Saltillo, Coahuila, 17/09/26 (Más).- Coahuila se perfila como una de las entidades con mejores condiciones para avanzar en la reconversión de su industria automotriz hacia actividades vinculadas con la cadena de semiconductores, al contar con capacidades instaladas en manufactura avanzada, metalmecánica, plásticos y procesos de precisión que podrían adaptarse progresivamente a la producción de componentes de mayor valor tecnológico.
Un diagnóstico de prefactibilidad elaborado por la Arizona State University identifica en el estado distintas áreas de oportunidad para trasladar capacidades desarrolladas durante décadas por la industria automotriz hacia segmentos relacionados con semiconductores, sin que ello implique desmantelar las plantas existentes, sino aprovechar infraestructura, experiencia técnica y personal especializado para escalar hacia procesos más sofisticados.
La reconversión industrial aparece como una alternativa ante el crecimiento que registra en México la fabricación de productos electrónicos y de alta tecnología.
El planteamiento parte de utilizar industrias ya consolidadas, como la automotriz, electrónica, aeroespacial y de manufactura avanzada, como base para desarrollar proveedores capaces de incorporarse paulatinamente a cadenas de suministro relacionadas con microchips y otros componentes electrónicos.
Entre las oportunidades detectadas se encuentran los componentes maquinados de precisión, empaques con protección contra descargas electrostáticas, sistemas de administración térmica, automatización industrial y determinados elementos de infraestructura utilizados en la producción de semiconductores.
El análisis también identifica líneas arancelarias en las que empresas mexicanas podrían cubrir parte de la demanda de importaciones que Estados Unidos busca diversificar.
Para Coahuila, cuya estructura productiva mantiene una fuerte especialización en automóviles, autopartes y manufactura, el proceso representa la posibilidad de aprovechar conocimientos ya existentes en estampado, transformación de metales, plásticos y fabricación de piezas con elevados estándares de calidad; estas capacidades podrían servir como punto de partida para ingresar a mercados que demandan mayor precisión y control tecnológico.
La oportunidad coincide con cambios registrados en el comercio exterior mexicano. Entre enero y mayo de 2026, las importaciones realizadas por Estados Unidos de productos de tecnología avanzada provenientes de México alcanzaron casi 78 mil millones de dólares, lo que representó un crecimiento anual de 43 por ciento, señal de una participación cada vez mayor del país en el suministro de bienes tecnológicos.
La inversión también muestra una modificación en su composición. Durante el primer semestre del año, la fabricación de productos electrónicos recibió mil 801 millones de dólares de inversión, frente a 626 millones registrados en el mismo periodo de 2025, equivalente a un crecimiento de 187.5 por ciento, según cifras del Registro Nacional de Inversiones Extranjeras de la Secretaría de Economía.
En contraste, la inversión destinada a la fabricación de automóviles y camiones disminuyó de 3 mil 592 millones de dólares entre enero y junio de 2025 a 2 mil 668 millones durante el mismo periodo de este año. La reducción fue de 25.7 por ciento, equivalente a 924 millones de dólares menos, comportamiento que refuerza la posibilidad de que algunas capacidades industriales busquen nuevos mercados y actividades productivas.
Sin embargo, contar con experiencia automotriz no significa que una empresa pueda incorporarse automáticamente a la cadena de semiconductores ya que la transición exige cumplir requisitos técnicos más estrictos, entre ellos sistemas de trazabilidad, metrología avanzada, control de configuración, procesos en cuartos limpios y mayores estándares de ciberseguridad industrial y administración de calidad.
Otro de los desafíos se encuentra en la formación de personal: los ingenieros y técnicos provenientes de la industria automotriz tendrían que ampliar sus competencias en áreas como electrónica de potencia, automatización, metrología y procesos especializados. Para atender esta necesidad se desarrollan programas de capacitación.
La incorporación de proveedores coahuilenses a esta cadena también dependerá de la validación de empresas compradoras y del cumplimiento de estándares internacionales.
El diagnóstico sobre las capacidades existentes sirve como herramienta para identificar potenciales proveedores, pero no garantiza que la experiencia acumulada pueda trasladarse de manera inmediata a la industria de semiconductores.
La posición de Coahuila como uno de los principales centros automotrices de México le ofrece, no obstante, una base industrial que podría facilitar esta transición. La posibilidad de transformar parte de la infraestructura y conocimientos existentes hacia componentes electrónicos de mayor complejidad abre una nueva vertiente para diversificar la economía estatal y reducir su dependencia de la producción tradicional de vehículos y autopartes.
El desarrollo de estas capacidades determinará en los próximos años hasta qué punto Coahuila puede avanzar desde su actual fortaleza manufacturera hacia sectores de ingeniería y alta tecnología. El reto será convertir la experiencia acumulada por su industria automotriz en una plataforma para integrarse a cadenas globales más especializadas y con mayor valor agregado.
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