El pasivo de Morena

Por Jorge Arturo Estrada

El gobierno de AMLO se convirtió en su principal pasivo

Los resultados electorales, por las diputaciones en el 2021, no fueron del agrado presidencial ya que debilitaron sus planes reformistas, que pasan por la constitución. Aunque, un saldo muy importante de esa jornada fue que también se sintió traicionado por la clase media ilustrada, que decidió abandonarlo, en las zonas urbanas e incluso en la capital del país, votando por la alianza PRI-PAN-PRD. Esa fue su mayor pérdida.

Lo anterior, más las revelaciones de la corrupción de sus cercanos y la falta de brillantez de su gestión lo tienen extremadamente molesto, ya que sus planes para extender la vida política de la 4T están en riesgo. Aunque todo esto, es mayormente atribuible a las debilidades intrínsecas de Morena y del propio Andrés Manuel y no por las virtudes de los partidos opositores.

Esta falta de contundencia electoral de Morena molestó al presidente, quien rápidamente realizó una serie de ajustes estratégicos. Ya está reforzando sus estructuras y también intenta proteger y promover a sus delfines. Además, ha intensificado sus intentos para desprestigiar, aún más, a sus adversarios prianistas, periodistas y al propio INE.

Sin embargo, en la consulta de la Revocación de Mandato, aun pasando por encima de las leyes electorales, tampoco pudo acarrear los votos suficientes que le generaran lucimiento y la etiqueta de invencible. AMLO, se quedó en 15 millones de votos pese a haber usado sus fotos, programas y cientos de millones de pesos en propaganda ilícita. Una cifra muy alejada de los 30 millones que presumía hasta hace unos cuantos meses.

El cierre de sexenio será trepidante y la elección de gobernador de Coahuila quedará atrapada en esa vorágine política. Los resultados serían imprevisibles, por el momento.

| ¿Quién será más castigado en Coahuila, el Prian o AMLO?

En Coahuila, se dará un enfrentamiento singular en el 2023. Entre otras cosas, veremos quien recibirá un castigo mayor de los votantes: el presidente López Obrador, con casi cinco años de desgaste acelerado o el Prian, con su largo bagaje de pasivos a cuestas, con alianza o sin ella. Esa, será la principal incógnita para descubrir. Luego, vendrá la eficiencia de las maquinarias para acarrear los votos cautivos.

El voto del miedo y el voto de castigo serán ingredientes relevantes de esa elección. No será cuestión de popularidad. En Coahuila, no habrá un Samuel García ni un Luis Donaldo Colosio en las boletas. Los aspirantes principales serán un par de políticos tradicionales, de trayectorias más o menos amplias, independientemente de sus edades. Así que, quien se posicione como un personaje atractivo para las clases medias de la entidad, tendrá ventajas.

Para ganar Coahuila, el candidato deberá ser percibido como alguien que será capaz de generar las mejores opciones de progreso y de calidad de vida para los coahuilenses. Los regalos en tarjetas ya no bastan. Acá, la demagogia morenista ya no hipnotizará a muchos. Tampoco esta contienda será un duelo de ideologías, serán políticos coahuilenses de clase acomodada, aunque, probablemente, algunos hayan prosperado al amparo del prianismo que nos ha gobernado.


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