Apuntes para el insomnio
Manuel Fragoso Álvarez
Cuando éramos niños, los adultos nos asustaban con ideas que a veces ni entendíamos: El Coco, la Vestida de Blanco, los Robachicos, la Llorona y la Guachanga (que nunca supe que era pero que me daba un buen de miedo). Pero el que si nos daba verdadero terror era el Diablo o Satanás, su sola mención hacía que nos portáramos bien, o lo intentáramos. Yo creo que la iglesia católica entendió eso desde tiempos muy lejanos.
Y ¿De dónde viene esta idea? Sus orígenes teológicos se remontan a textos del antiguo judaísmo, siglos antes de la existencia del catolicismo. Pero la Iglesia y el cristianismo primitivo consolidaron la imagen moderna que tenemos de Satanás, como la personificación del mal absoluto. En hebreo antiguo, la palabra Satán (o Ha-Satán) no era un nombre propio, sino un título que significa «el acusador», «el adversario» o «el fiscal. Ya con la llegada del cristianismo y la redacción de los Evangelios, la figura evoluciona y pasa a ser visto como una fuerza cósmica independiente, el tentador y el origen del pecado. En Apocalipsis, el último libro de la Biblia cristiana, se le asocia directamente con la rebelión cósmica, el dragón antiguo y el destino final del lago de fuego. Aunque la Iglesia Católica no inventó al personaje, sí definió su doctrina y su estética visual a través de los siglos. En el Cuarto Concilio de Letrán (año 1215), la Iglesia formalizó que el diablo fue creado bueno por Dios, pero se corrompió por su propio libre albedrío. Durante la Edad Media, para educar a una población mayormente analfabeta, la Iglesia adoptó rasgos de dioses paganos (como los cuernos y las pezuñas de cabra del dios griego Pan) para representar visualmente el peligro del pecado.
La Biblia menciona a Satanás en diversos libros. Su origen y caída Isaías 14:12-15: Describe la caída de un ser exaltado a causa de su soberbia y deseo de ser igual a Dios. Ezequiel 28:13-17: Detalla la hermosura, perfección y posterior corrupción de este querubín protector. Sus apariciones en el Antiguo Testamento Job 1:6-12: Satanás aparece ante Dios y recibe permiso para poner a prueba la fe y fidelidad de Job. Zacarías 3:1-2: Se describe a Satanás de pie a la derecha de Josué para acusarlo. Su ministerio de engaño y tentación en el Nuevo Testamento Mateo 4:1-11. El relato donde Satanás tienta a Jesús en el desierto después de cuarenta días de ayuno. En Corintios 11:14: Advierte que Satanás se disfraza a menudo como un ángel de luz para engañar a las personas. Su derrota final y destino Romanos 16:20: Promete que el Dios de paz aplastará pronto a Satanás bajo los pies de los creyentes.
Pero sin ser agoreros, ni fanáticos, ni mucho menos creyentes de teorías conspirativas, hemos visto cómo en los años presentes, la figura de satanás se ha ido enalteciendo y aduciendo libertad de pensamiento (¿?) se han propagado ideas, cultos e incluso templos para adorarlo. Esto parece poca cosa, pero en tiempos de guerras interminables, crueles asesinatos en nuestro país, con muertes a diario, crímenes de gente que busca mejorar su entorno, persecuciones y asesinatos de personas religiosas, gente buscando el placer hedonista perdiendo en el camino su lado espiritual.
Hay varios casos donde al satanismo se le ha dado más importancia que a la religiosidad: Durante el partido de un equipo francés contra el Aston Villa, los hinchas franceses desplegaron una enorme imagen de Santa Juana de Arco, sosteniendo una espada, acompañada de la frase «Los franceses nunca mueren». La UEFA multó al club con un total de 82.750 euros, por incitar a la violencia con esta manta. Sin embargo: En abril de 2025, durante un partido contra el Atlético de Madrid, el grupo ultra Biris Norte levantó un tifo que mostraba la figura del demonio acompañada de la frase: «Vendimos nuestras almas por verte campeón». Hubo duras críticas por parte de asociaciones católicas, sin embargo, la UEFA y los organismos disciplinarios deportivos no sancionaron ni multaron al club por este motivo. También se dio el caso en el que la UEFA sí multó al Estrella Roja de Belgrado por desplegar un tifo religioso de Cristo, lo que generó un debate sobre la doble moral de las sanciones.
La casa de modas Balenciaga está atravesando por una de las mayores crisis de su historia. Esto tras su última campaña protagonizada por niños, que incluyó elementos ligados al sadomasoquismo, pornografía, y según usuarios de redes sociales, simbología satánica y pedofilia. Pero esto es de lo que se habla en la Red, en su publicidad aparecen niños pequeños, ubicados frente a un fondo de accesorios sugerentes con referencias al sadomasoquismo y al satanismo, copas de vino e imágenes fálicas, así como contenidos diversos. Usuarios y comunidades en línea comenzaron a relacionar los elementos del set fotográfico como capuchas, copas llenas de sangre y otros elementos de supuestos símbolos con rituales demoníacos. ¿Cierto o falso? La verdad no la sabemos, pero el día de la presentación, tanto los modelos y diseñadores, así como el set, la fotografía y el video oficial, (lo pueden ver) representan un ritual satánico, con sangre, machos cabríos, con un público vestido con máscaras satánicas y toda la parafernalia del ritual.
En nuestra ciudad también hace sus pininos un grupo autodenominado “Guardianes de Lucifer”, que ha captado la atención de usuarios de redes sociales. El exorcista oficial de la Diócesis confirmó que hay células operando y realizando ritos satánicos en la ciudad.
¿Cuántos cantantes, artistas, poetas, músicos han sido acusados de haber vendido su alma para lograr el éxito? ¿Valdrá la pena? Ya lo dijo Mateo: de que le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo, o sea ninguna riqueza o éxito terrenal tiene sentido si en el proceso sacrificas tu paz interior, tu felicidad, tu esencia espiritual, salud mental o tu propia alma.
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