Oaxaca, Oaxaca, 01/06/26 (Más).- La fotógrafa zapoteca Citlali Fabián fue reconocida como la mejor fotógrafa del año en los Sony World Photography Awards 2026 por su serie “Bilha, Historia de mis hermanas”, un proyecto que retrata desde la dignidad a mujeres activistas de Oaxaca y reivindica el poder político, comunitario y memorial de la imagen.
De acuerdo con información publicada por El País, la artista originaria de Yalálag, Oaxaca, construyó esta serie a partir de ocho retratos realizados e intervenidos por ella misma, en los que amplifica las historias de defensoras del agua, el territorio, la diversidad lingüística, los derechos de las mujeres, los maíces nativos y el cine comunitario.
Fabián, de 37 años, ha desarrollado una trayectoria marcada por la memoria, la identidad y la representación de las comunidades indígenas desde una mirada propia. Ha sido becaria de la Fundación Magnum y National Geographic, además de formar parte de los colectivos Women Photograph e Indigenous Photograph.
Su trabajo ya había alcanzado reconocimiento internacional en 2018, cuando su serie “Mestiza” fue seleccionada por The New York Times como una de sus historias fotográficas favoritas, y en 2023 fue invitada por World Press Photo como juez regional.
Actualmente radicada en Londres, Reino Unido, Citlali Fabián se presenta como fotógrafa yalalteca y migrante de primera generación. Su relación con la fotografía comenzó desde la infancia en la ciudad de Oaxaca, donde observaba los rollos que llegaban a la tienda de su padre para ser revelados.
“La conexión con la gente y el entendimiento de que estaban recolectando la memoria me marcaron de una forma en la que no la puedo separar de mi vida”, compartió la artista en entrevista con El País, al explicar cómo la fotografía se convirtió para ella en una forma de preservar historias y afectos.
Uno de los momentos decisivos de su formación ocurrió cuando obtuvo una beca para visitar el Archivo de Rochester, en Nueva York, donde encontró imágenes de comunidades oaxaqueñas tomadas por Lola Álvarez Bravo y Mariana Yanpolski. Ahí reconoció territorios familiares, pero también se enfrentó a descripciones impersonales que borraban nombres y contextos.
“Fue muy fuerte ver a las abuelas en retratos y encontrar a las personas que ya no tenían nombre. Eso me hizo sentido para seguir haciendo mis fotos”, recordó Fabián, quien desde entonces ha buscado que sus imágenes no reproduzcan miradas colonizadoras ni despojen de identidad a las personas retratadas.
Para la fotógrafa, retratar no es solo un acto técnico, sino un ritual vinculado con la memoria. Esa visión nació también de su abuela, quien entendía la fotografía como un momento especial y se preparaba antes de ser retratada, consciente del valor afectivo de una imagen conservada en el tiempo.
En “Bilha, Historia de mis hermanas”, Fabián llevó esa idea a un proceso colectivo: antes de tomar fotografías, conversó durante horas con las mujeres retratadas, compartió café, escuchó sus historias y permitió que ellas participaran en la elección de las imágenes con las que serían representadas.
La artista considera que esa decisión forma parte de una responsabilidad creativa y política, especialmente para quienes provienen de comunidades del sur global. Su aspiración es que las personas puedan verse reflejadas con dignidad en sus imágenes y reconocerse en ellas.
El reconocimiento internacional a Citlali Fabián no solo celebra su obra individual, sino también las historias de las mujeres oaxaqueñas que integran la serie. Su mayor deseo es convertir el proyecto en un libro que regrese a las comunidades y permita que niñas y niños puedan mirar esas fotografías y decir: “Sí somos”.
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