por Horacio Cárdenas Zardoni
Ya no sabemos ni en qué evento fue, pero el caso es que el candidato a presidente municipal de Saltillo por la coalición PRI, PRD UDC, Javier Díaz González, hizo el ofrecimiento de ampliar a seis carriles el bulevar Vito Alessio Robles.
No es ninguna novedad el que los candidatos, andando en campaña, acudan a las colonias aledañas a una vialidad importante, la que les da dolores de cabeza a los habitantes y quienes los llegan a visitar, y allí se pongan unos a decir sus problemas y los otros a hacer como que los escuchan, los apuntan y se comprometen a atenderlos. Más raro es el que se adelanta a las peticiones, y se lanza a ofrecer algo como una ampliación, y ya de pasada, a hablar de un proyecto amplio de mejoramiento de la movilidad. Lo más común es que los candidatos todavía estén en la fase de a ver qué pasa, y ya cuando pase, vemos qué hacemos.
No es el caso de Javier Díaz, quien se ha comprometido con diversos sectores en distintos rumbos de la ciudad, dando la impresión de que le sabe a los problemas y trae en el morral soluciones interesantes.
Lo que nos llamó la atención del evento de referencia es que habló de que una ampliación al bulevar Vito Alessio Robles traería beneficios directos a trescientos mil habitantes de Saltillo, y esa cifra nos pareció interesante. Como antecedente podemos decir que en otro evento por el oriente de Saltillo, y donde también se habló de vialidades, los probables beneficiarios eran alrededor de quince mil, se trataba de hacer un puente entre dos colonias donde para no variar, a los fraccionadores se les olvidó hacer las comunicaciones obligadas para que no vivan aisladas, a veces por décadas. En este caso Javier habló de 300 mil beneficiados… que haciendo cuentas rápidas equivalen a la tercera parte de los saltillenses, lo cual no es poco decir. Somos muchos y pensar que uno de cada tres pueda salir beneficiado de determinada acción de gobierno, es una pretensión grande, por decir lo menos.
Luego ya salió el peine. Fue el candidato, no fuimos nosotros periodiqueros, tampoco fue alguien que filtró un proyecto del tristemente inútil Instituto Municipal de Planeación o de alguna otra instancia de gobierno, que ya ve cómo se da eso de la duplicación de funciones, sobre todo entre aquellos que andan con la cabeza en las nubes y los que tienen que enfrentar a diario los problemas con la gente, que se queja de la ineficiencia del propio gobierno para atender esta o aquella otra cuestión, y en materia de vialidad… a todos los empleados del ayuntamiento, de alcalde para arriba y para abajo, les suelen llover las demandas de soluciones, que no es precisamente que se apuren a tomar medidas.
Repetimos, de Javier Díaz vino la versión de que efectivamente, en el municipio, el actual, no el que él pudiera eventualmente encabezar, si resulta electo presidente municipal, se cocina el proyecto de un par vial, uno que considere Venustiano Carranza en una dirección, e Isidro López Zertuche en otra, versión del proyecto que se dejó crecer y crecer, todo para que al rato la dirección de desarrollo urbano, y lo ponemos en minúsculas por lo poquito que se ha desarrollado, se tomó la molestia de negarlo todo… decir que era un proyecto entre los muchos que normalmente tiene bajo estudio el IMPLAN, pero que ni presupuestal ni operacionalmente se había avanzado mayormente sobre el asunto, mismo que consumió buena parte del año 2023 entre especulaciones, y que luego dio espacio al supuesto proyecto de mejora de Venustiano Carranza, en el que se invertirían primero veinte millones y luego se duplicó la apuesta a cuarenta, sin que los saltillenses ni los visitantes hayamos visto otra cosa que los experimentos con los semáforos que han venido realizando en las últimas semanas, y que tienen a la población medio vuelta loca.
Bueno, pues lo del proyecto es cierto, no en la administración de José María Fraustro Siller que le sacó al bulto, sino en la proyectada de Javier Díaz, si la población lo elige alcalde, pero no se queda en lo del par vial, que como es sencillo apreciar, reviste complicaciones a las que de plano se negaron a entrarle los burócratas del municipio, pensando en que acarrearía demasiadas enemistades, que pudieran cobrársela políticamente. Lo interesante del planteamiento de Javier Díaz es que al hablar de Vito Alessio Robles se avanza en la posibilidad del par vial, resolviendo uno de los cuestionamientos que lo hacían inconveniente de origen, que Isidro López es una vialidad principalmente usada por el transporte de carga. En efecto, parte del proyecto sería ampliar Vito Alessio para recibir la mayor parte del transporte pesado, liberando Isidro López a los vehículos en tránsito y solo dejando a los que alimentan a las empresas instaladas sobre ese corredor industrial.
Ya va agarrando forma ¿no? para los carros y vehículos ligeros, dos avenidas, y para el transporte de carga una adicional, suficientemente amplia, y con los accesos para llegar a las empresas a donde van los cargueros. Entonces ya suena razonable que se beneficie a la tercera parte de los saltillenses.
Si se agrega que el proyecto ya en marcha por la administración pública estatal, de la ampliación de bulevar Nazario Ortiz Garza en una vertiente y El Minero en otra, como que se empieza a perfilar un Saltillo diferente, por lo menos en la parte norte, diametralmente distinto del que hemos conocido y sufrido todos estos años.
La pregunta aquí es ¿qué hace el instituto municipal de planeación, también en minúsculas atendiendo a sus magros resultados?, si no es para realizar proyectos de envergadura, para inquirir a la población sobre sus necesidades, consultar con expertos sobre las mejores opciones y ponerle precio a cada una de las opciones contrarias o contradictorias a las que pueda llegar ¿entonces qué hace?
También nos preocupa el asunto porque si se propone la siguiente administración un esquema tan amplio en el tema de la movilidad, ¿vale la pena invertir en mejorar Venustiano Carranza con acciones que queden obsoletas o que haya que destruir para sustituirlas con otras? El asunto importa porque el dinero no crece en los árboles, según nos consta a todos, ciudadanos y gobierno, y gastar solo por gastar, para que puedan decir en el informe final que hicieron algo, nos parece un desperdicio tremendo.
¿No sería en estos momentos mejor guardar el dinero para que el siguiente gobierno municipal cuente con una bolsa, se supone que la tienen, de esos cuarenta millones para emprender el proyecto esbozado del par vial con su avenida de carga adicional?, ni por casualidad queremos mencionar la posibilidad de un “año de Hidalgo” a escala municipal, pero ya ve cómo se prestan estas cosas y estas fechas para eso, y la vialidad necesita dinero para comenzar a pavimentar.
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