Por Horacio Cárdenas Zardoni
¿Porqué, porqué, le preguntamos a los cielos, porqué nos tenía que tocar nacer y vivir en una ciudad trazada a la buena de Dios y no por los ángeles que tiene Él dispuestos para trabajar de arquitectos y urbanistas?
La verdad de las cosas es que nos da envidia, y envidia de la mala, que no hay de otra clase, cuando nos presumen que Puebla de Zaragoza, anteriormente Puebla de los Ángeles, es una ciudad que trazaron los mismísimos ángeles del Señor. En cambio Saltillo, parece que no solo los ángeles, sino cualquier criatura celestial se quedó, cuando mucho, en San Luis Potosí, cuando la exploración y la conquista de la Gran Chichimeca, y le dejaron la chamba de planear Santiago del Saltillo al que estuviera menos cansado, al que vieron que no estaba haciendo nada, o al que peor les caía. Ni que decir, que así les quedó la famosa ciudad que hoy es capital de Coahuila, no se la complicó aquel abuelo nada, ¿por allí va el arroyito?, pues las calles que sigan el curso del mismo, nomás un par de metros de cada lado, y que aquel siguiera corriendo por el centro, que hasta de desagüe de aguas negras les serviría, listo el muchacho aquel.
Ya no pidamos vivir en Puebla de los Ángeles, pero hay trazados lógicos, razonables, y si usted quiere, hasta faltos de imaginación. Para eso los norteamericanos se pintaban solos, se siguen pintando, si ha visitado Washington o Nueva York, o de perdida visto películas ambientadas en aquellas ciudades, llama la atención que no se fundieron el cerebro al decidir que el mejor trazo de una ciudad era el de una cuadrícula, y a lo mejor porque en aquellos años fundacionales no tenían demasiados héroes que homenajear plantándole su nombre a una calle o avenida, sobre un eje de la cuadrícula pusieron letras, sí esas del abecedario, de la A hasta la Z y si había espacio, dobles AA, BB, etc. Y del lado del otro eje números, comenzando con el uno y de allí en fondo. Así de simple, de sencillo y de efectivo.
Ya luego las ciudades se vieron afectadas de gigantismo, sobre todo con la llegada de su ruidosísima majestad, el automóvil, y hubo que pensar en nuevos diseños, siendo el más usual el de los periféricos, las ciudades planearon su crecimiento en función de círculos concéntricos, obviamente cada vez más amplios y alejados del centro, pero que al imbricarse sobre la cuadrícula cada vez más extensa, pero todavía dentro de lo razonable. Ciudades de este tipo está San Antonio, Texas, y en México Aguascalientes, a las que les ha funcionado bastante bien el esquema.
Y tenemos a Saltillo… una ciudad que parece hecha no solo al ai’ se va, sino planeada por sus peores enemigos, nuestros antecesores.
A nivel de justificación, suponiendo que hiciera falta algo así, ¿Quién iba a pensar que Saltillo fuera a crecer más allá de los mil o dos mil habitantes para llegar al millón, y eso de camino a quién sabe cuántos?, ¿quién iba a pensar que le reclamarían no haber planeado con una visión de cuatrocientos, quinientos o más años?, ¿Qué las calles que normalmente transitaban las personas a pie, con muy pocos animales de tiro para vehículos pequeños, iban a tener que dar paso, que no adaptarse, a monstruosidades metálicas que transportan cincuenta u ochenta personas cómodamente aplastadas unas contra otras, en un aura de insoportable ruido y humo?, eso más lo que traiga el futuro a los siguientes habitantes de Saltillo.
Y es así como llegamos a los cuatrocientos sesenta y tantos años de su fundación, dependiendo la cuenta de cada quien, Saltillo es una ciudad que va que vuela a convertirse en un área conurbada indistinguible, lo mismo que le ha pasado a muchas otras, con la salvedad de que… aquí no hubo planeación de inicio, como tampoco previsiones a futuro al paso de los siglos, y de repente, esto solo para darle emoción a la narración, nos hallamos con las calles, avenidas, calzadas, pasos elevados, atascados de vehículos, cuyos conductores no hallan la manera de cómo movilizar en el denso tráfico.
Allí donde la ve, Saltillo es una ciudad de una sola avenida, Venustiano Carranza, que probablemente desde siempre fue el medio de comunicación entre Monterrey y la propia Saltillo.ni que decir que por ser la única avenida, ha sido ampliamente rebasada por el tránsito, las adecuaciones que se le han ido haciendo, algunas medio mafufas, como esa de cerrar las vueltas a la izquierda de toda la vida, o recortar las banquetas para un carril adicional a la altura de la delegación del IMSS, han quedado rebasadas. Hacia el poniente, hay dos calzadas, mismas que se crearon para servir a la zona industrial de la ciudad, Isidro López y Vito Alessio Robles, esta última que se termina incorporando a la anterior. Al oriente está Abasolo, y… se acabó Saltillo. Y sí, en su momento se hizo un periférico, mismo que luego se perfeccionó con pasos elevados, pero la esencia de la cuadrícula quedó en las arterias mencionadas.
Cabildos han ido y alcaldes han venido y nomás no ha habido planteamientos serios para solucionar el problema de vialidad de la capital coahuilense. Ahora se ha filtrado como opción, lo que se ha comentado muchas ocasiones, repetir para Venustiano Carranza lo que se hizo en otros puntos de la ciudad, armar un par vial, en este caso sería con Isidro López Zertuche…
Y como que la gran solución es algo que ha conseguido que la gente frunza la nariz o el entrecejo, dependiendo de la maña de cada quien, porque está clarísimo que urge una solución, a la brevedad, pero… ¿Isidro?
Porque sea lo que sea, Venustiano Carranza es una avenida bonita, o bueno, más o menos bonita, por comparación. Hay casas que fueron de campo, otras que eran indudablemente de lujo, está la Universidad, el Tecnológico, varios edificios modernos de buen ver, árboles, un camellón bien puesto.
¿Isidro?, eso no deja de ser un paso de tráileres, de muchos tráileres, de un demonial de tráileres, con los que el tráfico vehicular tendría que convivir, obvio con desventaja, y con tanta fábrica, bajo ninguna circunstancia podría decirse que es una vialidad bonita. Isidro se convierte en Emilio Carranza y llega hasta la antigua estación de trenes, ya casi sin tráfico, quien sabe si el proyecto considere también esta última como parte del par.
¿Qué hacer?, o más bien ¿qué otra cosa hacer?, el tráfico mejoraría con mandar todo el tráfico de sur a norte por una y de regreso por la otra, eso satisfaría a la gran mayoría, y total, el paisaje es nomás de pasada y por un rato, en un descuido hasta “se gentrifica”. Ya ni llorar es bueno de preguntarnos cómo llegamos a esto, lo que habría que hacer es ir pensando en el futuro, porque Saltillo no parará de crecer, y no halla para dónde ni por dónde circular para llegar allá.
Descubre más desde Más Información
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
