Monclova, Coahuila, 22/10/25 (Más).- Mientras miles de familias en Monclova enfrentan el desempleo, el hambre y el aumento de la prostitución por la crisis que dejó el cierre de Altos Hornos de México (AHMSA), algunos de sus exdirectivos disfrutan de una vida cómoda en Estados Unidos. Uno de ellos, Alonso Ancira Elizondo, expresidente del Consejo de Administración de la siderúrgica, reside en San Antonio, Texas, donde mantiene propiedades y una residencia legal desde su liberación en 2021.

La indignación social creció aún más este 22 de octubre tras la difusión de una imagen que supuestamente muestra a Enrique Rivera, exdirector de Relaciones Laborales de AHMSA, realizando compras en una tienda en Eagle Pass, Texas. Aunque la autenticidad de la imagen no ha sido confirmada de forma oficial, su sola circulación provocó un estallido de críticas en redes sociales, donde los usuarios lo calificaron como “traidor”.
La reacción más fuerte vino del propio gremio obrero. Ervey Valenzuela, uno de los trabajadores disidentes, expresó: “Qué podemos esperar de esa gente, traidores, corruptos o como se les pueda llamar. Es una tristeza”. Sus declaraciones reflejan el sentir colectivo de los ex empleados, quienes llevan entre 28 y 36 meses sin recibir salario ni liquidación, dependiendo del tipo de relación laboral que tenían con la empresa.
Valenzuela enfatizó la desigualdad brutal que ahora marca el destino de obreros y directivos: “Mientras nosotros estamos sufriendo, ellos, enriquecidos por todo lo que se robaron en AHMSA, viven tranquilos, sin pendientes ni preocupaciones”. Según los extrabajadores, quienes ocuparon cargos ejecutivos en la acería continúan llevando una vida de lujos mientras miles de familias apenas sobreviven.
“Con todo lo que se robaron, nada les falta, mientras nosotros seguimos sin recibir un solo centavo”, concluyó Valenzuela. La frase resume el sentimiento de frustración, rabia e impotencia que permea entre los antiguos empleados de AHMSA y sus comunidades.
Desde diciembre de 2022, cuando cesaron las operaciones productivas de la acería, más de 17 mil empleos directos y más de 30 mil indirectos desaparecieron. El golpe económico representó la pérdida de casi el 40% de la actividad económica de Monclova y arrastró a cientos de proveedores a la bancarrota, según datos del Instituto Mexicano del Seguro Social.
La parálisis industrial trajo efectos sociales graves. Datos del área sanitaria del municipio de Monclova revelan que el padrón oficial de personas registradas como sexoservidoras pasó de aproximadamente 80 en 2022 a 145 en 2025, lo que representa un aumento de más del 80% en tres años. El trabajo sexual, impulsado por la falta de oportunidades, ha sido una de las alternativas más crudas a las que muchas personas se han visto orilladas.
En paralelo, la informalidad y el comercio ambulante se han disparado, mientras el consumo formal permanece contraído. Cerca del 67% del comercio establecido en Monclova sigue afectado, con la industria de la transformación como una de las más golpeadas. Solo en junio de 2025, Frontera y Castaños perdieron 1,348 empleos formales.
Además de enfrentar el desempleo, muchas familias se han endeudado para sobrevivir, mientras que otras han migrado a ciudades como Monterrey, Torreón o incluso hacia Estados Unidos. Esta migración forzada ha fragmentado núcleos familiares, y ha originado otros problemas sociales como el aumento de adicciones, problemas de salud mental y casos de suicidio vinculados con la desesperanza laboral.
La pérdida de ingresos también ha golpeado las finanzas municipales. Monclova dejó de recibir alrededor de 70 millones de pesos anuales en recaudación predial procedente de AHMSA y sus filiales. A esto se suma un gasto adicional de 25 millones de pesos anuales que ahora debe cubrir el municipio para operar la planta de tratamiento de aguas residuales, antes financiada por la siderúrgica.
En el ámbito estatal, el Producto Interno Bruto de Coahuila ha tenido un crecimiento promedio anual de apenas 0.54% entre 2015 y 2025. El desplome de AHMSA y sus subsidiarias como MICARE incidió directamente en la caída del sector metalmecánico, que pasó de ser un productor con capacidad exportadora a un sector estancado y sin actividad significativa.
El gobierno estatal, en coordinación con la federación, ha iniciado desde octubre de 2025 una estrategia de reconversión industrial y atracción de nuevas inversiones. Se promueven parques industriales, clústeres logísticos y otras iniciativas para reducir la dependencia del acero. No obstante, los avances son limitados ante la falta de liquidez derivada del proceso de quiebra de AHMSA, que aún mantiene congelados pagos y bienes.
Aunque se han hecho esfuerzos por diversificar la economía de la región, los resultados aún no alcanzan para paliar las consecuencias de la desaparición del motor siderúrgico que durante décadas sostuvo a la Región Centro. Los trabajadores, mientras tanto, siguen esperando justicia laboral y el pago de lo que por derecho les corresponde.
El contraste entre las dificultades que enfrenta la clase obrera y el estilo de vida de los exdirectivos ha exacerbado la tensión social en la región. Para muchos, ver a ex ejecutivos como Enrique Rivera realizando compras en el extranjero, mientras los trabajadores dependen de préstamos o venden lo poco que tienen para comer, es más que un agravio: es una humillación.
La desconfianza hacia las autoridades crece también ante la falta de castigos o sanciones para quienes estuvieron al frente de AHMSA. A pesar de los procesos mercantiles y judiciales abiertos, los ex directivos siguen en libertad, sin rendir cuentas por la crisis que dejaron.
Así, la historia reciente de Monclova y los municipios aledaños se escribe en clave de pérdida, abandono e indignación. Una región que alguna vez se consideró el corazón industrial de Coahuila hoy lucha por reconstruirse, mientras sus habitantes enfrentan día a día los estragos de una quiebra que no fue solo empresarial, sino también humana.
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