Editorial

EXHORTOS Y PUNTOS DE ACUERDO


Por Horacio Cárdenas Zardoni

A la hora que se formuló aquello de la república democrática y representativa como forma de gobierno, en lo que estaban pensando los constituyentes era que ningún poder público se erigiera sobre los otros dos, y déjese de eso, que es lo de menos, que alguien se sintiera por encima del pueblo, eso sí que era indeseable.


Me imagino que tampoco hicieron el planteamiento al puro tanteo, me late que se conocían muy bien a sus congéneres y en general a la especie humana, que puede ser definida de manera muy elemental, pero completa, con aquella expresión coloquial de que no tienen llenadera.


En efecto, el que es un triste alcalde, quiere ser diputado y luego gobernador, el que es gobernador sueña con ser presidente y a eso dedica sus esfuerzos, el que es presidente o presidenta según el caso, lo que quiere puede ser cualquiera de dos cosas, ¿o porqué no ambas?, seguir ocupando el cargo, o encontrar en los organismos internacionales el reconocimiento que en su país le queda chico. No, si siguiéramos, podríamos pensar en alguien que quiere ser rey del mundo, o de plano mesías de la humanidad, con capacidad de seguir mangoneando aun desde el más allá.


De que los hay, los hay, y por eso había que meterlos en cintura, y nada mejor para eso que plantarle otros dos poderes para que lo mantuvieran pajito.


Pero los políticos son muy ingeniosos, demasiado, cuando se trata no de resolver los problemas de la gente que gobiernan, sino de lograr sus propios objetivos. Así que la mejor forma que han encontrado es la de extender su control a los otros poderes, cosa no tan difícil de hacer, después de todo ¿Quién maneja los dineros de la nación, o del estado o el municipio?, ¿Quién es el principal empleador?, no es necesario abundar más al respecto.


Hablando en particular del congreso, las legislaturas han adoptado desde hace bastante tiempo el papel de legitimadores de los deseos del ejecutivo. Si originalmente se pensaron como contrapeso del poder central, esto cambió más que pronto. Cuando se tiene un congreso afín, o uno que puede avasallar, aunque sea por poquitos votos a la oposición, se torna en algo muy fácil convertir las iniciativas de un solo hombre, o una sola mujer, en decisión de la legislatura, y esta, que se sigue entendiendo, no nos imaginamos porqué, como voz y voto del pueblo elector, se da por un hecho que lo que allí se aprueba es la voluntad de la mayoría de los ciudadanos.

En la práctica el congreso se ha convertido en un sitio donde se podrán decir las más crudas verdades, denunciar los peores crímenes y abusos, y sin embargo, como para que se haga algo tiene que existir mayoría, solo se votan y se aprueban asuntos que sean del interés de quien detenta el poder ejecutivo, si no pasa por esa aduana, puede tener la seguridad de que lo que salga del congreso serán puras decisiones inocuas, solo para decir que existen y están trabajando los diputados.


Recientemente vimos la reseña de una de las últimas sesiones del congreso del estado de Coahuila, y nos llamó la atención lo escaso de asuntos trascendentes que se tocaron. O más bien, los asuntos pueden ser importantes, pero se les da un trato de lo más banal. Por ejemplo se tocó el asunto de que ‘en el marco’ del día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer, una diputada propusiera que la llamada brecha salarial, entre hombres y mujeres, sea considerada como violencia económica de ellos contra ellas, y se actúe en consecuencia. Bueno, tanto se ha pregonado que en México la igualdad y la equidad están garantizadas, y viene a resultar que el congreso de uno de los estados más olvidados de la república tiene que venir a plantear, por la vía legislativa, que se haga algo que ya existe en las leyes, pero que no se cumple porque a nadie le interesa que se cumpla. Ya nos imaginamos lo que ocurriría de aprobarse esta propuesta en Coahuila, de inmediato saltarán las empresas para decir que no están en condiciones de pagar lo mismo a unos que a otras, así que cerramos… o mejor, les bajamos el salario a ellos para que estén parejos, o los corremos, y para que vean que no hay discriminación ni favoritismos, corremos la mitad y la mitad, ¿Qué le parece la alternativa?


Sí, a nivel de discursos, de planteamiento de puntos de acuerdo, de pedir la aprobación del congreso para enviar un exhorto, para eso no suele haber problema, son el mero tráfico de correspondencia entre un congreso y el resto del gobierno, municipal o estatal de Coahuila o de la Federación, malo cuando surgen temas complicados y no dimensionan adecuadamente sus efectos.


Nos da la impresión que al no ser eficiente, el congreso se convierte en un sitio donde van a platicar los legisladores, donde van a lanzar lo que arda en su ronco pecho, todo para que nadie les haga caso si no tiene el visto bueno de donde se toman las decisiones. El asunto no deja de ser grave, pues no hay interlocución real entre gobierno y gobernados, y tener a los diputados de intermediarios, nos sale bastante caro, a cambio de poco o nada.


Descubre más desde Más Información

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Más Información

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo