Es el trabajo un ladrón del sueño

Madrid, España, 10/02/2025 (Más).- La falta de sueño reparador es un problema creciente entre los trabajadores con horarios irregulares, especialmente aquellos que desempeñan labores en turnos nocturnos. Carlos O. N., empleado del Metro de Madrid desde hace una década, relata cómo sus patrones de sueño se han visto alterados debido a su horario laboral. A pesar de dormir entre cinco y seis horas diarias, asegura que el descanso nunca es completo. «Dormir de día no es igual de reparador que hacerlo de noche», comenta.

Esta problemática es común entre quienes trabajan fuera del horario estándar. Juan Antonio Madrid, catedrático de Fisiología y director del Laboratorio de Cronobiología y Sueño de la Universidad de Murcia, sostiene que la sociedad moderna está diseñada de manera «cronodisruptora», con turnos laborales irregulares, exposición excesiva a pantallas y una iluminación artificial que altera los ritmos biológicos.

Turnos nocturnos y trastornos del sueño

Un estudio reciente concluye que el trabajo por turnos, especialmente en horario nocturno, incrementa en un 66% la necesidad de recuperación del sueño, lo que se traduce en siestas frecuentes o en la tendencia a dormir hasta tarde los fines de semana. La investigadora Claire Smith, de la Universidad del Sur de Florida, explica que un sueño saludable no solo implica dormir ocho horas, sino también tener un horario constante y conciliar el sueño sin dificultad.

María José Martínez Madrid, coordinadora del grupo de trabajo de Cronobiología de la Sociedad Española de Sueño (SES), advierte que los turnos rotativos afectan la calidad del descanso y generan desajustes en los ritmos circadianos. «El cuerpo acumula una deuda de sueño que no se recupera completamente, incluso ni en los días de descanso», señala.

Ante este panorama, los expertos recomiendan mantener horarios de sueño regulares, planificar siestas estratégicas antes o durante los turnos nocturnos y fomentar el acceso a salas de descanso en los lugares de trabajo. Además sugieren que las empresas brinden capacitación sobre higiene del sueño y establezcan turnos laborales que respeten los ciclos biológicos.

El impacto del sedentarismo en el insomnio

Además de los turnos de trabajo, la falta de actividad física también está vinculada con trastornos del sueño. Un estudio reveló que los empleados con trabajos sedentarios tienen hasta un 37% más de probabilidades de presentar síntomas de insomnio.

El neurofisiólogo Manuel de Entrambasaguas, del Hospital Clínico de Valencia, explica que el cuerpo humano está diseñado para estar activo durante el día y descansar por la noche. «Un entorno laboral sin luz natural ni movimiento altera los patrones de sueño y afecta negativamente el descanso nocturno» señala.

Para contrarrestar estos efectos, los especialistas recomiendan aumentar la exposición a la luz solar, caminar o usar bicicleta para ir al trabajo cuando sea posible y realizar pausas activas durante la jornada. «Levantarse y moverse al menos cinco minutos cada hora puede reducir significativamente el impacto del sedentarismo» agrega Martínez Madrid.

Estrés laboral y alteraciones del sueño

El estrés es otro factor determinante en la calidad del sueño. Daniel Madero, empleado de una multinacional tecnológica en Valencia, describe cómo las largas jornadas, la presión laboral y la responsabilidad sobre proyectos importantes han afectado su descanso. «Me ha pasado estar en la oficina hasta las tres de la madrugada y regresar a las nueve. Llega un punto en el que el cuerpo y la mente ya no pueden más» confiesa.

Diversos estudios han demostrado que el estrés laboral contribuye a la aparición de insomnio y otros trastornos del sueño. La sobrecarga de trabajo, la hiperconectividad y la falta de límites entre la vida personal y laboral hacen que los empleados tengan dificultades para desconectarse.

Advierte que el insomnio y el estrés laboral están estrechamente relacionados, formando un círculo vicioso que deteriora a la salud física y mental. «Quienes duermen poco o mal presentan mayor riesgo de accidentes, menor productividad y una peor calidad de vida en general» concluye el experto.

En este contexto, los especialistas insisten en la necesidad de que las empresas adopten medidas para mejorar el bienestar de sus trabajadores, promoviendo políticas que favorezcan un equilibrio entre el trabajo y el descanso, garantizando así un entorno laboral más saludable y productivo.


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