El PT y el PVEM se oponen a reducir el financiamiento público y modificar la elección de plurinominales. Sheinbaum sostiene que no tiene caso modificación desdibujada
Ciudad de México, 19/02/26 (Más).- La reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta resistencias dentro de la propia coalición gobernante: el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México mantienen sus reparos a los cambios clave planteados en la iniciativa, lo que ha tensado las negociaciones y puesto en riesgo el alcance original de la propuesta.
De acuerdo con información publicada por el portal El País, los desacuerdos se concentran en dos puntos medulares: la reducción del financiamiento público a los partidos políticos y la modificación en la fórmula para la elección de legisladores de representación proporcional, conocidos como plurinominales.
Estas diferencias han frenado durante semanas uno de los proyectos políticos más ambiciosos de la actual administración.
En su conferencia matutina, la mandataria advirtió: “No tiene caso una reforma electoral desdibujada”, en un mensaje que fue interpretado como dirigido a sus aliados.
Sheinbaum dejó entrever que si los cambios se diluyen en la negociación legislativa, el espíritu de la reforma se perdería, aunque reiteró que presentará su propuesta la próxima semana, exista o no un consenso previo.
El rechazo del PT y del Verde responde a que ambos partidos consideran que las prerrogativas representan una fuente esencial de financiamiento para su operación territorial y su permanencia política.
Además, la figura de los plurinominales ha sido históricamente el mecanismo que les permite asegurar representación en el Congreso aun cuando no obtienen triunfos suficientes por mayoría relativa.
Las diferencias han escalado en el marco de la mesa de trabajo instalada en la Secretaría de Gobernación, encabezada por Rosa Icela Rodríguez, donde se han explorado alternativas intermedias y esquemas graduales de transición. Sin embargo, hasta el momento no se ha alcanzado un acuerdo definitivo, lo que mantiene en tensión la discusión de la reforma electoral al interior de la llamada Cuarta Transformación.
La presidenta Claudia Sheinbaum impulsa una reforma electoral con la intención de reestructurar profundamente las reglas de la competencia política en México, enfocándose en reducir los costos de las elecciones, modificar la forma de elección de los diputados y senadores plurinominales para que sean votados directamente por la ciudadanía en lugar de ser designados por las cúpulas de los partidos, fortalecer los mecanismos de democracia participativa y limitar el financiamiento público a los partidos.
El objetivo de fondo es hacer más eficiente el sistema electoral y acercarlo a las demandas de la democracia popular; sin embargo, estas propuestas han generado resistencia incluso dentro de la coalición oficialista por sus posibles efectos sobre la representación plural y el equilibrio de fuerzas políticas en el país.
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