Por Zitamar Arellano Trueba
Saltillo, Coahuila, 15/06/26 (Más).- La irrupción de Nuevas Ideas en el escenario político de Coahuila tiene una cercana conexión con el priismo local: su dirigente estatal, Óscar Alberto Cano Jiménez, llegó al estado con una trayectoria previa dentro del PRI de Sonora y con vínculos políticos que lo colocan cerca del dirigente priista Carlos Robles Loustaunau, y, coincidentemente, el nuevo partido político –al igual que la alianza PRI-UDC–– fue beneficiario de los votos donde hubo alta y muy alta participación en la reciente elección local.
El caso abre una línea de análisis sobre el papel que jugó Nuevas Ideas en la elección para renovar el Congreso del Estado.
Aunque se presentó como un partido local de reciente creación, su origen político, sus liderazgos y su comportamiento electoral apuntan a una fuerza que no compitió como una opción ciudadana aislada, sino como un partido funcional al ecosistema del PRI en el estado.
Óscar Alberto Cano Jiménez no surgió de la política coahuilense. Antes de encabezar Nuevas Ideas, formó parte de la estructura del PRI en Sonora, donde ocupó la Secretaría de Vinculación con la Sociedad Civil del partido y buscó dirigir la CNOP en Hermosillo; también fue candidato a diputado local por la coalición integrada por PRI, PVEM y Nueva Alianza en 2018.
Su arribo a Coahuila tiene otro punto de coincidencia, éste con Carlos Robles Loustaunau, actual dirigente estatal del PRI, quien coincidentemente también tiene origen sonorense y una trayectoria política vinculada a Hermosillo, donde fue alcalde.
Esa doble ruta, la de un dirigente priista sonorense al frente del PRI en Coahuila y la de otro cuadro priista sonorense encabezando un partido local de reciente creación, alimenta la lectura de que Nuevas Ideas operó más como una extensión táctica del priismo que como una fuerza independiente.
La conexión política ha sido señalada también desde Morena. Diego del Bosque Villarreal, presidente estatal de ese partido, sostuvo que Cano Jiménez fue traído de Sonora y lo describió como un priista de toda la vida. Además, afirmó que el padre de Cano Jiménez tendría una relación cercana con Carlos Robles Loustaunau y que ambos forman parte de una red política ubicada en Sonora.

Del Bosque Villarreal fue más allá: en entrevista, acusó que el PRI no sólo compró votos para su propia alianza, sino que también habría reservado votos para Nuevas Ideas, partido que, dijo, apareció de la nada en el escenario estatal y desplazó a fuerzas con registro nacional.
Según el dirigente morenista, en el caso de Nuevas Ideas también se habrían identificado, aunque en menor medida, códigos QR y boletas falsas, como parte de una operación similar a la atribuida al PRI.
“Es decir, el PRI se dio el lujo no solamente de comprar una cantidad excesiva de votos para ellos mismos, sino que aparte reservaron votos para Nuevas Ideas”, señaló Del Bosque Villarreal, al advertir que el resultado de ese partido representa un precedente peligroso para la democracia en Coahuila.
La acusación se enlaza con el análisis de los resultados por casilla. Nuevas Ideas obtuvo 73 mil 367 votos, equivalentes al 5.89 por ciento de la votación, con lo que se colocó como tercera fuerza política en su primera elección local, por encima del PAN, Movimiento Ciudadano y el Partido Verde. El resultado rompió récord para un partido estatal en su debut electoral en Coahuila y le permitió acceder al reparto de diputaciones de representación proporcional.
Esto pese a no tener candidatos de reconocido prestigio e influencia, pese a no haber hecho una campaña electoral excepcionalmente llamativa, pese a no haber invertido casi nada en redes sociales y pese a reportar gastos de campaña totales de apenas 1.6 millones de pesos en todo el estado.
El comportamiento de esos votos no fue uniforme. Al revisar las casillas con participación superior al 50 por ciento, el mismo umbral que ya supera el promedio estatal de la elección, aparecen patrones en los que tanto PRI-UDC como Nuevas Ideas concentran beneficios. En distintas casillas de Acuña, Piedras Negras, Sabinas y San Pedro, los picos de votación se distribuyeron principalmente entre la alianza oficialista y el partido local de Cano Jiménez.
En Acuña, por ejemplo, hay casillas con participaciones superiores al 53, 57 y 61 por ciento donde Nuevas Ideas aparece como principal beneficiario del pico de votación. En otras casillas del mismo municipio, con participación arriba del 50 por ciento, la ventaja del excedente se cargó hacia PRI-UDC.
El patrón se repite en Piedras Negras y Sabinas, donde la alta participación no sólo benefició al PRI, sino también a Nuevas Ideas en puntos específicos.
Del Bosque Villarreal también refirió que en distritos rurales, como el 12, donde históricamente se ha denunciado compra del voto, el partido local alcanzó casi 12 por ciento de la votación, lo que para él evidencia su modo de operar.
La lectura política es que Nuevas Ideas habría funcionado como una válvula adicional dentro de la misma operación territorial que favoreció al PRI. Mientras la alianza PRI-UDC ganó los 16 distritos de mayoría relativa y conservó el control del Congreso, Nuevas Ideas obtuvo suficiente votación para irrumpir como tercera fuerza y conseguir representación plurinominal, sin haber mostrado una campaña proporcional a ese crecimiento.
Del Bosque Villarreal incluso anticipó que el partido local podría terminar formalmente aliado al PRI en próximos procesos electorales. A su juicio, Nuevas Ideas le permite al grupo gobernante reducir la dependencia de partidos nacionales como el PAN o el Verde, y construir una fuerza satélite propia para negociar menos y controlar más.
La hipótesis cobra fuerza por el diseño de la propia elección. El PAN quedó reducido a una votación histórica mínima; Movimiento Ciudadano no logró despegar; el Verde quedó por debajo de Nuevas Ideas, y UDC, aunque fue aliado del PRI, también encontró competencia en un nuevo partido local que podría ocupar parte del espacio antes reservado a otras fuerzas auxiliares del priismo.
En ese contexto, Nuevas Ideas no sólo fue la sorpresa electoral de 2026. Fue también el partido que mejor capitalizó, fuera del PRI, las casillas de alta y muy alta participación, justo donde se concentraron las principales dudas sobre la operación política de la jornada.
La combinación de antecedentes priistas, vínculos sonorenses, cercanía con el entorno de Carlos Robles Loustaunau, acusaciones de uso de códigos QR y beneficios en casillas con alta votación coloca a Nuevas Ideas bajo la pregunta inquietante sobre si nació como una alternativa local o si fue diseñado como un partido satélite del PRI para ampliar, fragmentar y administrar el voto desde una segunda marca electoral.
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