Ciudad de México, 01/05/26 (Más).- La competitividad de México corre riesgo debido a la fuga de talento femenino en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), advirtieron autoridades, académicos y especialistas.
La baja participación de mujeres en estas disciplinas podría limitar la oferta de talento necesaria para sostener la expansión industrial del país, la relocalización de cadenas de valor y el desarrollo de sectores de alta tecnología.
El estudio Panorama de la educación STEM en México: orientación vocacional, formación de talento y brecha de género, presentado en la sede de la Secretaría de Economía, concluye que México enfrenta una “tubería con fugas” en la formación de mujeres para carreras STEM, alertando sobre la pérdida progresiva de potencial académico y profesional en estas áreas clave, según datos difundidos por la Secretaría de Economía.
Aunque las mujeres representan el 54.14% de la matrícula total en educación superior, su participación cae al 38% en programas STEM, se reduce al 22.6% en carreras intensivas en programación y apenas alcanza el 12.9% en el empleo relacionado con estas disciplinas.
Este descenso evidencia un problema estructural que amenaza la competitividad nacional y la capacidad de innovación tecnológica del país.
Ana Gabriela González, directora general de Operación de la Secretaría de Economía, enfatizó que “no puede haber una política industrial exitosa sin capital humano que la sostenga” y alertó que, si México no amplía y diversifica su base de talento STEM, corre el riesgo de limitar su desarrollo industrial y económico.
Por su parte, Vidal Llerenas, subsecretario de Industria y Comercio, afirmó que el tema de género se ha convertido también en un asunto de productividad para el país.
El estudio resalta que la brecha comienza antes de la universidad, ya que el 66% de los estudiantes define su carrera durante el bachillerato, pero solo el 28.8% recibió alguna charla de orientación vocacional.
A esto se suman barreras culturales: el 83% de madres y padres considera que los hombres pueden desempeñarse muy bien en ingeniería, mientras que solo el 57% piensa lo mismo de las mujeres, generando estereotipos que desincentivan a las jóvenes a ingresar en áreas de alta demanda y mejor remuneradas.
El impacto económico de esta exclusión también es evidente: la brecha salarial promedio entre hombres y mujeres en México es de 22%, mientras que en las profesiones STEM se reduce a 18%.
Además, los salarios en estas áreas son, en promedio, 8% más altos que en otras disciplinas, lo que evidencia la pérdida de ingresos potenciales por la baja presencia femenina en estos campos.
El estudio plantea diversas recomendaciones para revertir esta situación, incluyendo reforzar la orientación vocacional con enfoque de género, visibilizar referentes femeninos en STEM, alinear la formación educativa con las necesidades del sector productivo y avanzar en un sistema de cuidados que facilite la permanencia y el crecimiento de las mujeres en estas disciplinas.
Expertos concluyen que abordar estas brechas no solo es un asunto de equidad, sino una estrategia necesaria para asegurar la competitividad del país en el contexto de una economía global cada vez más tecnológica y demandante de talento altamente especializado.
La integración plena de mujeres en STEM se perfila como un factor clave para sostener la innovación, la productividad y el desarrollo industrial de México en los próximos años.
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