Chiapas, 01/01/2025 (Más / IA).- El cierre de 2024 estuvo marcado por el hallazgo de 25 fosas clandestinas con al menos 31 cuerpos en La Concordia y Palenque, Chiapas, un evento que simboliza el alarmante incremento de la violencia en el estado. Durante los últimos dos años, los índices de desapariciones y homicidios han alcanzado niveles sin precedentes, mientras Chiapas se convierte en un foco de disputa entre cárteles del crimen organizado.
Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, en 2024 se registraron 1,323 denuncias de desaparición en Chiapas. De estas, 472 continuaban vigentes al cierre del año, y 43 casos ya habían concluido con el hallazgo de las personas sin vida. No se ha confirmado si los 31 cuerpos descubiertos recientemente se incluyen en esta cifra. Comparado con 2019, cuando el entonces gobernador Rutilio Escandón inició su administración con 313 casos de desaparición, el incremento asciende a un alarmante 322%.
El aumento de violencia en el sexenio de Escandón, quien ahora ocupa el cargo de cónsul en Miami, se refleja también en los casos resueltos con víctimas fallecidas. En 2019, se registraron 12 personas desaparecidas halladas muertas, cifra que escaló a 43 en 2024, un aumento del 258%. De los 175 casos acumulados durante su mandato, la mitad ocurrió en los últimos dos años, mostrando el recrudecimiento de la violencia en la región.
La violencia ha afectado particularmente a niños, adolescentes y jóvenes menores de 29 años. De las 663 denuncias presentadas entre enero y octubre de 2024, 208 siguen vigentes, mientras que 11 menores han sido encontrados sin vida. En municipios como Tuxtla Gutiérrez y Tapachula, los más afectados, las denuncias de desaparición sumaron 361 casos en 2024, un incremento del 46% respecto al año anterior.
La creciente disputa territorial entre los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación ha intensificado la violencia, especialmente en la franja fronteriza con Guatemala. Adriana Gómez, fundadora de la colectiva Madres en Resistencia, señaló un patrón de desapariciones en el estado: “Llegan a las casas o antros con chalecos tácticos y camionetas blancas, sacan a las personas por la fuerza y desaparecen”, explicó.
A pesar de las promesas del nuevo gobernador Eduardo Ramírez de priorizar el tema de las desapariciones, las madres de víctimas han expresado su frustración por la falta de acciones concretas.
El 2024 cerró como el año más violento en términos de homicidios dolosos en Chiapas en al menos seis años. Según el Sistema Nacional de Seguridad Pública, se registraron 620 asesinatos, un aumento del 36% respecto a 2023 y del 81% comparado con 2022.
Este contexto contrasta con una caída abrupta en las denuncias por narcomenudeo, que pasaron de 1,893 en 2022 a solo 143 en 2024. Expertos señalan que este descenso podría reflejar una “cifra negra” debido a la falta de denuncias o investigaciones por parte de las autoridades locales.
En respuesta a esta crisis, Eduardo Ramírez, nuevo gobernador de Chiapas, aseguró el pasado 30 de diciembre que “ahora sí hay gobernador” y que hará valer la ley en un estado marcado por la violencia del crimen organizado. Sin embargo, colectivos como Madres en Resistencia demandan acciones inmediatas para atender la crisis humanitaria que enfrenta el estado.
Chiapas, uno de los estados más afectados por la violencia en los últimos años, enfrenta un desafío monumental: revertir el panorama de impunidad y recuperar la paz en una región históricamente marcada por la desigualdad y el abandono institucional.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
