Cuernavaca, Morelos, 06/10/26 (Más).- Morelos se colocó en el primer lugar nacional por tasa de homicidios dolosos en dos grupos de población joven durante los primeros ocho meses de 2026: adolescentes de 13 a 17 años y jóvenes de 18 a 29 años.
En ese periodo fueron asesinadas 179 personas pertenecientes a ambos rangos de edad, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
De acuerdo con información publicada por Infobae, entre enero y agosto se registraron 18 homicidios dolosos de adolescentes de 13 a 17 años y 161 de jóvenes de 18 a 29 años. Sin embargo, las tasas son distintas para cada grupo: entre los adolescentes fue de 0.91 homicidios por cada 100 mil habitantes, mientras que entre las personas de 18 a 29 años alcanzó 8.10 por cada 100 mil. En ambos segmentos Morelos presentó la tasa más elevada del país.
La posición de Morelos se explica por la incidencia proporcional y no necesariamente por tener la mayor cantidad absoluta de víctimas. Sinaloa, por ejemplo, registró 26 homicidios de adolescentes de 13 a 17 años, frente a los 18 de Morelos, pero su tasa fue menor, con 0.85 casos por cada 100 mil habitantes. En el grupo de 18 a 29 años, Sinaloa contabilizó 232 víctimas y una tasa de 7.58, inferior a los 8.10 registrados en Morelos con 161 asesinatos.
Roberto Salinas, director de Morelos Rinde Cuentas, señaló que dividir las estadísticas por edades permite observar con mayor precisión una problemática que puede diluirse dentro de las cifras generales de homicidio.
“Sería primer lugar en el caso de jóvenes de 13 a 17, 18 a 19, lo que nos coloca como un foco rojo”, declaró a Proceso. Aunque la cita menciona el rango de 18 a 19 años, las estadísticas utilizadas para establecer el primer lugar nacional corresponden al grupo completo de 18 a 29 años.
La violencia ha tenido un impacto particularmente visible entre la comunidad de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), donde nueve estudiantes fueron asesinados entre 2025 y septiembre de 2026. Cuatro de esos casos se investigan como feminicidios, mientras que otros cinco corresponden a homicidios registrados en distintas circunstancias, sin que exista información pública que establezca una relación entre los hechos.
Entre las víctimas se encuentra Aylin Rodríguez Fernández, estudiante de Psicología de 20 años, quien desapareció el 3 de abril de 2025 en Cuernavaca y fue localizada sin vida al día siguiente en Jiutepec. La UAEM informó que su muerte era investigada como feminicidio.
También fue asesinado David Adrián Gómez, alumno de la Preparatoria Número 1, quien desapareció después de salir de clases y posteriormente fue encontrado sin vida en Temixco.
Durante 2026 continuaron los hechos violentos contra integrantes de la comunidad universitaria. Kimberly Joselín Ramos Beltrán, de 18 años, desapareció el 20 de febrero y fue localizada sin vida el 2 de marzo. Ese mismo día desapareció Karol Toledo Gómez, también de 18 años y estudiante de Derecho, cuyo cuerpo fue localizado tres días después en Coatetelco. Ambos casos provocaron protestas, toma de instalaciones y un paro en distintas unidades académicas de la universidad.
Michelle Itzayana Fuentes Calderón, de 15 años, desapareció el 24 de mayo y fue localizada sin vida el 2 de junio en Tepoztlán. Claudia Tacoronte Aguilera, estudiante española de intercambio de 21 años, murió el 12 de septiembre luego de sufrir un ataque con arma blanca en Cuautla.
También fueron asesinados Christian Shamed Arce Díaz y Gael Rojas Pérez, ambos de 17 años, quienes murieron tras ser atacados a balazos el 26 de septiembre en Cuernavaca. Otro de los casos fue el de Ángel Miguel Hernández Flores, también de 17 años, quien trabajaba como repartidor de una pollería y fue asesinado el 5 de septiembre en la colonia Satélite.
A los homicidios que han afectado a la comunidad universitaria se agregan dos desapariciones que permanecen sin resolverse. Viridiana Anaid Morales Rodríguez, estudiante de la Facultad de Psicología, desapareció desde 2012 después de realizar un viaje al Estado de México, mientras que Dorian Alí Olivo Rodríguez, de la Facultad de Nutrición, fue visto por última vez el 2 de junio de 2026 cuando se dirigía hacia Huitzilac.
Organizaciones civiles y especialistas han relacionado la violencia con el debilitamiento de las corporaciones municipales y con problemas de coordinación institucional.
Morelos Rinde Cuentas documentó que Cuernavaca redujo en más de 40 por ciento su número de policías municipales durante la última década, situación que llevó a Salinas a plantear la necesidad de revisar el estado de fuerza, la capacitación y los controles de confianza de los agentes.
El representante de la organización también cuestionó el proyecto para invertir 800 millones de pesos en cámaras de videovigilancia durante cuatro años. “No hay transparencia y tampoco sabemos si eso vaya a resolver el problema”, afirmó al referirse a la falta de información disponible sobre la iniciativa.
Iván Martínez Dunker, profesor investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, consideró que los homicidios de adolescentes y jóvenes deben analizarse más allá de una perspectiva estrictamente policiaca, al estar relacionados también con la debilidad institucional y las limitaciones de los municipios. “A falta de Estado, el espacio es ocupado por la criminalidad”, señaló a Proceso.
El académico sostuvo además que las universidades deben atender el impacto de esta violencia entre sus estudiantes. “Por más silencio que se tenga, el tema ha crecido y esto, al final, está tocando la puerta”, expresó.
Un informe de Intersecta publicado en agosto señaló que 38 de 40 universidades revisadas tenían unidades de igualdad de género, aunque la mitad, incluida la correspondiente a la UAEM, funcionaba sin presupuesto propio.

La violencia contra estudiantes provocó que el 2 de octubre integrantes de Resistencia Estudiantil y de la Red de Estudiantes de Posgrado marcharan por Cuernavaca desde la Glorieta de Tlaltenango hasta el Tribunal Superior de Justicia para reclamar el esclarecimiento de los asesinatos y exigir la localización con vida de Dorian Alí Olivo Rodríguez y Viridiana Anaid Morales Rodríguez.
Los indicadores específicos para la población joven contrastan con la disminución que las autoridades han reportado en los homicidios dolosos generales de Morelos.
En julio, Marcela Figueroa Franco, titular del SESNSP, informó que el promedio diario de homicidios dolosos se redujo 54 por ciento entre septiembre de 2024 y junio de 2026. “Hay una disminución del 54% en el promedio diario de homicidio doloso, pasando de 3.1 homicidios dolosos diarios en promedio a 1.6 en junio de 2026”, señaló.
El contraste entre ambos indicadores muestra que una disminución en el total general de homicidios no necesariamente implica que todos los grupos de población registren la misma tendencia.
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