ESPERANZA PARA EL NOGAL

Por Horacio Cárdenas Zardoni

La vida nos ha hecho así, o es el pesimismo tan típico de los mexicanos, el que nos lleva a pensar que las cosas no van a cambiar, y si llegan a hacerlo, es para ponerse todavía peores, en vez de mejorar.

Hay ciudades, hay pueblos, hay momentos, en los que tan pronto como algo malo se presenta, hablando específicamente de la infraestructura urbana, en ese instante se pone en marcha el aparato gubernamental para ponerle remedio, no se dejan las cosas para después o para nunca, o sin exagerar tanto la nota, para que sea el que viene luego el que arree, que sea el gobernante entrante el que tenga que venir a resolver las cuestiones que por desidia, por falta de ganas, por no gastar el presupuesto que tiene asignado el gobierno, no hace las cosas, cuando esto ocurre se las deja en herencia, y sin avisar con un ‘ai ten encargo ese asunto’ sino para que se caiga en el bache de la inexperiencia, o el otro físico, todavía más doloroso.

Claro, esas cosas hay que hacerlas evidentes, plantearlos como política o como estilo de gobierno, o también se pueden dejar a nivel de intuición, en el sentido de que lo que se descompone hay que arreglarlo, sobre todo si es el trabajo de uno, pero no faltó quien lo llevara a nivel de explicitación como política pública, si no nos equivocamos, hasta la ha de haber patentado. Fue Rudolph Giuliani, aquel polémico alcalde de la ciudad de Nueva York, el que creó aquella estrategia de “tolerancia cero”, que luego fue adoptada por Jericó Abramo acá en Saltillo. ¿En qué consiste la estrategia?, algo muy simple, en el momento en el que ocurre y se detecta un deterioro en la infraestructura urbana, en ese instante hay que arreglarlo, pensando en que no hacerlo es una invitación, al universo, al destino, a la gente malora, a todos ellos, para que se multiplique y al día siguiente el vidrio roto se convierta en dos, los rayones en las paredes abarquen no una casa sino toda una cuadra, el bache en la calle se transforme en un terreno minado.

Que luego abusan, Jericó tenía una cuadrilla que todas las pintas de los pandilleros las tapaba todas con spray color rojo ladrillo, sin importar el color original de la casa o edificio, el resultado es que lo que era una pinta allí con pretensiones artísticas o reivindicatorias, se convertía en tremendos manchones del tono de la sangre. Pero bueno, lo que importaba era dar la lección y eso sí funcionó.

Cuando hace algunos meses reventó el “problema del árbol”, muchos fuimos los que, en nuestro pesimismo, pensamos que la cosa no tenía remedio. El árbol al que nos referimos es el que está en el centro de la Calle Sauce en la Colonia Jardín, que es mejor conocida como La Calle del Árbol, y que no es otro que un nogal que en tiempos formaba parte de una gran nogalera que se fraccionó por allá en los años cincuenta o sesenta del siglo pasado, con tan mala suerte, que este nogal quedó en medio.

Lo que son las cosas, en algún momento este árbol tuvo una pequeña glorieta a su rededor, que le daba mucho más vista, en una época en la que Saltillo no era una ciudad de tantas prisas como ahora se ha convertido. En todos los años que tenemos de conocer el sitio, y mire que son bastantes, no recordamos ni un solo accidente en que un carro haya chocado contra el árbol, pese a que algunos conductores que circulan de oriente a poniente invaden el carril contrario para ganar tres metros y medio segundo. Esa es la buena suerte del nogal, la mala es que en el predio vecino comenzó a desarrollarse el proyecto inmobiliario Parque Centro, ambicioso fraccionamiento vertical, que alguno de sus promotores consideró que el añoso nogal les estorbaba… y había que quitarlo.

Ya decidido por la empresa y ante la  burocrática capacidad de respuesta de las autoridades municipales, los pesimistas pensamos que al pobre nogal lo iban a tumbar, que correría el destino de un montón de otros árboles, algunos dicen que como cuarenta, fueron retirados de donde hoy están los primeros edificios de Parque Centro, y que según, se llevaron para trasplantarlos a otro sitio, sin que al menos nosotros sepamos qué fue de ellos, si aguantaron el traslado y se aclimataron… o no.

Pero hubo otros que dijeron no. El nogal no se quita. Se queda donde está y al contrario, hay que devolverle su antiguo esplendor. ¿Imagínese cómo se pusieron los vecinos de la colonia Jardín, primero, y luego los de Jardín Oriente, Ángeles y Parques, cuando haciendo labores de limpieza en torno al árbol, se dieron cuenta que habían vertido litros y litros de aceite quemado en él, con la intención, no puede ser otra, de secarlo? Y la cosa tronó.

Hubo acusaciones, denuncias públicas, notas en medios de comunicación, que ya no solo se restringieron a la salvación del árbol, sino a exponer la serie, larga, de inconformidades con las que la constructora DAVISA estaba llevando el proyecto, afectaciones a pavimento, banquetas, daño a casas de los vecinos, entre otras.

Al principio los ignoraron… hasta que los vecinos se organizaron y tomaron medidas que no fueron del agrado de la empresa: cerraron las entradas al área de construcción por el lado de la Calle Sauce, se plantaron en bulevar Venustiano Carranza para volantear, pusieron mantas y repartieron volantes frente a Parque Centro y el centro comercial Galerías, lo que motivó a la empresa y al ayuntamiento a finalmente sentarse a dialogar, pensando con cierta razón, que seguir ignorándolos no sería la estrategia correcta.

Al momento de teclear estas líneas se han llevado a cabo dos mesas de diálogo entre representantes de los vecinos de las cuatro colonias, representantes de DAVISA, contando con la presencia del secretario del ayuntamiento de Saltillo Juan Carlos Estrada.

Las reuniones se han llevado en un clima de cordialidad, y se han planteado algunas soluciones, entre las que destacan ante todo la primera, que consiste en salvar al nogal, que considera un estudio de impacto para resolver los encharcamientos que se dan allí, y recuperar la rotonda que proteja al árbol, dándole seguridad a la vialidad por Sauce; reconstrucción de la banqueta en beneficio de quienes caminan por esa calle, y colocar malla ciclónica y plástico para contener los polvos, y estudiar los cambios de energía que han dañado enseres de vecinos de las colonias. El Ayuntamiento más que como mediador, ha estado aceptando el papel de parte involucrada para dar solución a problemas que necesariamente incidirán en la obligada convivencia entre los vecinos de las colonias y los futuros habitantes de los edificios de Parque Centro.

No es para cantar victoria, pero sí, el pesimismo de que el árbol estaba condenado parece haber sido erradicado. Parece también que hay la disposición de la constructora de entenderse con los vecinos en los mejores términos. Enhorabuena, confiemos en que hay esperanza para el nogal de la Calle Sauce, y del sostenimiento de la calidad de vida para las colonias alrededor.


Descubre más desde Más Información

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Descubre más desde Más Información

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo