Groenlandia, 19/03/25 (Más / IA).- En junio de 2019, una imagen capturada por el científico climático Steffen Olsen, del Instituto Meteorológico Danés, sorprendió al mundo. La fotografía mostraba a un grupo de perros husky aparentemente caminando sobre el agua en Groenlandia, lo que llevó a muchas personas a considerarla una imagen bella e impactante. Sin embargo, para Olsen, la escena representaba una realidad preocupante: el rápido deshielo del Ártico.
“La reacción me sorprendió”, afirmó el científico. “Me sorprendió ver que tanta gente pensaba que la foto era bonita. Yo lo veía como una situación aterradora”. La imagen fue tomada mientras Olsen y su equipo realizaban un recorrido en trineo sobre el hielo marino en Inglefield Bredning, un área de 80 kilómetros de largo en el noroeste de Groenlandia. En realidad, los perros caminaban sobre una delgada capa de agua de deshielo, que alcanzaba la altura de un tobillo humano.

Olsen, quien dirige el proyecto europeo Blue Action, destinado a estudiar los efectos del cambio climático en el Ártico, capturó la fotografía mientras viajaba con un equipo de científicos que analizaban las condiciones del mar y el hielo cerca de Qaanaaq, una de las ciudades más septentrionales del planeta. Durante la expedición, se hizo evidente que el derretimiento del hielo era inusualmente acelerado. “Llevábamos unas horas de viaje y se hizo evidente que el deshielo era muy grave… (El hielo) se derretía más o menos bajo nuestros pies mientras caminábamos sobre él”, recordó.
Los cazadores locales que acompañaban al equipo también quedaron sorprendidos por la situación. “Buscábamos lugares secos para sacar a los perros y los esquís del agua y no había ninguno a la vista. Dimos media vuelta y regresamos a la costa», relató Olsen. Explicó además que los huskies suelen evitar el contacto con el agua, pero ese día, debido a las altas temperaturas que alcanzaron los 14°C, parecían aceptar la situación con resignación.
El equipo logró recuperar sus instrumentos científicos unos días después, cuando el agua se filtró a través de las grietas del hielo. Sin embargo, Olsen quedó impactado por la rapidez del deshielo, un evento extremo que solo había presenciado una vez en sus 15 años de investigación en Groenlandia. “Se necesita una ola repentina de aire caliente cuando todavía hay nieve fresca sobre el hielo marino sólido”, explicó el científico. Según él, este tipo de fenómenos solía ocurrir solo al final de la temporada, en junio o julio, pero en 2019, el proceso comenzó entre seis y ocho semanas antes de lo habitual.
El impacto de este fenómeno ha sido documentado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), que reportó que en 2019 el 95% de la capa de hielo de Groenlandia se vio afectada por el derretimiento prematuro. Ese año, la isla perdió 532,000 millones de toneladas de hielo, una cifra récord. En promedio, Groenlandia pierde 234,000 millones de toneladas de hielo al año, el equivalente a llenar 6.324 edificios Empire State.
El calentamiento global está provocando que estos eventos extremos sean cada vez más frecuentes. “2019 fue inusualmente muy cálido, al igual que 2012”, señaló la geofísica marina del Servicio Antártico Británico (BAS) Kelly Hogan. En 2012, la temperatura estival superó en más de 2°C la media de 1981-2010 en las áreas sometidas al deshielo estacional. “Estos extremos están volviendo con más frecuencia de lo que hubiéramos imaginado”, advirtió Hogan.

El deshielo no solo afecta la geografía de Groenlandia, sino que también amenaza los medios de subsistencia de las comunidades locales. “Tienen que adaptar sus hábitos de caza y pesca”, explicó Olsen, quien además advirtió que la inseguridad del hielo dificultará la recolección de datos científicos en el futuro.
Para la paleoclimatóloga Bianca Perren, del BAS, la imagen capturada por Olsen en 2019 es un reflejo del impacto del cambio climático en el Ártico. “Es una imagen simbólica de cómo se ve el cambio climático en Groenlandia”, afirmó. “Pero también tiene un lado científico: quizá no tenga precedentes, pero también [ofrece] una gran imagen, algo emblemática, de cómo podría ser el futuro”.
Hogan coincidió en que la fotografía ayuda a comprender la magnitud del problema. “Parece como si los perros estuvieran esquiando sobre algo sin fondo… la sensación es que podrían hundirse en cualquier momento, lo que quizá sea una especie de metáfora de la capa de hielo y del futuro”, concluyó.
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