El problema generacional

Lic. Marco Campos Mena

“Los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres fuertes crean tiempos fáciles, los tiempos fáciles crean hombres débiles, los hombres débiles crean tiempos difíciles.” G.Michael Hopf.

Muy probablemente ha visto o leído esta frase en algún lugar, en pocas palabras es el ciclo de la sociedad humana que no hemos podido romper y de allí se han escrito incontables tratados, libros, pensamientos, críticas, etcétera… la pregunta que debemos hacernos es ¿Podremos alguna vez romper este ciclo?

El problema es que para romperlo necesitaríamos ser todos personas integras y de valores incuestionables, ver emerger un líder del mismo nivel de entereza y que ante el poder encuentre mesura, claridad en sus decisiones y un bien común sin intereses personales, sería algo utópico para los próximos 100 años por lo menos, espero equivocarme y sea mucho antes.

Ninguna generación ha sido perfecta, es injusto criticar a la actual por los defectos que puedan tener, cuando en realidad ello es producto de las decisiones de crianza de una generación anterior y el sistema (o ambiente, como se plantea en un modelo OSAR) que fue creado por las mismas generaciones anteriores, tanta culpa tiene quien prepara el camino como quien lo recorre.

Pero seamos enfáticos en esto, ¡basta de culpar y comencemos a actuar! Hay gran cantidad de situaciones que deben ser atendidas desde hace tiempo y el mejor día para empezar es hoy mismo, el día perfecto para encontrar un nuevo camino hacia dónde queremos llegar y el cómo queremos llegar.

El problema de esta generación es que no tendrán un mundo tan “fácil” como el que tuvieron las anteriores, al menos en el sentido de cómo vivir, trabajar y obtener una seguridad financiera.

Hace algunas décadas, comprar una casa, hacer una familia y sostener un hogar con el ingreso del padre solamente era algo real, se podía vivir sin tantas preocupaciones, aunque la vida era igualmente dura sin todas las comodidades tecnológicas que tenemos ahora, ¿qué cambió?

Hay dos realidades que no pueden ser negadas ni menos preciadas para entender porque las nuevas generaciones se ven en la necesidad de buscar sus oportunidades en cuantas puertas se les presenten, aun cuando a los de generaciones anteriores nos parezca un tanto inadecuado o lo veamos como imposible.

La primer realidad es que la economía no ha sido sustentable y ha dependido de un modelo langosta en el cual se utilizan los recursos finitos para sustentar la producción y el estilo de vida de las personas, esto es algo que podemos ver a simple vista, la inflación es alta, la tecnología cada vez más cara y somos más habitantes para una economía de poco crecimiento, es como si nos repartiéramos un pastel que creció 4% pero la población creció 20 o 30% más, la respuesta es que obviamente nos tocará menos de ese pastel.

La segunda realidad es que el gasto corriente de una persona se ha incrementado de manera considerable ante las nuevas necesidades que tenemos que costear para estar a la par del crecimiento de este mundo acelerado.

Entre estas nuevas necesidades encontramos todos los servicios de internet que como gasto hormiga terminan siendo un costo un tanto elevado para nuestro bolsillo, entre ellos, pagamos el almacenamiento en la nube, servicios de streaming tanto de películas como de video y música, juegos para el celular, aplicaciones de utilidad tanto laboral como de estilo de vida, etcétera. El costo y la cantidad varia de una persona a otra.

También vemos que ahora se invierte una suma considerable en equipos de celular que se están renovando constantemente por una obsolescencia programada de mediano plazo o simplemente por mantenerse a la vanguardia tecnológica, pero no solo es el de los padres, ya también los hijos desde chicos tienen su celular por necesidades actuales e incluso hay escuelas que incorporan la tableta como parte los métodos de enseñanza.

Consideremos también que las distancias a recorrer diariamente son mayores, se lidia con un tráfico espantoso casi todos los días y eso consume también recursos, necesidades de entretenimiento cada vez más costosas; ya no es como antes que se podía entretener a un niño con juguetes de madera.

Ahora bien, el problema central que se presenta en el día a día de los jóvenes tiene que ver con la influencia de malas prácticas y un sentido del humor entre ácido y paradójico, puesto que en redes sociales vemos constantemente como se burlan de diversas situaciones, minimizando un problema que debe atenderse y dejándolo como “cosas que pasan y no le muevas”.

Hay una en particular que me parece más que preocupante; muchos jóvenes aseguran que cuando tengan sus hijos no les van a dar el celular para entretenerlos y los que ya los tienen se burlan de ellos, implantan una idea que les llevará a pensar en que es el único método para atender a los hijos ante una vida de adultos que quieren llevar “a su manera”

Estos son los problemas que se vienen: Una persona me platicó una experiencia cercana a él. Al hijo le daban el celular para que se entretuviera y no les interrumpiera en sus actividades en casa, sean las labores de limpieza o trabajo que se hace allí, total, esta generación nació con el celular y “les va a servir saber manejar la tecnología”. Con el paso del tiempo y al entrar a la escuela, se dieron cuenta de que el niño presentaba retraso lingüístico y social, su capacidad para enfrentar o resolver problemas era casi inexistente y distaba mucho de otros niños de su edad en razonamiento cognitivo. En otras palabras, el niño presentaba retrasos de desarrollo físicos (coordinación de movimientos) y mentales (de capacidad de razonamiento y socialización)

Después de ver las consecuencias, los padres se arrepintieron de haberle dejado el celular tanto tiempo en vez de estimularlo para su desarrollo.

El problema por analizar es que es una situación que se repite en muchas familias y podemos ver desde ya que, dentro de 10 a 20 años, la necesidad de psicólogos y logoterapeutas será enorme para atender a todos los niños que están desarrollando alguna situación como esa u otras similares hoy.

Entre los posibles problemas que pudieran afectar su etapa adulta están el que desarrollen un apego inseguro ansioso o evitativo, que el tipo de crianza negligente, permisivo o barredora los vuelva inseguros como adultos y no encuentren sentido de sus vidas, o incluso veremos más frecuentemente los estragos de las heridas de la infancia, rechazo, humillación, abandono traición e injusticia, con lo cual se terminaría de mermar su potencial para ser uno mismo y desarrollarse íntegramente.

Todo aquello que llamamos la cultura de la cancelación y generación de cristal no es otra cosa que incapacidad para tolerar la frustración, la cual padecen muchos al haber tenido pocas experiencias negativas o incapacidad para la resiliencia al no haber una motivación, bien dice la frase “el que nunca se ha equivocado es porque nunca ha hecho nada” y eso precisamente es lo que hace que ante una situación adversa no sepan como actuar.

Imaginemos ahora como será la vida para las siguientes generaciones cuando vean que la economía es en extremo complicada y en estos tiempos no pinta un escenario favorable, que el planeta necesita medidas urgentes e importantes y que al crecer, no tendrán jubilación, un sistema de salud de calidad y que sus hijos ni siquiera tendrán acceso a una educación pública con lo mínimo para desarrollar su aprendizaje… es entonces cuando los tiempos malos los harán fuertes para construir mejores tiempos, pero en el camino hay grandes obstáculos que pueden hacer que el lapso de tiempos duros sea mucho más largo que lo esperado.

Reitero mi postura, es tiempo de trabajar en mejorar para que las próximas generaciones rompan el desdichado ciclo, un mejor futuro para nuestros descendientes es posible, pero debemos trabajar en ello ya mismo.


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