Por Marco Campos Mena
La única constante en este mundo es que todo seguirá cambiando…
Para muchas personas la idea de que tengan que actualizarse para mantener su trabajo puede sonar casi ridícula, pues, no lo han hecho en años y se trata de una idea sin sentido para el trabajo que están realizando; después de todo: “Las cosas son lo que son y nunca han cambiado”.
El hecho de que la última revolución laboral haya sido hace tanto tiempo no quita el tema de la mesa porque ha habido pequeños saltos a los que ha sido fácil de alguna manera acoplarnos, y aún así, ha habido gente que termina perdiendo sus trabajos por cuestiones que no parecían un gran salto, pero que si generaron un cambio del que no hubo marcha atrás.
¿Recuerdan cómo hace algunos años aún había algunos puestos que ya no son indispensables? Parte de ellos fueron reemplazados por la llegada de la computadora personal y el como cualquiera puede desarrollar las actividades sin tener mayor conocimiento que saber usarla un poco.
El cambio pudiera parecer algo insignificante, pero fue radical en el aprendizaje y el cambio generacional. Lo que para las generaciones más recientes es algo totalmente normal e intuitivo, para las generaciones pasadas era algo difícil de aprender y en muchos casos considerado algo que no pasaría.
Del mismo modo nos estamos enfrentando poco a poco al cambio que muchos nos podemos estar negando a que vaya suceder: el reemplazo total de la humanidad por la inteligencia artificial y la automatización.
Las nuevas generaciones están comenzando a trabajar con gran familiaridad utilizando las IA para obtener resultados rápidos y de un nivel más alto que aquel que realmente tienen porque potencian su capacidad con el uso de herramientas, lo cual llena los espacios de debilidades y los vuelve un poco más expertos en el desarrollo de las tareas pese a no contar con títulos o capacidades adquiridas mediante el estudio y la experiencia.
Y sin embargo, tenemos el dilema de si esto es ético, o de si debería establecerse un límite moral…
El claro ejemplo es la industria de la música: un segmento en el que el talento ha sido lentamente reemplazado por simplismos y fundamentos de marketing para las ventas…
En el pasado era común ver cómo había grandes compositores, músicos capaces de crear poesía que se integraba a temas musicales pensados tan a fondo que existía una relación perfecta entre lo que se escuchaba y la letra; los cantantes por lo general dominaban por lo menos uno a cuatro instrumentos y los miembros de los grupos eran lo bastante estudiados como para hacer armonías vocales complejas.
Con el paso de los años la composición se terminó volviendo un tema de unos pocos; hay artistas que compraban los derechos de uso de alguna composición y con eso tenían suficiente para poder utilizarla a discreción. Luego se comenzó a contratar a un grupo de personas para componer letras cada vez más simple y pegajosa… se siguió una estrategia de composición basada en la repetición de ideas flojas y vacías… como si esperaran que el oyente no fuera capaz de entender algo más complejo que eso.
Hoy en día es cada vez más común ver cómo se puede solicitar a la IA que cree una composición que pueda venderse a un público a nivel mundial y tener un éxito seguro… y lo que es más preocupante: puede crear la música entera sin necesidad de entrar a un estudio de grabación.
Los datos no mienten: hay “artistas de IA” que tienen éxitos a nivel mundial y que monetizan mejor que muchos artistas reales consolidados. La monetización en redes se volvió cuestionable por ello y muchos han comenzado a protestar sobre si deberían pagarles o no o por lo menos agregar una etiqueta que diga “creado con IA”
Esto mismo se está volviendo el común denominador en casi cualquier área, ya que podemos agregar a la IA nuestros datos y tener a nuestro contador, psicólogo, asesor legal, estratega de marketing o administración o casi cualquier profesión y al costo de una suscripción.
¿Qué tanto ofrece en resultados? Depende de la calidad que esperamos: mejor que un profesionista de bajo nivel, definitivamente, pero sin las capacidades de uno de alto nivel o su proactividad para detectar ciertos cambios o tendencias indispensables.
Esto no sataniza a la IA, por el contrario, nos acerca a un nuevo mundo laboral en el que la preparación forzosamente tiene que ser mucho mayor para poder estar al nivel de un mundo tan acelerado en cambios, un mundo en el que el más preparado tendrá mejores oportunidades que aquel que solo tiene los conocimientos básicos.
Las habilidades se están revalorando de acuerdo a las capacidades y es por eso que vemos también muchas ofertas laborales de trabajos aparentemente mejor pagados pero para los cuales solo se ofrece un salario mínimo porque ya es algo que cualquiera puede hacer.
Es necesario que tomemos un cambio bastante drástico en este momento en el sistema educativo para poder seguir el ritmo de la evolución laboral.
Muchas de las personas que ahorita pueden estar disfrutando de un buen sueldo por su preparación, ahora tienen que ser creativos en el valor agregado que tienen que poder ofrecer para seguir estando en ese nivel de sueldo y no ser reemplazados.
Y tal vez piense “tendré que trabajar más duro y por más horas” pero esto no sirve, ya que si trabajar duro fuera la solución, el burro sería el dueño de la granja,
Lo que tenemos que hacer es comenzar a dar mejores resultados en menor tiempo y poder hacer que lo impensable suceda gracias a la creatividad para encontrar el como si se pueden hacer las cosas.
Es necesario trabajar con inteligencia, no duro, para poder estar al nivel que este mundo acelerado nos requiere, y para ello la preparación de las siguientes generaciones tiene que cambiar desde las bases, antes de que tengan resistencia al cambio y se extingan como sucede en todo proceso evolutivo.
Quienes tengan hijos de menos de 5 años están en el momento ideal para hacer cambios en casa que generen hábitos y formas de pensar totalmente innovadoras: es necesario eliminar las distracciones en los lapsos de trabajo consciente, conocer nuevas metodologías de aprendizaje y desarrollo, y de hecho, eso es muy fácil, todo el contenido que quieran lo pueden encontrar en youtube y comenzar a desarrollar hábitos de estudio que los preparen para el nuevo mundo laboral.
Quizá más importante aún, crear cultura emprendedora y enseñar a fallar, y con esto me refiero a desarrollar la resiliencia que viene del fracaso para poder levantarse otra vez y volver a intentarlo con aprendizaje; todo en esta vida dependerá ahora de ello.
“Si me caigo siete veces, me levantaré ocho veces”
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