Entre baches y bloqueos

Francisco Ortiz

La movilidad en la Ciudad de México enfrenta dos problemas principales : el deterioro del pavimento, con una gran cantidad de baches en calles y avenidas y el incremento de bloqueos viales como forma de protesta. Ambas situaciones han complicado el tránsito y afectado la rutina diaria de los habitantes de la capital.

El crecimiento urbano desordenado durante décadas ha provocado un desgaste significativo en la infraestructura vial. La administración anterior, encabezada por Claudia Sheinbaum Pardo, dejó un pavimento en condiciones críticas. Incluso en zonas residenciales como la colonia Del Valle, en la alcaldía Benito Juárez, es común encontrar calles con múltiples baches y deformaciones en el asfalto, lo que dificulta la circulación vehicular.

Esta problemática no se limita a vialidades secundarias, sino que también afecta avenidas principales como Insurgentes Sur, Calzada de Tlalpan, Paseo de la Reforma, los ejes viales, Calzada Zaragoza, Circuito Interior y Anillo Periférico. La presencia de baches en estas rutas de alta afluencia representa un peligro para los conductores, aumentando el riesgo de accidentes.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el 81.7% de los capitalinos considera que los baches son una de sus principales preocupaciones, incluso por encima de la inseguridad. Al asumir el cargo, la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, reconoció que en promedio existen 800 baches por colonia, lo que suma más de 1.5 millones en las 1,812 colonias de la ciudad. Además, en las 169 vialidades primarias se contabilizan alrededor de 80,000 baches.

Para atender esta situación, en octubre pasado se puso en marcha el programa Bachetón, con el propósito de rehabilitar la carpeta asfáltica. Sin embargo, hasta el 15 de febrero, después de tres meses de operación, solo se habían reparado 40,653 baches, con un promedio mensual de poco más de 13,000. A este ritmo, y considerando la aparición de nuevos daños en el pavimento, la meta de una ciudad sin baches parece difícil de alcanzar.

Por otro lado, en los últimos meses ha habido un aumento en el número de bloqueos viales como medio de protesta. Diversos sectores, como vecinos, comerciantes, médicos, campesinos, padres de familia, estudiantes y transportistas, han recurrido a esta medida para hacer escuchar sus demandas y presionar a las autoridades. En la ciudad se registran entre 10 y 12 bloqueos diarios, afectando la movilidad en distintos puntos.

Estas manifestaciones, que incluyen plantones y marchas, impactan no solo el tránsito vehicular, sino también la economía y la rutina de miles de personas. Entre el 5 de diciembre de 2018 y el 31 de julio de 2023, durante la gestión de Sheinbaum Pardo, se realizaron 16,431 protestas en la capital, con la participación de más de 7 millones de ciudadanos. En las últimas semanas, la frecuencia de estas movilizaciones ha ido en aumento.

La combinación del deterioro en la infraestructura vial y el uso constante de bloqueos como método de protesta ha generado un panorama complejo en la movilidad de la Ciudad de México, afectando la calidad de vida de sus habitantes y evidenciando la necesidad de soluciones efectivas e integrales.


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