ESPECIALISTAS SIN HOSPITAL


Por Horacio Cárdenas

En un mundo ideal, no habría necesidad de médicos especialistas… tan sencillo como que cualquier profesional de la medicina tendría el suficiente conocimiento, la suficiente habilidad, casi que el toque mágico para curar a cuanto paciente se le pusiera enfrente. Pero el mundo que vivimos dista mucho de ser el ideal, tanto es así que en infinidad de casos que ocurren a diario, los doctores ni siquiera son capaces de determinar qué enfermedad es la que aqueja a un paciente que llega a su consulta. Oiga, seis años, sí seis años de formación en una escuela o facultad de medicina ¿y no pueden distinguir un ataque cardiaco de una hernia, de una gastritis?, y esto ocurre tanto en instituciones privadas, donde uno paga por que le den la mejor atención que el mugroso dinero puede comprar, y en instituciones públicas, donde el cochino dinero nada tiene que ver, o sí, porque son sostenidas con el que nos quitan a todos y cada uno de los ciudadanos por la mala, por la vía de los impuestos, pero donde se supone que el Estado, así con mayúscula, hace el mejor de los esfuerzos por salvar la vida del paciente, devolverle la salud y quizá lo más importante de todo, devolverle el gusto por vivir, ¿pero qué podemos esperar de instituciones de salud que se anuncian “porque después ya nada es igual?…
No es que lo sepa uno, porque sí somos viejos pero no tanto así, que prominentes hombres a lo largo de la historia reunían en su persona distintas profesiones, algunas diametralmente diferentes: eran médicos, filósofos, matemáticos, eran astrónomos (de los que observan las estrellas, no los que dicen que ven el futuro en ellas), eran inventores y hasta artistas o arquitectos, y si el mundo los recuerda es precisamente porque destacaron en una o varias de ellas, al grado no solo de beneficiar con su sapiencia a sus contemporáneos, sino de haber dejado a las generaciones siguientes algo o mucho de su saber. Hoy las cosas son muy distintas, alguna vez que fuimos a pedir empleo, es que ya ve como es Alito que, como muchos otros políticos en México piensa que a los periodistas hay no hay que darles dinero, hay que matarlos de hambre, uno tiene que trabajar, nos rechazaron precisamente por tener muchos intereses, por haber picado piedra aquí y allá, que es lo que a nuestro juicio hace la vida digna de ser vivida, pues no, los especialistas en recursos humanos opinan lo contrario, hay que ocuparse de una sola cosa y volverse experto en ella, así sea la más aburrida del universo, hay que perseverar en ella hasta sus límites máximos.
En la profesión médica se ha llegado a niveles de especialismo, que en nuestra opinión, ha venido más a perjudicar al paciente, que a beneficiarlo. En una época en la que va uno a hacerse análisis de cualquier cosa, y el laboratorio computarizado no solamente le dice cuál es la lectura de lo que trae, sino los parámetros de lo que es normal, y ya en un dechado de buen servicio, le agregan la interpretación, ahorrándosela a uno: esto, esto y esto, está alto o bajo, fuera del parámetro, eso es lo que tendría que atenderse, en esta época decimos, los doctores son los que no se atreven a hacer diagnósticos sin antes realizarse el paciente, a su costo o de quien sea, “una batería” de estudios… eso para luego consultar a otros médicos, cada vez más especializados, con paredes llenas de diplomas de esto, aquello y lo de más allá, muchos de los cuales nada tienen que ver ni con la enfermedad ni con la consulta, pero que se utilizan como patente de corso para emitir facturas que el paciente tiene religiosamente que pagar, a cambio muchas veces, las más, de que ni siquiera le hayan puesto un dedo encima, y ni los buenos días le hayan dado.
Pongamos que sea cierto que la ciencia y la técnica médica hayan avanzado tanto, que sea imposible que alguien pueda conocerlo todo de un padecimiento, ya no digamos del cuerpo humano, y ni hablar del comportamiento de los padecimientos en grupos sociales amplios. Pero cómo extrañamos “el ojo clínico”, que enseñaban las escuelas de medicina, y los médicos deseaban y lograban en algunos casos brillantes, desarrollar. Pero esto es solo un aspecto de la realidad, la otra es la de la supuesta o real escasez de médicos especialistas en el sector salud, que ha devenido en un enfrentamiento entre los profesionales de la medicina y el gobierno, enfrentamiento en el que para variar, es el paciente el que lleva las de perder.
Triste pero real, ante la incapacidad del médico general o médico familiar de diagnosticar y tratar cualquier enfermedad, hay que contar con especialistas, pero ¿en qué proporción?, ¿cuántos cirujanos generales debe haber por cada cuántos médicos generales, y luego cuántos cardiólogos, cuántos neurólogos, cuántos pediatras?, y eso solo hablando de cirugía, hasta el momento, nadie que sepamos ha dado a conocer la tabla de recomendaciones de algún organismo internacional, la Organización Mundial de la Salud, o la Panamericana de la Salud, algún comparativo con países del primer mundo, o siempre útiles, con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico o alguna otra entidad, solo para saber qué tan lejanos estamos de los promedios, y si es posible, de lo mínimo recomendable.
Se ha hablado demasiado de que los especialistas no quieren ir a sitios alejados o poco desarrollados, esto es de debatirse, lo que sí importaría saber es ¿y para qué quiere mandar el gobierno a un cardiólogo pediatra, por ejemplo, a Sierra Mojada, a Ocampo o a Candela, si en estos municipios coahuilenses no hay hospitales de especialidades? Puede ir el médico, claro que puede ir, ¿pero para qué?
Sabemos de médicos especialistas en el IMSS, en la Defensa, en PEMEX, en el ISSSTE, que acuden dos horas a consulta… ¡dos horas!, ¿y sabe qué?, en ese rato desahogan la consulta, porque tampoco es la demanda tan grande como para justificar tenerlos allí las ocho horas del turno de un médico general, ni mucho menos tres turnos en 24 horas y los correspondientes de fin de semana, no hay la demanda, entonces a lo mejor estamos hablando de un problema artificialmente creado, de una parte para golpear al gobierno al que le encanta tener frentes abiertos, y del otro, la pretensión de beneficiar a Cuba con un programa de importación de médicos por el cual se les pagarían divisas de las que están sumamente necesitados.
En Coahuila, según la convocatoria, se requieren alrededor de 470 médicos especialistas, de los 13 mil que se contratarán en todo el país. De ellos, la mayoría son cirujanos generales, urgenciólogos, pediatras y ginecólogos obstetras, que dentro de todo, pueden considerarse con un espectro bastante amplio de acción, por no llamarles generales. ¿entonces en qué quedamos?, se requieren médicos especialistas en cosas generales, lo cual funciona muy bien, pero solamente si se tienen las instalaciones necesarias para que puedan trabajar, eso de pensar idílicamente en un médico especialista yendo a caballo o en mula, y montando un quirófano ambulante, es del todo inoperante, tanto como que después del diagnóstico especializado, el paciente carezca de los medicamentos para curarse, pero en esas andamos, para no varias, perdidos en discusiones bizantinas que ah, cómo nos enredan.


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