El pontífice murió a los 88 años tras un periodo de salud frágil y apenas un día después de su última aparición pública durante la misa de Pascua
Ciudad del Vaticano, 08/04/25 (Más).- El papa Francisco falleció este lunes a los 88 años, informó el Vaticano a través de un comunicado difundido por su canal oficial en Telegram. El deceso ocurrió a las 7:35 horas (05:35 GMT), apenas un día después de su última aparición pública durante la misa de Pascua en la plaza de San Pedro. “El obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre. Toda su vida estuvo dedicada al servicio del Señor y de Su Iglesia”, declaró el cardenal Kevin Farrell al leer el anuncio oficial.
La muerte del pontífice se produce tras un periodo de salud frágil que incluyó una hospitalización de 38 días por neumonía, de la que fue dado de alta el pasado 23 de marzo. Según fuentes del Vaticano, el papa había atravesado al menos dos crisis médicas graves durante el último año.
A pesar de su convalecencia, Jorge Mario Bergoglio participó brevemente el domingo en la celebración de Pascua y dirigió la tradicional bendición “Urbi et Orbi”, en lo que se convertiría en su último mensaje al mundo. Allí llamó a la “libertad de pensamiento y a la tolerancia”, generando una ovación entre los miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro.
Bergoglio, nacido en Buenos Aires el 17 de diciembre de 1936, fue el primer papa latinoamericano, el primero jesuita y el primero en adoptar el nombre de Francisco, en referencia al santo de Asís. Proveniente de una familia de inmigrantes italianos, fue ordenado sacerdote en 1969 y desarrolló una carrera eclesiástica poco convencional dentro de la Compañía de Jesús antes de ser designado obispo auxiliar de Buenos Aires en 1992 y arzobispo en 1998. Fue creado cardenal por Juan Pablo II en 2001.
Durante su pontificado, iniciado el 13 de marzo de 2013, Francisco promovió una visión de Iglesia “en salida”, centrada en la atención a los marginados y en la denuncia de la desigualdad y la “cultura del descarte”. En 2015, con la encíclica Laudato Si’, colocó la crisis ambiental en el centro del debate religioso global. En 2020, su encíclica Fratelli Tutti pidió reformas profundas en el sistema económico internacional y en los organismos multilaterales.
El Papa también se convirtió en una figura relevante en la política internacional. Fue mediador en el restablecimiento de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, denunció la trata de personas, la guerra en Siria y la exclusión de los migrantes. En diversas ocasiones alertó sobre el avance de lo que llamó “una tercera guerra mundial en pedazos”.
Durante su papado, realizó numerosos viajes apostólicos a regiones periféricas, como Mongolia, Timor Oriental, Papúa Nueva Guinea y Córcega. En Europa, evitó los centros tradicionales de poder y eligió visitar comunidades marginadas. En América Latina, su presencia fue significativa en países como Bolivia, Paraguay, México, Colombia y Brasil.
En su país natal, Argentina, el Papa generó tanto adhesiones fervientes como críticas agudas. Su relación con los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner fue tensa, marcada por desencuentros políticos e ideológicos. Como arzobispo de Buenos Aires, fue una figura crítica del poder y defensor de los sectores más pobres, con fuerte presencia en villas y periferias urbanas. Fue acusado sin pruebas por su actuación durante la última dictadura, aunque investigaciones posteriores desestimaron esas acusaciones y confirmaron su ayuda a perseguidos.
Al frente de la Iglesia, Francisco impulsó reformas en la curia vaticana, luchó contra los abusos sexuales cometidos por miembros del clero y promovió una mayor representación global dentro del Colegio Cardenalicio. A la fecha de su muerte, el 80% de los cardenales con derecho a voto habían sido designados por él, reflejo de su esfuerzo por diversificar el liderazgo de la Iglesia Católica.
Su muerte deja vacante la sede de Pedro y abre el camino hacia un nuevo cónclave que deberá elegir a su sucesor. Según el Vaticano, los ritos funerarios comenzarán en los próximos días, y se espera una masiva afluencia de fieles a Roma para despedir al pontífice que marcó un antes y un después en la historia contemporánea de la Iglesia.
Francisco deja una Iglesia transformada y un legado de palabras y gestos que interpelaron no sólo a creyentes, sino también a líderes mundiales y a la opinión pública internacional. La figura del primer papa latinoamericano quedará asociada a una etapa de renovación, apertura y compromiso con las causas humanas más urgentes.
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