Ciudad de México, 21/07/26 (Más).- Especialistas en conservación de fauna silvestre advirtieron que los grandes felinos de México enfrentan una amenaza creciente por la propagación de enfermedades transmitidas por animales domésticos, situación que se suma a los riesgos derivados de la pérdida de hábitat, la cacería y el avance de los asentamientos humanos sobre ecosistemas naturales.
De acuerdo con el reportaje publicado por Animal Político, investigadores que monitorean poblaciones de jaguares, pumas y ocelotes señalaron que padecimientos como la sarna y el moquillo canino se han convertido en un riesgo sanitario para estas especies, debido al contacto cada vez más frecuente con perros, gatos y ganado que habitan en comunidades cercanas a las áreas naturales protegidas.
El biólogo Rodrigo Núñez Pérez, integrante de la asociación Alianza Jaguar, explicó que durante tres décadas de trabajo en la Reserva de la Biosfera Chamela-Cuixmala, en Jalisco, ha documentado casos de felinos afectados por enfermedades que reducen su capacidad para cazar, deterioran su condición física y, en algunos casos, provocan su muerte.
Uno de los casos más relevantes ocurrió en 2011, cuando mediante cámaras trampa y collares con sistema GPS fue identificado un ocelote infectado con sarna. El seguimiento científico permitió observar el avance de la enfermedad hasta el fallecimiento del ejemplar, considerado parte de una especie catalogada en peligro de extinción en México.

Los especialistas señalaron que la sarna provoca una intensa irritación en la piel, pérdida del pelaje y lesiones que afectan directamente la capacidad de los felinos para camuflarse y acechar a sus presas. Además, el deterioro físico incrementa la vulnerabilidad de los animales frente a otras amenazas presentes en su entorno.
Núñez indicó que la Reserva Chamela-Cuixmala abarca aproximadamente 13 mil hectáreas, pero se encuentra rodeada de comunidades rurales y zonas turísticas donde existe una limitada cultura de vacunación y atención veterinaria para perros y gatos. Esto facilita que los animales domésticos ingresen al área protegida y transmitan enfermedades a la fauna silvestre.
Los investigadores también advirtieron que el cambio climático agrava el problema. La disminución de fuentes de agua durante las temporadas de sequía obliga a los felinos a recorrer mayores distancias para hidratarse, exponiéndolos al contacto con animales infectados, atropellamientos y otros riesgos derivados de la presencia humana.
Además de la sarna, el moquillo o distemper canino representa una amenaza importante por su facilidad de propagación entre carnívoros. Los científicos señalaron que basta con que un animal infectado contamine una fuente de agua o restos de alimento para favorecer nuevos contagios entre la fauna silvestre.
Actualmente, en la Reserva Chamela-Cuixmala habitan entre cinco y seis jaguares, una cifra similar de pumas y una población reducida de ocelotes. Los especialistas advirtieron que la pérdida de un solo ejemplar representa alrededor del 20 por ciento de la población local, lo que incrementa el impacto de cualquier enfermedad sobre la conservación de estas especies.
Aunque el más reciente censo nacional reportó un incremento de 10 por ciento en la población de jaguares en México, al pasar de 4 mil 800 ejemplares en 2018 a 5 mil 326 en 2024, investigadores consideran que el crecimiento no elimina el riesgo sanitario.
Advirtieron que la concentración de animales en áreas protegidas rodeadas por actividades humanas puede favorecer brotes de enfermedades similares a los registrados en otras regiones del mundo, por lo que insisten en fortalecer las medidas de vigilancia, vacunación de animales domésticos y conservación integral de los corredores biológicos.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
