Washington, D.C, 06/07/26 (Más).- El caso abierto en Estados Unidos contra el magnate petrolero James Jensen y su familia por presunto contrabando de combustible tiene como pieza central a un informante confidencial identificado como Luis Ariel Rivera Rodríguez, un empresario mexicano naturalizado estadounidense señalado por conocer desde hace años el negocio ilícito del robo de hidrocarburos de Petróleos Mexicanos (Pemex) y su cruce hacia Texas.
La información fue publicada por El País, que identificó a Rivera Rodríguez como el personaje al que las autoridades estadounidenses denominaron Confidential Informant 1, o CI-1, dentro del expediente judicial que se sigue contra los Jensen en la Corte del Distrito Sur de Texas.
De acuerdo con los documentos del caso, Rivera comenzó a reunirse desde mediados de 2024 con fiscales y agentes del Departamento de Seguridad Nacional, la DEA y el FBI, acompañado de su abogado, para explicar el presunto esquema de robo de petróleo a Pemex y su posterior contrabando hacia Estados Unidos desde Tamaulipas. Según la acusación, ese negocio habría operado con apoyo del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y habría tenido como compradores a integrantes de la familia Jensen.
Rivera, quien actualmente ronda los 53 años, aparece como propietario y director de Luxemborg Trading LLC, empresa señalada como una de las principales firmas utilizadas para introducir a Estados Unidos combustible de Pemex presuntamente robado, oculto en registros aduanales bajo descripciones como “destilado de petróleo” y “aceite lubricante usado”.
La Fiscalía sostiene que entre 2018 y 2025 se movilizaron alrededor de 4 mil cargamentos de crudo con un valor aproximado de 300 millones de dólares.
La relevancia del testigo radica en que, según los abogados defensores, Rivera Rodríguez será el testigo central –y, para algunos cargos, el único testigo– contra James Jensen y su familia. La defensa busca demostrar que los acusados desconocían que el petróleo comprado a Rivera provenía de Pemex y que detrás del negocio se encontraba una organización criminal. Sin embargo, el antecedente de que tanto Rivera como Jensen ya habían sido mencionados en investigaciones anteriores por robo de hidrocarburos complica esa estrategia legal.

El expediente señala que Rivera habría descrito a las autoridades cómo pasó de ser un operador logístico a convertirse en parte de una estructura vinculada al CJNG. En sus entrevistas, aseguró que pagaba extorsiones para poder transportar productos petroleros en México y que posteriormente adquirió control sobre carreteras donde cobraba cuotas a nombre del cartel. También afirmó que parte de esos recursos eran utilizados para sobornar a funcionarios federales, estatales y locales.
El informante dijo mantener vínculos con líderes del CJNG dedicados al huachicol, entre ellos Iván Cazarín Molina, “El Tanque”, y César Morfín, “Primito”. También afirmó conocer la jerarquía del grupo criminal y mencionó a otros personajes identificados por sus alias. De acuerdo con su versión, el crudo traficado era extraído directamente de Pemex o conseguido mediante funcionarios corruptos de la empresa estatal mexicana.
Uno de los momentos clave de la investigación ocurrió en abril de 2025, cuando Rivera, ya colaborando con las autoridades, convocó a James y Maxwell Jensen a una reunión en un restaurante de Dallas. El encuentro fue grabado de forma encubierta y, según la Fiscalía, sirvió para reforzar la acusación de que los Jensen sabían que estaban negociando con petróleo ilícito vinculado al CJNG. La defensa, en cambio, sostiene que Rivera mencionó al cartel de manera deliberada para tenderles una trampa.
Poco después de esa reunión, el 23 de abril de 2025, James Jensen, su esposa Kelly Anne y sus hijos Maxwell y Zachary Golden fueron detenidos. James y Maxwell enfrentan cargos por contrabando, blanqueo de activos y financiamiento a una organización criminal clasificada como terrorista por Washington, mientras que Kelly Anne y Zachary Golden permanecen en libertad condicional y enfrentan acusaciones menores.
Rivera no es nuevo en este tipo de investigaciones: documentos judiciales y antecedentes citados en el caso lo ubican desde años atrás en esquemas de robo de condensado de gas de Pemex, cuando el negocio estaba controlado por el Cartel del Golfo y Los Zetas. En 2008 fue detenido durante un operativo contra esa red y posteriormente habría colaborado con las autoridades estadounidenses para revelar detalles del funcionamiento del contrabando de hidrocarburos.
En la demanda presentada por Pemex en 2010 ante tribunales de Texas, también fueron señaladas compañías relacionadas con James Jensen, entre ellas Big Star Gathering LTD y Saint James Energy Operating Inc. La petrolera mexicana sostuvo entonces que esas empresas habrían participado en la compra y distribución de condensado de gas robado, dentro de un esquema diseñado para ocultar el origen ilícito del producto.
El nuevo proceso revive una trama que, según la acusación, se ha repetido durante casi dos décadas con actores similares y grupos criminales distintos.
Para la Fiscalía estadounidense, el testimonio de Luis Ariel Rivera Rodríguez puede ser determinante para probar que los Jensen conocían el origen del combustible y los nexos criminales de la operación. Para la defensa, en cambio, el informante es un colaborador interesado en obtener beneficios procesales, cuya versión deberá ser examinada con especial cuidado durante el juicio.
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