EL PEOR ESCENARIO

Por Horacio Cárdenas Zardoni

Parecía el mayor éxito social, político, popular, emocional, y quién sabe cuántas cosas más, el concierto del Grupo Frontera en Saltillo para celebrar el día de la Independencia de México.

Por esas cosas de agenda, del popular grupo de música norteña, el festejo no se hizo el día oficial, el 15, pues se presentaban ni más ni menos que en el zócalo de la ciudad de México. Pero siendo de origen coahuilense, para más señas del municipio del que tomaron su nombre artístico, y al que vista la crisis económica de la región centro, volvieron a poner en el mapa, el evento se adelantó para el 14, jueves. Ni modo, allá en palacio de gobierno y en la plaza de armas, habría que celebrar a la antigüita, el puro grito, los puros honores, y nada de jolgorio, que se trasladó a la calle.

Alguien podría decir que para ser verdaderamente cosa del pueblo, tiene que ocurrir en la calle, en las plazas, en descampado, pero sin pretender ponernos filosóficos, que no se nos da en absoluto, muchos de esos se han convertido en “no lugares”, según la teoría de Marc Augé, quien nos dice que son sitios para transitar por ellos, si buen nos va, no para estar, no para vivir, no para ser. Antes la plaza de armas servía para platicar, departir, debatir, para darle de comer a las palomas, jugar a la pelota, para el romance y mil cosas más, pero ya parece que el segundo o tercer carril del bulevar Venustiano Carranza podría servir para ello. Aunque escribiendo eso, fíjese qué curioso, viendo a los muchachos del Instituto Tecnológico de Saltillo en sus tiendas de campaña, en arengas o en bailables en pleno asfalto, tenemos que rectificar, y decir que sí se puede estar allí, así sea temporalmente.

El relato de lo acontecido lo sabe usted mejor que yo, se ha difundido por redes sociales con pelos y señales, siendo lo que verdaderamente llama la atención, la ausencia de versiones oficiales al respecto, y esto se nos ocurre a nosotros que pudiera deberse a que contrario a lo que dijimos en las primeras líneas, lo del Grupo Frontera no contó con el mejor escenario, uno que diera cabida, si se le puede decir así, pues era a cielo abierto, a cincuenta mil espectadores, sino con el peor posible.

Desde el primer momento, cuanto los alumnos no habían todavía tomado la calle, apenas estaban en la explanada a la que se apersonó, de muy mal talante y con muy poquitas ganas, la directora del ITS, María Gloria Hinojosa Ruíz, la funcionaria manifestó que ella no era culpable de lo que había sucedido y de lo que la culpaban los protestosos, de haber convertido al edificio y explanada en una cantina. Con una ingenuidad que hace preguntarse a uno ¿qué hace ella como directora de un instituto regional?, manifestó que a ella le pidieron las instalaciones, y ella (sin ningún albur intencional), se las prestó, cedió, concedió, lo que usted quiera.

Ahora sí que mal, cuando un funcionario público, del nivel que sea, asume un cargo, se hace un proceso de entrega recepción, en el que acepta lo que se le está entregando en custodia, para mantenerlo en las mismas condiciones que lo recibe y si es posible y dable mejorarlo, si algo falta porque se perdió o se lo robaron, debe acompañarse con un acta ante el ministerio público, federal en el caso del Tec Saltillo, de que no está completo o está dañado, para que cuando San Pedro, o quien esté de guardia, de fe de lo que se dice. Pero si es como dicen los muchachos, que cuando llegaron a clase el lunes los baños estaban en mal estado, peor que de costumbre, ¿qué podía decir la directora en su defensa? Ni modo de que citara aquella famosa de Isidro López cuando andaba en campaña, ‘y digan que Chilo mió aquí’, como que no va para ponerlo en letras doradas en los sanitarios del edificio madre.

Pero todo eso es anecdótico, lo que no lo es, es que nadie fue para decir esta boca es mía, y proceder a desactivar la inconformidad, el descontento y las manifestaciones, antes que estas ocurrieran. Y no se procedió porque como en el beisbol, la jugada se llama en bola ocupada, cuando un jugador se roba una base mientras la pelota está en otra parte del campo. Pues así acá.

Sí, fue el municipio o el estado, o ambos, los que solicitaron las instalaciones, y fue la directora la que accedió. ¿pero porque no salió algún funcionario municipal o estatal para explicar lo que hubiera qué?, pues porque el edificio es propiedad federal, y no tiene jurisdicción sobre él, ni sobre sus empleados, ni sobre nada. A la hora que truena el cuete… pues tampoco puede hacer nada, porque los alumnos lo son de una institución federal, no de una del estado y menos del municipio, así que no les quedó más que sentarse sobre sus manos y ver desde la barrera lo que ocurría en el ruedo de bulevar Carranza, donde ocurría poco o nada.

La directora, ahora ex, con cara de fuchi, dijo en el mismo rato, que por ella no había problema, que con todo gusto se ponía a disposición del Tecnológico Nacional de México, abundando  horas más tarde que ningún interés tenía en permanecer o regresar a la dirección del ITS. Mal de parte del TNM de mandar a dirigir los tecnológicos regionales a gente que ningún gusto tienen por el cargo que detentan, ni por el sueldo, ni por las prebendas, ni por nada. ¿me quitan?, pues me voy y háganle como puedan.

Del estado hubieran mandado luego luego al secretario de educación, como pasó con los campesinos taxistas de la UNTA cuando fueron a tomar la dependencia hace cosa de un mes. Órale, da la cara y lo arreglas porque lo arreglas ¿la Federación? ¿la 4T?, ¿la maestra Lety, secretaria de educación pública, el subsecretario o el director general del Tecnológico Nacional de México?, no, ellos se toman las cosas con calma. Allá después de que les llegó el telegrama, o lo que sea, de lo que estaba sucediendo en Saltillo, se pusieron a pensar qué hacer, luego de quien sabe cuantas horas de que estaba tomado el bulevar Carranza, mandaron a un representante, lo cual es un decir, el director del Instituto Tecnológico de Linares, quien se dejó venir a la hora del tráfico desde la Carretera Nacional, atravesar Monterrey, atorarse en la salida de las fábricas de Ramos Arizpe, y venir a dar al bloqueo que los muchachos del Tec Saltillo tenían desde Reynosa, la calle, no la ciudad. Y ahora sí: a ver muchachos, ¿pues qué traen? Y lo que le dijeron, lo que acordaron, lo que sea, pues a hablar a México para transmitirlo y ver qué decían allá. Y mientras, Saltillo, los saltillenses, el gobierno municipal y el estatal esperando, y esperando. Eso pasa cuando la gente que tiene autoridad lo que menos quiere es tener autoridad y menos usarla. Tan fácil o tan difícil como mandar alguien desde México con credenciales, oficios, presencia caray, para decir y decidir, al pobrecito de Linares, de plano le preguntaron ¿y tú quien eres?, y como no traía poder de nada, pues así lo trataron.

No nos extrañaría que allá en México hubieran dejado pasar el tiempo y crecer el problema para perjudicar al gobierno no morenista de Coahuila y al tampoco morenista de Saltillo, de acuerdo, pero acá se la barrieron fácil: es un asunto federal, arréglalo tú… o suéltalo y lo resolvemos aquí en diez minutos, no menos, como quince. Así las cosas cuando juegas al beis en el peor escenario posible.


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