El PRI se vuelve rural

Los últimos priistas están sobre todo en Coahuila, Durango y partes del Estado de México. Viven en ciudades como Saltillo, Torreón, Monclova, Piedras Negras y Acuña, todas en Coahuila, así como en Lerdo, Durango

REDACCIÓN MÁS / IA

El PRI, antaño dominante en México, ahora apenas gobierna al 4% de la población. Su influencia se mantiene en bastiones rurales y áreas empobrecidas, mientras sus votantes migran hacia Morena. La periodista Viri Ríos analiza el mapa político actual comparado con hace 8 años en su publicado originariamente en: https://elpais.com/mexico/opinion/2024-06-26/los-ultimos-priistas.html

En 2016, el PRI gobernaba a la mayoría de los mexicanos a nivel estatal y controlaba la presidencia. Junto con su aliado, el Partido Verde, dominaba en el 61% de los distritos federales y tenía la mayoría más grande en ambas Cámaras. Hoy en día, cuesta trabajo encontrar al PRI en un mapa. Solo hay dos gobernadores priistas que gobiernan apenas al 4% de la población. A nivel federal, el PRI solo ganó nueve distritos y todo indica que su bancada en la Cámara de Diputados será menor que la del Partido Verde y apenas superior a la de Movimiento Ciudadano.

Secciones electorales alguna vez ganadas por el PRI, elección diputados federales.

Los últimos priistas son una reliquia del sistema de partidos mexicano. Me di a la tarea de encontrarlos con datos. Para ello, realicé un modelo estadístico que identifica qué variables se asocian con la existencia de priistas en 2024. Se considera que alguien es priista cuando en la elección presidencial votó por Xóchitl Gálvez marcando el recuadro del PRI y ningún otro. Las enseñanzas del análisis son varias. Los priistas son de bastiones y se mantienen a base de liderazgos locales a los cuales les son muy leales.

Los últimos priistas están sobre todo en Coahuila, Durango y partes del Estado de México. Viven en ciudades como Saltillo, Torreón, Monclova, Piedras Negras y Acuña, todas en Coahuila, así como en Lerdo, Durango. Dentro del Estado de México, los últimos priistas habitan en Almoloya de Juárez y Atlacomulco, así como al sureste del Nevado de Toluca, en municipios como Zumpahuacán y Xalatlaco.

Porcentaje de voto por el Porcentaje de voto por el PRI en la elección presidencial de 2024, según datos del INE.

Hasta 2018, el PRI era un partido exitoso entre los votantes de bajo nivel socioeconómico. En 2024 eso cambió, ya que estos votantes migraron a Morena. Ahora, el PRI se distribuye casi de manera homogénea entre distintos niveles de ingreso. Incluso, en algunos de mis modelos se encuentra que los porcentajes de votación del PRI son menores en municipios con poco nivel de pobreza.

Si bien los priistas no habitan las zonas más pobres, sí habitan zonas que se han empobrecido. Ambas variables son diferentes porque el empobrecimiento es relativo y puede suceder tanto en municipios pobres como ricos. 

Durante el sexenio de López Obrador, la pobreza disminuyó de manera importante, pero no en todos lados. En lugares como Atotonilco (Jalisco), Villa de Cos (Zacatecas) y Tepezalá (Aguascalientes), donde la pobreza y la carencia en acceso a la salud aumentaron, el voto por el PRI se mantuvo en niveles elevados. Los últimos priistas habitan donde el sexenio de López Obrador observó aumentos en pobreza.

PRI según el nivel de ingreso en la elección presidencial de 2024, según datos del INE y del INEGI.

EL VOTO CON EL PRI SE ASOCIA CON LA RURALIDAD

Los últimos priistas suelen vivir en lugares como Tepehuacán (Hidalgo), Saín Alto (Zacatecas) o Guadalupe y Calvo (Chihuahua), espacios mayormente rurales o ciudades pequeñas.

Cuando los priistas dejan de serlo, su opción más común es votar por Morena, casi nunca por el PAN. El 66% de las secciones que el PRI ganó en 2018 fueron ganadas por Sheinbaum en 2024. En cambio, solo el 7% fueron ganadas por el PAN, el 16% por el PRI y el 8% por Movimiento Ciudadano.

En general, el modelo indica que los últimos priistas viven fuera de las principales urbes, en lugares donde la política social y laboral del sexenio no fue exitosa, pero que tampoco son las zonas más pobres del país. Los gobernadores priistas parecen tener todavía mucha capacidad de movilización. Por supuesto que hay muchos priistas de distintos tipos, sin embargo, no cabe duda de que muchos de ellos comen cabrito y les gusta escuchar al gran Ramón Ayala.

Con información de EL PAÍS.


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