Washington, 12/05/25 (Más).- La administración del presidente Donald Trump inició una prueba preliminar del programa de visa conocido como “Trump Card Visa” o “visa dorada”, un nuevo mecanismo migratorio valorado en cinco millones de dólares que busca atraer a inversionistas extranjeros.
La información fue confirmada por Elon Musk, quien aseguró en redes sociales que el gobierno estadounidense está haciendo una prueba silenciosa antes de su implementación oficial.
En un mensaje publicado el domingo por la mañana en la red social X, Musk respondió a una consulta sobre la disponibilidad del nuevo documento migratorio y afirmó: “Estamos realizando una prueba discreta para asegurarnos de que el sistema funciona correctamente. Una vez que esté completamente probado, se lanzará al público con un anuncio del presidente”.
Musk no ofreció más detalles sobre la naturaleza de estas pruebas ni sobre los mecanismos a través de los cuales se están realizando.
El miércoles, el medio especializado Wired reportó que algunos residentes permanentes y visitantes extranjeros fueron cuestionados sobre su interés o participación en el programa de la tarjeta dorada al ingresar a la plataforma electrónica de Global Entry, un sistema del Departamento de Seguridad Nacional para el ingreso rápido a Estados Unidos. Hasta el momento, la Casa Blanca no ha emitido ningún anuncio formal sobre el inicio de operaciones del programa.
La tarjeta fue presentada públicamente por Trump en febrero de este año. En esa ocasión, el presidente sostuvo que este nuevo esquema sustituirá al programa EB-5, vigente desde 1990, el cual permitía a extranjeros obtener la residencia permanente mediante inversiones comerciales que generaran al menos diez empleos permanentes.
A diferencia del EB-5, la “Trump Card Visa” tendría un precio fijo de cinco millones de dólares, sin la exigencia específica de crear empleos directos, aunque con énfasis en la inversión general dentro del país.
Trump aseguró que los titulares de esta visa tendrían beneficios similares a los de una tarjeta verde, como la residencia permanente y el derecho a trabajar legalmente, aunque sin posibilidad de votar ni aspirar a cargos públicos.
Durante su presentación, el mandatario subrayó que las personas adineradas que compren esta tarjeta gastarán mucho dinero, pagarán muchos impuestos y darán empleo a mucha gente. También afirmó que los ingresos generados por la venta de la visa se destinarían a reducir la deuda nacional.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, ha sido uno de los principales promotores del programa. El 10 de abril, Lutnick declaró que la tarjeta se lanzaría en una semana y media y que los funcionarios estaban entusiasmados. En marzo, durante una participación en un pódcast, el funcionario señaló que ya se habían vendido mil tarjetas doradas, según informó Wired. Hasta el momento, ninguna de estas cifras ha sido confirmada por fuentes oficiales del Departamento de Comercio ni de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración.
En cuanto al proceso de selección, Lutnick dijo que se implementarán filtros estrictos para asegurar que los beneficiarios de la visa sean grandes ciudadanos del mundo. No se han detallado los criterios específicos de este proceso de selección ni los mecanismos de evaluación que se aplicarán a los solicitantes.
El gobierno de Trump no ha especificado una fecha para el lanzamiento oficial del programa al público general. En febrero, el presidente afirmó que la iniciativa no requería aprobación del Congreso y que se pondría en marcha en un plazo de dos semanas, lo cual no ocurrió. Musk reiteró que el despliegue final se realizará únicamente una vez que se concluyan las pruebas internas.
La creación de esta visa ocurre en paralelo con los esfuerzos de la administración Trump para incrementar las deportaciones. Antes de asumir el cargo, Trump prometió llevar a cabo el mayor operativo de expulsión de inmigrantes en la historia del país. Sin embargo, varias de estas políticas han enfrentado obstáculos legales. Uno de los casos más notorios fue el de Kilmar Abrego García, un residente de Maryland cuya deportación fue declarada errónea por jueces federales. A pesar de las órdenes judiciales para facilitar su regreso, el equipo de Trump ha sostenido que no violó la ley y que los tribunales carecen de jurisdicción sobre el caso.
Otras iniciativas migratorias del gobierno han incluido la revocación de visas a estudiantes y la oferta de mil dólares a inmigrantes indocumentados para que se autodeporten. Estas medidas han sido ampliamente cuestionadas por organizaciones de derechos humanos y sectores del Congreso.
La “Trump Card Visa” es parte de una estrategia económica y migratoria que busca combinar incentivos a la inversión con políticas de restricción migratoria. Durante su anuncio, Trump declaró su intención de vender un millón de estas tarjetas doradas. Sin embargo, ni el Departamento de Comercio ni el de Seguridad Nacional han informado sobre metas específicas, proyecciones económicas ni procedimientos de rendición de cuentas relacionados con el programa.
Forbes informó que se puso en contacto con el Departamento de Comercio y los Servicios de Ciudadanía e Inmigración para obtener información adicional, pero hasta ahora no ha recibido respuesta. Mientras tanto, continúa el escrutinio sobre la legalidad y viabilidad de este nuevo modelo migratorio, cuyo desarrollo ocurre en un contexto político marcado por el endurecimiento de las políticas migratorias y la incertidumbre sobre su implementación real.
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