Londres, 25/03/2025 (Más / IA).- Aunque el tabaco es responsable de la muerte de aproximadamente ocho millones de personas al año en el mundo, esta planta podría convertirse en una herramienta clave para la producción de medicamentos en el futuro.
A través de la ingeniería genética, el tabaco tiene el potencial de convertirse en una plataforma eficiente y accesible para la fabricación de productos farmacéuticos tanto en la Tierra como en misiones espaciales.
Históricamente, el tabaco ha sido utilizado con fines medicinales. Los exploradores europeos lo encontraron en América en el siglo 16, donde los pueblos indígenas lo empleaban para tratar síntomas como dolores de cabeza, resfriados y malestar estomacal.
En Europa, su popularidad creció al punto de considerarse una panacea, recomendada para diversas dolencias. Incluso en el siglo 18, en Londres, se utilizaban enemas de humo de tabaco para reanimar a personas que habían caído al río Támesis, bajo la creencia de que el humo proporcionaba calor y estimulación. Sin embargo, ya en esa época comenzaron a surgir observaciones sobre los efectos nocivos del tabaco en la salud.
Hoy en día, la ciencia ha avanzado hasta el punto de modificar genéticamente organismos para la producción de medicamentos. La tecnología recombinante permite insertar material genético en células bacterianas, de levadura o animales para que produzcan proteínas terapéuticas como la insulina o las vacunas. No obstante, este método requiere biorreactores costosos, con un costo estimado de 2,000 millones de dólares, lo que dificulta el acceso a estos medicamentos en países de bajos ingresos.

El tabaco ofrece una alternativa viable. Al igual que otros organismos utilizados en biotecnología, puede ser modificado genéticamente para producir proteínas terapéuticas, con la ventaja de que solo necesita tierra, agua y luz solar para crecer. Su rápida tasa de crecimiento, alta biomasa y facilidad de modificación genética lo convierten en una opción prometedora para la producción de fármacos.
Empresas como la canadiense Medicago ya han demostrado su eficacia, produciendo más de 10 millones de dosis de la vacuna contra la gripe en solo un mes.
Actualmente, existen ensayos clínicos que evalúan inmunoterapias derivadas del tabaco para enfermedades como el VIH y el virus del Ébola. De hecho, durante el brote de Ébola en 2014, un tratamiento basado en tabaco recibió autorización para uso de emergencia en trabajadores de la salud en Estados Unidos.
Además, se están desarrollando inmunoterapias contra el cáncer, un tipo de tratamiento que estimula el sistema inmunológico para combatir células cancerosas con menos efectos secundarios que la quimioterapia convencional. Sin embargo, su alto costo ha sido una barrera para su accesibilidad, un problema que el tabaco modificado genéticamente podría ayudar a solucionar.
El declive en el consumo de cigarrillos plantea otro desafío: la pérdida de ingresos para los agricultores que dependen de este cultivo, principalmente en países de bajos ingresos. La transición del tabaco hacia la producción farmacéutica podría ofrecer una solución sostenible para estos productores.

El potencial del tabaco va más allá de la Tierra. Si se planea colonizar otros planetas, la producción de medicamentos será un desafío clave. Llevar un suministro prolongado de fármacos a Marte sería poco práctico, pero cultivar tabaco modificado genéticamente en el planeta rojo podría ser una alternativa viable. Un paquete de semillas de tabaco ocuparía menos espacio en un cohete que años de suministro de insulina o un biorreactor completo.
Antes de considerar su uso en el espacio, sin embargo, la humanidad enfrenta problemas urgentes en la Tierra. Muchas plantas utilizadas actualmente en la fabricación de medicamentos, como el árbol de tejo, están en peligro de extinción. La ingeniería genética del tabaco podría ofrecer una solución sustentable para la producción de estos compuestos, además de permitir la síntesis de productos costosos como el azafrán o sabores como la frambuesa a una fracción del costo actual.
Aunque el tabaco ha sido un agente perjudicial para la salud durante siglos, su futuro podría estar en la medicina. Con los avances en biotecnología, esta planta podría convertirse en una aliada en la producción de tratamientos más accesibles y sostenibles, tanto en la Tierra como más allá de sus fronteras.
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