Richland, 09/04/25 (Más).- La escasez de helio registrada a partir de enero de 2022 revela la fragilidad de la cadena de suministro global de este gas, afectando sectores científicos, médicos e industriales.
La interrupción repentina del abastecimiento tuvo origen en una combinación de factores: fallas en plantas productoras, conflictos geopolíticos y decisiones administrativas. Entre los eventos destacados se encuentran incendios en una planta de procesamiento de gas en Amur, Rusia, el mantenimiento programado de una planta en Qatar y el cierre de la unidad de enriquecimiento de helio crudo de la Reserva Nacional de Helio de Estados Unidos.
La guerra en Ucrania acentuó la escasez al generar nuevas sanciones impuestas por la Unión Europea a Rusia, incluyendo la prohibición de importar helio. A esto se sumó la venta, en junio de 2024, del remanente de la Reserva Federal de Helio de Estados Unidos a la empresa alemana Messer, operación que generó críticas de sectores médicos e industriales por los posibles efectos en la seguridad del suministro. La Oficina de Administración de Tierras de Estados Unidos, encargada de la reserva, concretó la venta pese a los llamados de organizaciones como la Asociación de Gas Comprimido y AdvaMed, que señalaron un posible impacto negativo en la atención médica y la industria.
La escasez provocó interrupciones en investigaciones científicas como las del Laboratorio Nacional del Pacífico Noroeste (PNL), donde el suministro cayó por debajo de los 2,500 litros habituales a inicios de 2022.
Nancy Washington, química del PNL, describió cómo el laboratorio debió reducir su consumo y desconectar instrumentos críticos. Entre ellos estuvo un espectrómetro de resonancia magnética nuclear que, antes de su inactividad, había producido datos relevantes sobre la capacidad de ciertos minerales para extraer carbono de la atmósfera. “Simplemente no podía creer los datos. El hecho de que hubiéramos logrado obtener estos datos, y la belleza de la historia que contaban, fue simplemente asombroso”, señaló Washington.
El helio es esencial en múltiples sectores. En el ámbito médico, representa el 32% del consumo global debido a su uso en escáneres de resonancia magnética (MRI), que requieren helio líquido para enfriar sus imanes superconductores. Cada unidad puede necesitar cerca de 2,000 litros de helio y, en caso de pérdida repentina del gas, debe ser recargada por completo, lo que puede implicar altos costos.
El helio también es utilizado en la fabricación de semiconductores, soldadura industrial, presurización de tanques de cohetes y como parte de la mezcla de gases para inflar bolsas de aire de automóviles.
Además de sus aplicaciones, el helio tiene propiedades físicas que lo hacen irremplazable. Es inodoro, extremadamente ligero, no inflamable y no se congela bajo condiciones normales, ni siquiera a temperaturas cercanas al cero absoluto. En su estado líquido a -269 °C, adquiere características de superfluido, lo que permite su uso en instalaciones como el Gran Colisionador de Hadrones del CERN.
La cadena de suministro del helio depende de un número limitado de fuentes. Solo puede obtenerse mediante procesos geológicos asociados a la descomposición de elementos radiactivos en la corteza terrestre y a su extracción junto con el gas natural. El helio no puede ser producido artificialmente con la tecnología actual y, debido a su ligereza, se escapa lentamente de la atmósfera terrestre hacia el espacio. Esta condición hace que el recurso sea esencialmente finito.

Estados Unidos, Qatar y Argelia representan el 89% del suministro mundial. Estados Unidos ha sido tradicionalmente el mayor productor, pero su participación ha disminuido tras la venta de la reserva federal. Aunque Messer aseguró que su sistema ha operado sin interrupciones desde la adquisición, las disputas legales sobre el arrendamiento de instalaciones y la declaración de quiebra de la empresa que gestionaba la unidad de enriquecimiento han generado incertidumbre.
Ante esta situación, algunas instituciones han adoptado medidas para reducir su dependencia del helio. Se han desarrollado escáneres de resonancia magnética de bajo consumo que utilizan solo un litro de helio y lo mantienen sellado en sistemas cerrados. No obstante, estas máquinas son costosas y menos potentes, lo que limita su uso.
“Los escáneres con mayor intensidad de campo tienen el potencial de escanear con mayor detalle y más rápido que los escáneres con menor intensidad de campo”, indicó Sharon Giles, directora de operaciones de imágenes clínicas del King’s College de Londres.

También se han implementado sistemas de recuperación del gas evaporado. Nicholas Fitzkee, de la Universidad Estatal de Misisipi, explicó que su laboratorio instalará un sistema que permitirá recuperar el 90% del helio consumido, con un costo estimado de más de 300,000 dólares y una recuperación de inversión proyectada en seis años.
Washington advirtió que estos sistemas suelen no recibir el respaldo necesario por falta de comprensión sobre su utilidad. “Si presentas el argumento de ‘necesito 600,000 dólares para un par de unidades de recuperación de helio’, la gente te responde: ‘¿Y qué nos va a aportar eso? Es como instalar tuberías nuevas’”, señaló.
Nuevas fuentes de helio podrían aliviar la presión sobre el suministro en los próximos años. Se espera que Tanzania inicie producción en 2025 tras descubrir el primer yacimiento de helio localizado deliberadamente. Qatar planea abrir una nueva planta para 2027, y se han identificado reservas adicionales en China.
Christopher Ballentine, de la Universidad de Oxford, advirtió que satisfacer la demanda mundial exigirá financiamiento considerable y planificación a largo plazo.
Washington concluyó subrayando la relevancia del problema: “Imagina que no hay suficiente helio y que tu abuela no puede hacerse la resonancia magnética porque el superconductor está muerto. Esto es grave y debemos abordarlo”. La volatilidad reciente en el suministro ha dejado en evidencia la necesidad de encontrar soluciones sostenibles para preservar este recurso limitado.
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