la participación de los gobiernos estatales no ha sido uniforme ni fija, ya que ha dependido de convenios específicos suscritos por cada administración local, los cuales históricamente han incluido la donación de predios o apoyos financieros para la instalación y operación de los centros. Por otro lado, la organización ha atravesado por distintas posturas en el escenario político.
Vale recordar que, durante su etapa como opositor, Andrés Manuel López Obrador fue enemigo contumaz del Teletón. En repetidas ocasiones lo criticó y descalificó con dureza. Lo difamó reiteradamente como un “instrumento de simulación y un mecanismo de lavado de imagen y elusión fiscal” de la empresa Televisa. El 9 de diciembre de 2014, sentenció con sorna a través de sus redes sociales: “Ni con todos los Teletones del mundo podría Televisa compensar el grave daño causado al pueblo de México como parte de la mafia del poder”.
Bajo esa misma línea argumentativa, AMLO sostenía que la atención médica y la rehabilitación de las personas con discapacidad debían ser una obligación inderogable del Estado y no un asunto susceptible a la beneficencia privada. Sin embargo, tras asumir la Presidencia de la República, López Obrador tuvo que dar un giro radical al reconocer la insuficiencia de la infraestructura pública de salud para atender este sector. En un cambio absoluto de rumbo, el 13 de agosto de 2021 su Gobierno firmó un convenio formal con la Fundación Teletón —encabezada por Landeros Verdugo— para destinar recursos públicos a la atención de niñas y niños a través de los CRIT, acuerdo que posteriormente amplió en junio de 2022 para la edificación de un centro en La Montaña de Guerrero. A partir de entonces, dejó atrás los ataques frontales, comenzó a elogiar públicamente la labor de la institución y llegó ¡a exhortar de manera directa a la ciudadanía a sumarse y donar en las colectas anuales!
Chobi, que tiene actualmente 63 años de edad, nunca contestó a las agresiones y falsedades de Andrés Manuel. En lugar de responder a los ataques, la estrategia pública de la Fundación Teletón y de su presidente consistió en reiterar invitaciones abiertas a políticos de todas las corrientes —incluyendo al propio AMLO cuando era opositor o Jefe de Gobierno de la Ciudad de México— para que visitaran los Centros de Rehabilitación (CRIT) y conocieran de primera mano el trabajo y la operación transparente de la institución.
Este sábado 10 de octubre de 2026 se llevará a cabo la 29 edición anual del Teletón 2026. Esta nueva jornada nacional de recaudación y concientización tiene como meta principal superar lo alcanzado el año anterior, fijándose en 426 millones 978 mil 717 pesos más un peso, y se enfoca particularmente en destinar los recursos a la construcción de un nuevo CRIT, el número 32, en Minatitlán, Veracruz. Hay que cooperar. Válgame.
De la libre-ta
AUTORITICA. Abundan por estos días las elucubraciones y los análisis acerca de la caída, como naipes, de los gobiernos llamados “de izquierda” en América Latina. Que si el injerencismo extranjero, que si los recursos de la ultraderecha, que si las granjas de bots, que si… No encuentro que nadie se pregunte, simplemente, si acaso tal derrumbe se debe a que esos populismos izquierdosos habrán decepcionado a los electores al no cumplir con las expectativas que ellos mismos crearon. Y aguas: cuando ves las barbas de tu vecino cortar… Digo.
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