Ciudad de México, noviembre 17. El billete de 50 pesos de la Familia G, que entró en circulación en México el 28 de octubre de 2021, se convirtió en un fenómeno cultural gracias a “Gorda”, la ajolote que aparece en su reverso y que ha impulsado a millones de personas a guardarlo como si fuera un tesoro. Impreso en polímero y de color morado, el billete tuvo una recepción extremadamente positiva desde el primer día, y el dibujo del ajolote fue el detalle que cautivó al público al punto de convertirlo en objeto de colección.
De acuerdo con información retomada por Animal Político, la popularidad del billete se consolidó un año después de su lanzamiento, cuando fue reconocido como Billete del Año por la Sociedad Internacional de Billetes de Banco. Ese premio elevó aún más su estatus como pieza de culto. Más de cuatro años después, el Banco de México (Banxico) reportó en un informe que 9.8 millones de mexicanos afirman que guardan o coleccionan este billete de 50 pesos, tratándolo como una pieza especial más que como simple medio de pago.
Banxico detalla que el 83% de las personas encuestadas, equivalente a 42.5 millones de habitantes, dijo de manera espontánea que conocía o había escuchado hablar de esta presentación del billete. Más de la mitad de ellas mencionó que lo identificaban específicamente por el ajolote que aparece en el reverso, lo que confirma el impacto de la imagen de Gorda en la percepción pública.
En el anverso, este billete retrata el México Antiguo con una representación de la Gran Tenochtitlan, basada en un mural de Diego Rivera. En el reverso se ilustra el ecosistema de ríos y lagos, las chinampas, junto con un ajolote y el maíz en Xochimilco, en Ciudad de México, zona considerada patrimonio cultural de la humanidad. La modelo para el diseño del billete fue Gorda, una de las seis ajolotes que viven en Axolotitlán, un museo dedicado a preservar, difundir y rescatar a esta especie endémica de la capital. Pamela Valencia, directora y fundadora de este espacio, recuerda que Banxico la invitó en 2019 a colaborar en el proyecto.
Personal del Banco de México visitó las chinampas y a los agricultores de la zona, y conoció de primera mano las problemáticas que enfrenta el ajolote, un anfibio que conserva características milenarias de las salamandras, aunque es más cercano a las ranas y sapos. Después de esa visita, Gorda —una ajolote de tipo pardo o silvestre (Ambystoma mexicanum), de coloración oscura— participó en una sesión fotográfica de seis horas junto con otros cinco ejemplares. De ese trabajo surgieron las imágenes que servirían como base para el diseño del reverso.
Durante el proceso, el equipo de Banxico pudo observar sus colores, cómo nadaban, respiraban y se alimentaban. Valencia explica que la labor de Axolotitlán fue cuidar a los animales en todo momento y vigilar la temperatura del agua. El resultado fue que Gordita, como la llaman cariñosamente, quedó inmortalizada en el billete de 50 pesos, algo que el equipo del museo no supo con certeza hasta 2021, cuando se lanzó formalmente la nueva pieza. A partir de entonces, la ajolote se convirtió en una especie de “mascota nacional”.
La proyección de Gorda trascendió al propio billete. Hoy es posible encontrar frazadas, toallas, tazas, peluches y todo tipo de artículos de memorabilia con el diseño del reverso del billete de 50 pesos. Fotografías de la ajolote protagonista, captadas por el fotógrafo Dennis Flores, han acompañado este boom visual y han reforzado su presencia como símbolo popular.
El peso cultural del ajolote fue destacado en la conferencia “El axolote: su origen mítico, su biología extraordinaria y su fuerza como símbolo cultural”, organizada en septiembre pasado por El Colegio Nacional en Ciudad de México. En ese evento, el escritor y cronista Juan Villoro recordó que el autor argentino Julio Cortázar, con su cuento “Axolotl”, colocó a este animal en el centro de la literatura fantástica. Villoro señaló que el ajolote no es solo un objeto de estudio científico por su capacidad de regenerar extremidades, sino también un símbolo de pertenencia mexicana, “una posibilidad de recuperar algo de la tierra perdida”.
Los datos de Banxico revelan hasta qué punto el billete se ha transformado en pieza de colección. Entre quienes dicen guardar o coleccionar este papel moneda, el 68% tiene entre una y cinco unidades; el 13% conserva de seis a diez; el 9% acumula de once a veinte, y el 10% posee más de veinte billetes. Si 9.8 millones de mexicanos preservan al menos un billete de 50 pesos, se estima que alrededor de 490 millones de pesos de esta denominación, equivalentes a más de 26 millones de dólares aproximadamente, se encuentran fuera de circulación.
Villoro calificó este fenómeno como algo insólito: en un país donde a muchas personas les falta dinero, millones deciden no gastar este billete porque lo consideran hermoso y porque sienten que representa algo muy especial de la identidad mexicana.
La fascinación ha dado origen incluso a un mercado informal de reventa del billete, donde se ofrecen precios que van desde 300,000 hasta 1.5 millones de pesos por una sola pieza. Sin embargo, Mario Almela, director del Centro Numismático de México (Cenumex), aclara que, al tratarse de un billete de curso legal vigente, su valor real es el que marca la denominación. Explica que este tipo de sobrevaloración no es exclusiva de este billete, sino que también ha ocurrido con monedas u otras piezas que han recibido atención por su diseño estético y su valor apreciativo, lo que lleva a personas ajenas al ámbito numismático a asignarles precios irreales.
Almela añade que, en numismática, ciertos factores sí pueden aumentar el valor de una pieza: por un lado, la escasez y, por otro, la demanda. Cuando hay pocos ejemplares o cuando existe una demanda muy alta, el valor puede subir. También influye el estado de conservación: una pieza en condición perfecta puede elevar notablemente su precio. Además, las rarezas, como errores de impresión, son muy apreciadas, aunque hoy son extremadamente inusuales debido a los estrictos controles de calidad de la fábrica de billetes del Banco Nacional de México. Encontrar un billete mal hecho en circulación sería muy raro y, en ese caso, sí podría tener un valor extra.
Actualmente, Gorda es ya una ajolote geriátrica, explica Valencia. Por esa razón, ya no se le exhibe de forma cotidiana en el Museo del Axolote, con el fin de proteger su salud y buscar que permanezca con ellos algunos años más. La fundadora de Axolotitlán defiende la decisión de colocar a estos anfibios en el billete de 50 pesos, pues la considera una gran estrategia para acercar al público a una especie emblemática que durante mucho tiempo pasó desapercibida para la mayoría.
Valencia recuerda que, durante años, los souvenirs solían estar dominados por figuras de jaguares o colibríes, pero ahora el ajolote ha ido ganando presencia en la cultura y en la vida cotidiana. Subraya que no se puede rescatar lo que no se conoce: al poner a un ajolote en un billete que pasa por las manos de millones de personas, se abre la puerta a la curiosidad, al conocimiento y, eventualmente, a acciones concretas para mejorar los ecosistemas y rescatar a la especie. A su juicio, este billete es un primer gran paso que abre un portal hacia cambios profundos en favor del ajolote y de su entorno natural.
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