Ciudad de México, 15/09/26 (Más).- Los integrantes del Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) mantienen afinidades con distintos proyectos políticos y pretender que carecen de preferencias ideológicas resulta poco realista, sostuvo el consejero Arturo Chávez, quien defendió que esas posiciones personales no necesariamente comprometen la imparcialidad con la que deben actuar dentro del organismo encargado de organizar las elecciones en México.
De acuerdo con información publicada por El País, Chávez reconoció abiertamente su cercanía histórica e ideológica con la presidenta Claudia Sheinbaum, aunque rechazó que esa relación lo convierta en un operador del Gobierno dentro del INE.
El sociólogo argumentó que todos los consejeros, tanto actuales como anteriores, tienen convicciones políticas propias y aseguró que lo relevante es que respeten la legalidad cuando toman decisiones electorales.
El consejero afirmó que resulta incorrecto presentar a los integrantes del organismo como personas sin preferencias políticas, religiosas, familiares o sociales. Al referirse a su propia posición, señaló: “Tengo afinidades ideológicas que no voy a negar. Creo que no es malo que un ciudadano las tenga. Algunos [consejeros] que nos antecedieron construyeron la imagen de un consejero que no era humano, que no le podía ir a un equipo de fútbol, no tenía una religión, no tenía un modelo de familia. No, los consejeros somos seres humanos y tenemos preferencias. Y entre más explícitas sean, es mucho mejor. El Consejo General de INE debe estar compuesto por demócratas que respetan la legalidad”.
Chávez conoce a Sheinbaum desde el movimiento estudiantil del Consejo Estudiantil Universitario de 1986 y ha compartido espacios de administración pública relacionados con ese grupo político. Antes de convertirse en consejero electoral también participó en la defensa jurídica de la hoy presidenta frente a impugnaciones promovidas por opositores durante su etapa como candidata y posteriormente como mandataria.
Su incorporación al INE estuvo rodeada de cuestionamientos luego de obtener 99 respuestas correctas de 100 en el examen aplicado por el Congreso a quienes aspiraban a integrar el Consejo General. El resultado generó sospechas sobre una posible filtración de la prueba, acusación que Chávez ha rechazado al señalar que su desempeño respondió a su preparación académica.
“El sospechosismo es parte de la cultura mexicana, una cultura de descalificación y desprecio a la academia. Todo lo que he aprendido en la vida y todo lo que me preparé para ese examen se vio reflejado en el resultado”, respondió sobre las críticas. Chávez recordó que durante décadas se ha dedicado a la enseñanza y sostuvo que su experiencia académica representó una ventaja frente a perfiles acostumbrados a depender de equipos de asesores.
El ahora consejero impartió durante años materias relacionadas con teoría crítica y marxismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Aunque su experiencia directa en materia electoral comenzó pocos años antes de integrarse al INE, afirmó que la democracia siempre formó parte de sus preocupaciones académicas y políticas.
Sobre los cuestionamientos relacionados con su antigua militancia y cercanía con Morena, Chávez aseguró que actualmente no pertenece formalmente al partido. También rechazó la idea de que sus afinidades lo conviertan en subordinado del oficialismo y defendió su trayectoria de 31 años como docente y su participación en movimientos sociales.
“Quien diga que no pertenece a un proyecto político en las consejerías, en realidad está mintiendo. Todos pertenecemos a un proyecto político”, afirmó al ser cuestionado directamente sobre si los consejeros electorales pueden mantener simpatías políticas. Para Chávez, incluso ejercer el derecho al voto implica respaldar determinadas visiones sobre la sociedad y el país.
El consejero explicó que él mismo se identifica con propuestas como la educación pública gratuita, una mayor justicia social y el fortalecimiento de la democracia. En ese sentido, sostuvo que esas preferencias no impiden desempeñar una función institucional imparcial, pues el compromiso del INE debe consistir en garantizar que los votos sean respetados y que los triunfos electorales sean legítimos.
Chávez cuestionó también la conducta de algunos integrantes de anteriores consejos del INE, a quienes acusó de adoptar posiciones abiertamente contrarias al Gobierno. Desde su perspectiva, una autoridad electoral no debe convertirse en adversaria del Ejecutivo ni de ningún otro actor político, sino conservar capacidad de interlocución con autoridades, partidos, empresarios y organizaciones sociales.
También rechazó la versión de que Morena haya capturado al INE debido al número de consejeros identificados como cercanos al proyecto político gobernante. Argumentó que el funcionamiento del instituto no depende únicamente de los 11 integrantes del Consejo General, sino de una estructura profesional compuesta por más de 14 mil trabajadores.
A su juicio, tampoco debe perderse de vista que los consejeros son designados por la Cámara de Diputados, donde los nombramientos responden a la construcción de mayorías y minorías parlamentarias. Chávez consideró que esa característica forma parte del diseño institucional y que la llegada de consejeros con distintas afinidades no modifica por sí misma el trabajo técnico de la autoridad electoral.
El sociólogo se declaró además partidario de la reforma electoral promovida por Sheinbaum y consideró posible reducir el costo de funcionamiento del INE. Sostuvo que el organismo nació con una estructura particularmente costosa debido a la desconfianza existente durante la transición democrática y a la necesidad de impedir la cooptación de funcionarios por parte de gobiernos, empresarios o incluso organizaciones criminales.
Sobre esa estructura, afirmó que algunos funcionarios llegaron a convertirse en una especie de aristocracia electoral y consideró innecesario mantener determinados gastos. Desde su perspectiva, el instituto puede desarrollar sus funciones con menos recursos siempre que prevalezcan controles que impidan actos de corrupción.
Chávez también sostuvo que las condiciones actuales dificultan la realización de fraudes electorales semejantes a los registrados décadas atrás, debido al escrutinio público, la tecnología, las redes de comunicación y la posibilidad de documentar prácticamente cualquier actuación de las autoridades. Bajo esa lógica, consideró que la sociedad mexicana se encuentra en mejores condiciones para vigilar sus propios procesos electorales.
Respecto al uso de los llamados acordeones durante la elección judicial, el consejero manifestó su desacuerdo, aunque matizó que las recomendaciones sobre cómo votar forman parte de prácticas habituales entre ciudadanos y partidos. Defendió además la capacidad de las personas para decidir por sí mismas y rechazó la idea de que el electorado sea necesariamente manipulable.
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