Chilpancingo, 24/09/24 (Más / IA).- A casi una década de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, un nombre sigue resonando en las investigaciones: ‘El Patrón’. Este misterioso personaje, mencionado en varios testimonios y reportes oficiales, parece haber jugado un rol clave en la toma de decisiones que culminaron en los ataques y desapariciones de los estudiantes normalistas la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero. Sin embargo, hasta la fecha, su identidad sigue envuelta en sombras.
Aquella noche, dos grupos de normalistas fueron detenidos por la Policía Municipal en distintos puntos de Iguala. Uno de ellos, compuesto por 23 estudiantes, fue extraído de la barandilla municipal por César Nava González, subdirector de la Policía de Cocula, quien mencionó a Francisco Salgado Valladares, su homólogo de Iguala: “Me voy a llevar a los chavos”. Esa fue la última vez que se vio a ese grupo.
Simultáneamente, en el Puente El Chipote, otros 20 estudiantes fueron detenidos por policías de Iguala, Huitzuco y Cocula. En este punto, los uniformados indicaron que los trasladaban a Huitzuco y que sería ‘El Patrón’ quien decidiría su destino. Policías federales, presentes en el lugar, no cuestionaron el destino ni la identidad de esta misteriosa figura.
La figura de ‘El Patrón’ ha sido descrita como una pieza clave en la estructura de poder que operaba en la región aquella noche. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), este personaje no era simplemente un líder local, sino alguien con gran capacidad organizativa, acceso a información privilegiada y el control de diversas fuerzas, tanto del crimen organizado como de las autoridades locales. Su influencia trascendía el ámbito municipal, lo que lo convertía en una figura de alto poder en Guerrero.
La CNDH sugirió que ‘El Patrón’ dirigía las acciones desde Huitzuco, una zona controlada por Guerreros Unidos, el grupo criminal implicado en los hechos. La recomendación de la CNDH, emitida en noviembre de 2018, urgió a la entonces Procuraduría General de la República (PGR) a investigar quién era esta figura. Hasta el momento, las autoridades no han ofrecido una respuesta clara.
Uno de los puntos de interés en la investigación fue el Rancho Agua Zarca, en Huitzuco, señalado por testigos como un escondite de líderes de Guerreros Unidos. Esta propiedad ha sido vinculada con el priista Héctor Vicario Castrejón, mano derecha del exgobernador Rubén Figueroa Alcocer. Ambos son figuras de poder en la región norte de Guerrero. Sin embargo, Vicario Castrejón ha negado cualquier relación con el lugar o los hechos, afirmando que en la zona hay varias propiedades de “vicarios” sin relación con su familia.
La falta de claridad sobre quién es ‘El Patrón’ y su rol exacto en la desaparición de los estudiantes es parte de una red más amplia de complicidad que involucra a autoridades locales, estatales y federales. En varios puntos de Iguala, el Ejército fue testigo de los ataques contra los normalistas sin intervenir, según los testimonios recogidos.
Vidulfo Rosales Sierra, abogado de las familias de los desaparecidos, ha señalado repetidamente al Ejército como uno de los actores responsables de lo ocurrido. Las madres y padres de los estudiantes han denunciado que el Estado es cómplice, ya que no solo permitió los ataques, sino que ha sido incapaz de resolver quiénes estuvieron detrás de ellos.
Los estudiantes de Ayotzinapa llegaron a Iguala la noche del 26 de septiembre en busca de autobuses para trasladarse a la Ciudad de México para participar en la marcha del 2 de octubre. Tras tomar varios autobuses en la terminal, fueron perseguidos por la Policía Municipal de Iguala y otras corporaciones. Los testimonios señalan que los normalistas fueron acorralados y detenidos en varios puntos de la ciudad, pero lo que ocurrió después de su captura sigue siendo objeto de investigación.

Uno de los episodios más inquietantes de esa noche ocurrió cuando un grupo de normalistas, viajando en el autobús Estrella de Oro 1568, fue detenido en un semáforo tras ser perseguido por varias patrullas. Al descender, algunos de ellos intentaron resistirse a la policía. Un estudiante identificado como ‘El Güero Basca’ forcejeó con un policía, quien finalmente le disparó. La confusión y violencia de ese momento reflejan el caos de la operación que se desató en Iguala esa noche.
El misterio sobre la identidad de ‘El Patrón’ continúa siendo uno de los puntos clave para comprender la desaparición de los 43 estudiantes. La falta de avances en esta línea de investigación ha generado desconfianza hacia las autoridades, que han sido acusadas de desviar el curso de las pesquisas hacia objetivos de bajo perfil, dejando sin tocar a los actores verdaderamente responsables.
Las familias de los normalistas desaparecidos siguen esperando respuestas. Mientras tanto, la figura de ‘El Patrón’ simboliza la red de poder y complicidad que permitió una de las tragedias más grandes de la historia reciente de México. Resolver quién es este personaje y qué rol jugó podría ser decisivo para esclarecer el destino de los 43 estudiantes, cuyas familias siguen luchando por justicia.
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